Personas zurdas: una minoría silenciosa en un mundo de diestros

Aproximadamente el 10% de la población mundial es zurda, una proporción que se ha mantenido estable desde la prehistoria. En las pinturas rupestres de la Cueva del Castillo, en Puente Viesgo (Cantabria), del Paleolítico, entre el 10% y el 13% de las manos en negativo fueron realizadas por zurdos. No se trata de una tara ni de una elección: el zurdo nace, no se hace.

Las zurdas son aquellas personas que utilizan preferentemente las extremidades izquierdas para actividades como escribir, coger una raqueta, lanzar un objeto, golpear con un pie o mirar con un solo ojo. Estas funciones motoras están representadas de forma cruzada en el cerebro: el hemisferio derecho controla el lado izquierdo del cuerpo y viceversa. En los zurdos predomina generalmente el hemisferio derecho, lo que les otorga mayor facilidad para habilidades espaciales, artísticas, musicales, emocionales y creativas. El lenguaje, en cambio, suele estar más difusamente distribuido.

La genética juega un papel clave. Si ambos progenitores son diestros, la probabilidad de tener un hijo zurdo es de apenas el 2%; si uno es zurdo, sube al 17%; y si los dos lo son, puede alcanzar el 46-50%. Se han identificado genes relacionados, como el LRRTM1 (en el cromosoma 2 o II, según la fuente), vinculado al desarrollo de la asimetría cerebral y también, curiosamente, a la esquizofrenia en algunos estudios, y el PCSK6, implicado en la lateralidad embrionaria temprana. Existen familias con alta prevalencia de zurdos, como la familia real británica (Jorge VI, Isabel II, el príncipe Guillermo) o la española (infanta Elena, princesa Leonor).

Hasta hace pocas décadas era habitual “corregir” la zurdera, atando la mano izquierda a la silla o castigando a los niños por usar la “mano del diablo”. Esto se ha demostrado no solo es inútil, sino peligroso: hasta un 30% de los niños forzados a escribir con la derecha desarrollaban tartamudez o dislexia. El ejemplo más conocido es el del rey Jorge VI, cuya tartamudez (magníficamente retratada en El discurso del Rey) se relacionó con esta imposición. Hoy se sabe que obligar a un zurdo a usar la mano contraria puede generar alteraciones neurológicas y un rendimiento inferior. Lo sensato es respetar el mandato natural del cerebro y facilitar herramientas adaptadas: tijeras, reglas, libretas con anillas a la derecha y sillas con pala a la izquierda.

Los zurdos no son ni más inteligentes ni más torpes que los diestros. Tienen ventajas en actividades artísticas, musicales, interpretativas y en deportes de uno contra uno (tenis, boxeo, esgrima, balonmano), donde su minoría les otorga el elemento sorpresa y un cuerpo calloso a veces más grueso favorece la coordinación. En el programa Apolo de la NASA, el porcentaje de astronautas zurdos fue elevado (hasta un tercio o más en algunas misiones), y Neil Armstrong y Buzz Aldrin lo eran. Entre los últimos presidentes estadounidenses, alrededor de la mitad han sido zurdos (incluyendo Obama, Clinton, Bush padre, Reagan…). En el cine, la música y las artes su presencia es destacada.

No todo es ventaja. Algunos estudios apuntan a una mayor prevalencia de ciertas enfermedades autoinmunes (Crohn, colitis ulcerosa), migraña, cáncer de mama en mujeres, adicciones o depresión, aunque muchos de estos vínculos siguen siendo discutidos y no todos se confirman con rigor. Mitos como que los zurdos viven menos o son más propensos al suicidio se han desmentido o matizado: se basaban en sesgos de datos antiguos. Tampoco es cierto que sean intrínsecamente más creativos o introvertidos de forma universal; son simplemente diferentes.

Históricamente, el lado izquierdo ha cargado con connotaciones negativas en muchas culturas y religiones (“siniestro”, “left” como abandonado, “maladroit” en francés, “mancino” en italiano). Esa estigmatización contribuyó a la represión de generaciones de niños zurdos. Hoy, afortunadamente, la tolerancia ha aumentado y el porcentaje aparente de zurdos se ha “normalizado” al 10-13 % en sociedades más abiertas.

Un día 13 para combatir supersticiones

Cada 13 de agosto se celebra el Día Internacional del Zurdo. Fue impulsado en 1976 por el estadounidense Dean R. Campbell, fundador de Lefthanders International, Inc., quien eligió el día 13 —número tradicionalmente asociado a la mala suerte— precisamente para combatir supersticiones y prejuicios. La celebración ganó proyección global en la década de 1990 gracias al Left-Handers Club (Club de los Zurdos) de Londres. No pretende más que concienciar a la población de la existencia de esta minoría silenciosa, que tiene las cosas más difíciles porque el mundo está hecho para los diestros: desde tijeras y cuadernos hasta escritorios, instrumentos y muchos objetos cotidianos. Respetar su lateralidad natural y adaptar el entorno es un gesto de simple equidad y de reconocimiento de la diversidad humana. En definitiva, de tolerancia.

Celebridades zurdas

Política y líderes

Barack Obama

Bill Clinton

George H. W. Bush

Ronald Reagan

Gerald Ford

Herbert Hoover

Harry S. Truman

Winston Churchill

Fidel Castro

Príncipe Guillermo (William)

Isabel II de Inglaterra

Napoleón Bonaparte

Julio César

Ciencia e inventores

Leonardo da Vinci

Albert Einstein

Marie Curie

Isaac Newton

Neil Armstrong

Buzz Aldrin

Arte y pintura

Leonardo da Vinci

Pablo Picasso

Miguel Ángel

Vincent van Gogh

Música

Paul McCartney

Ringo Starr

Jimi Hendrix

David Bowie

Bob Dylan

Kurt Cobain

Ludwig van Beethoven

Lady Gaga

Céline Dion

Phil Collins

Eminem

Actores y actrices

Tom Cruise

Nicole Kidman

Jim Carrey

Robert De Niro

Charlie Chaplin

Julia Roberts

Angelina Jolie

Keanu Reeves

Brad Pitt

Marilyn Monroe

Whoopi Goldberg

Scarlett Johansson

Hugh Jackman

Bruce Willis

Deportistas

Lionel Messi

Diego Maradona

Pelé

Martina Navratilova

John McEnroe

Babe Ruth

Ayrton Senna

Larry Bird

Mónica Seles

Escritores

Mark Twain

Lewis Carroll

Franz Kafka

H. G. Wells

Oprah Winfrey

Bill Gates

Matt Groening (creador de Los Simpson)