El Templo Masónico recibe más de 1.300 visitantes en su primera semana de apertura
El Templo Masónico de Santa Cruz de Tenerife, uno de los inmuebles patrimoniales más singulares de la ciudad y declarado Bien de Interés Cultural, ha recibido 1.334 visitantes durante sus primeros días de apertura al público, desde el pasado 29 de octubre hasta el 4 de noviembre.
La cifra incluye tanto las visitas libres como las visitas guiadas, estas últimas con aforo limitado a 15 personas por sesión, ha informado este domingo el Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife en un comunicado.
Durante esta primera semana el espacio ha combinado recorridos libres con visitas guiadas diarias, a las que a partir del pasado miércoles se ha sumado una segunda sesión adicional por jornada, así como dos visitas los sábados dada la positiva acogida por parte del público.
El alcalde de Santa Cruz, José Manuel Bermúdez, destaca que “estamos muy orgullosos haber podido abrir al público el Templo Masónico, un edificio emblemático que forma parte de nuestra identidad cultural”, por lo que invita a vecinos y visitantes a que aprovechen “esta oportunidad única” para conocer su historia.
“Recomiendo las visitas guiadas, que permiten comprender en profundidad su valor patrimonial y vivir una experiencia enriquecedora”, añade el alcalde.
Por su parte el concejal de Cultura, Santiago Díaz, subraya que “nos llena de satisfacción ver cómo la ciudadanía se ha volcado en conocer la historia de este espacio que tras su rehabilitación ha recuperado su esplendor arquitectónico y que es, sin duda, un lugar de encuentro con nuestra historia y nuestra cultura. La respuesta está siendo muy positiva”.
El Templo Masónico, diseñado por el arquitecto Manuel de Cámara y Cruz, y finalizado en 1904, es considerado uno de los ejemplos más destacados de arquitectura simbólica del país.
Su fachada de inspiración egipcia, las columnas palmiformes, las esfinges y el “ojo que todo lo ve” lo convierten en una pieza arquitectónica excepcional.
Adquirido por el Ayuntamiento en 2001 y declarado Bien de Interés Cultural (BIC) al año siguiente, el inmueble ha sido objeto de un proceso integral de rehabilitación orientado a su conservación y puesta en valor.