El sector cerámico de Castelló logra un frente político común en Bruselas ante el agravamiento de la crisis por la guerra de Irán
La industria cerámica de Castellón ha trasladado su batalla por la supervivencia al corazón de la Unión Europea en una jornada marcada por la unidad institucional y política. La reciente escalada bélica y la crisis derivada de la guerra de Irán han terminado por agravar un escenario ya de por sí crítico, caracterizado por la asfixia de los costes energéticos y una presión normativa que amenaza la viabilidad del clúster. Ante esta situación límite, el Gobierno de la Generalitat, a través de la consellera de Industria, Marián Cano, ha sellado una alianza estratégica con el vicepresidente de la región italiana de Emilia-Romaña, Vincenzo Colla, para exigir a Bruselas una rectificación inmediata en sus políticas de descarbonización.
La firma de este manifiesto conjunto, realizada en el Parlamento Europeo, supone un desafío a la rigidez del actual sistema de comercio de derechos de emisión (RCDE). La consellera Marián Cano ha defendido la competitividad de un sector que representa el 80% de la producción europea de baldosas y que sostiene más de 38.000 puestos de trabajo directos. Durante el acto, Cano ha alertado de que la industria se enfrenta a normativas que no se ajustan a las capacidades tecnológicas actuales, beneficiando únicamente a la especulación financiera en detrimento de la producción real. Por ello, la Generalitat y el gobierno regional italiano han solicitado formalmente la suspensión temporal del régimen de emisiones hasta que se desarrolle una reforma más equilibrada y eficaz que no destruya el tejido industrial que pretende transformar.
Esta alianza, que cuenta con el respaldo de las patronales ASCER y Confindustria Ceramica, plantea medidas de emergencia para salvaguardar la capacidad de inversión de las empresas. Entre las peticiones concretas remitidas a la Comisión Europea figuran la congelación de los derechos de emisión gratuitos actuales y la suspensión de la revisión de los valores de referencia para el periodo 2026-2030, especialmente en lo relativo a los combustibles. El objetivo es evitar una mayor distorsión del mercado y garantizar una competencia leal frente a productores extracomunitarios que operan con estándares medioambientales y sociales considerablemente menos estrictos, para lo cual también se reclama la implementación de un Mecanismo de Ajuste en Frontera por Carbono realmente eficaz.
Unidad política frente a la amenaza geopolítica
La urgencia de estas medidas se ha visto acentuada por la inestabilidad internacional derivada del conflicto en Irán, un factor que ha unido a todas las formaciones políticas de Castelló en una defensa sin fisuras del sector. La presidenta de la Diputación, Marta Barrachina, ha recordado que la cerámica es el corazón de dieciocho municipios de la provincia y ha insistido en que aumentar los costes a los productores más eficientes del mundo no reduce las emisiones globales, sino que solo debilita a quienes están liderando la innovación.
En la misma línea, el portavoz socialista castellonense Samuel Falomir ha advertido sobre el riesgo real de deslocalización, señalando que endurecer las exigencias sin alternativas tecnológicas viables acabará empujando la producción fuera de Europa, destruyendo la estabilidad de miles de familias.
Por su parte, el eurodiputado de Compromís, Vicent Marzà, ha puesto el foco en cómo la situación en Irán está agravando la incertidumbre de los mercados, exigiendo que la transición industrial sea justa y vaya acompañada de un refuerzo decidido de la financiación europea a través del Banco Europeo de Inversiones.
Todas las voces presentes en Bruselas coinciden en que el sector cerámico necesita un programa estratégico específico que acelere el desarrollo de tecnologías de descarbonización y captura de CO2. Sin este apoyo y sin la reciprocidad comercial exigida, los representantes castellonenses y valencianos han advertido que la transición ecológica corre el riesgo de resultar inalcanzable, dejando a la industria europea desarmada ante una competencia mundial desleal.
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