Sánchez marca el paso a Feijóo y Abascal con el ‘no a la guerra’ y amarra la rebaja fiscal pese a los recelos de la izquierda
Ahora ya nadie defiende la guerra ni hace seguidismo ciego a Donald Trump. Si aún quedaba vigente algún atisbo de la campaña de ridiculización de la derecha y la extrema derecha al 'no a la guerra' de Pedro Sánchez como respuesta a los ataques a Irán, tal estrategia terminó de desaparecer este miércoles en el Congreso de los Diputados. La política exterior expuesta por el presidente del Gobierno durante su comparecencia no solo ha arrastrado ya a un buen número de socios europeos a rechazar el conflicto emprendido por Trump y Netanyahu, sino que incluso consigue marcar el paso del posicionamiento estratégico de la oposición en España.
La deriva de la guerra, el fracaso de los planes de Estados Unidos e Israel y la incertidumbre sobre las consecuencias y la duración del conflicto llevaron incluso al líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, a entonar también el “no a la guerra” para sumarle la coletilla doméstica de “no a Pedro Sánchez”y. Ni siquiera el líder de Vox, Santiago Abascal, fue capaz de defender desde la tribuna y ante la opinión pública española los planes del presidente de Estados Unidos. Y contra ambos arremetió el presidente para acorralarlos en sus contradicciones.
“Callar ante una guerra injusta no es prudencia ni lealtad. Es un acto de cobardía y de complicidad”, les dijo Sánchez a los líderes de las derechas, a los que interpeló por su patriotismo. “Patriotismo es oponerse a una guerra ilegal que en nada beneficia a los intereses de los españoles ni de los europeos”, dijo.
Especialmente duro se mostró con el líder del PP, al que acusó de “no saber nada” de Irán, ni de la guerra, ni de sus consecuencias. Y por eso le achacó “no estar capacitado” para llevar “el timón” de la gobernabilidad de España. “Señor Feijóo, se lo digo con todo el respeto, pero usted no está preparado para llevar el timón de este país. Se lo dije hace tiempo, desde que usted salió de la Xunta de Galicia, a usted la política nacional o le queda lejos, o le queda grande”, le espetó.
El presidente llegó a burlarse de los argumentos esgrimidos por Feijóo respecto a Irán. “Primero, usted dijo que la caída de un régimen como el de Jamenei es una buena noticia para la libertad y para la democracia. ¡Ah! ¿Pero es que ha caído el régimen? Y su segundo argumento sin saber nada, absolutamente nada de Irán, fue aplaudir el ataque unilateral de Estados Unidos y de Israel en pro de la seguridad internacional porque dijo que persigue la bomba nuclear. Claro, la bomba nuclear. Pero usted esto ¿dónde lo ha leído, señor Feijóo? ¿En Okdiario? No sabe usted poner a Huelva en el mapa, ¿pero sí sabe dónde están las armas nucleares en Irán? Es impresionante”, ironizó.
Durante su intervención inicial, Sánchez dedicó buena parte de su discurso a enumerar los efectos de la guerra para defender las líneas maestras de su política exterior. “¿Qué han logrado los promotores de esta guerra ilegal?”, se preguntó. “Socavar la legalidad internacional, desestabilizar Oriente Medio, llevar la inseguridad a países del Golfo que hasta ahora eran seguros, incentivar los programas nucleares de Pakistán y Corea del Norte, dar a Putin unos 8.000 millones de euros adicionales para financiar su guerra y cambiar a un Jamenei por otro Jamenei aún peor. Resumiendo en pocas palabras: un desastre absoluto”, relató.
El líder del PP, sin margen de maniobra para desmarcarse de esa exposición, intentó reenfocar el debate en el marco de la política doméstica e intentó situar a Sánchez como defensor del régimen de los ayatolás. “No a la guerra y no a usted. Difícilmente se puede defender la paz si la propaganda iraní estampa tu cara en un misil”. “Le han dado las gracias el régimen iraní, los terroristas de Hezbolá y Maduro. Le falta el régimen norcoreano”, insistió Feijóo tras el ataque de Pedro Sánchez a su falta de coherencia con la guerra. “Usted es un pacifista de pacotilla. ¿Sabe cómo le llama en privado algún homólogo suyo? El traidor de Europa”, dijo en referencia a una supuesta conversación con algún primer ministro de la UE.
Decreto de medidas por la guerra
El corolario de esta semana en la que la Moncloa ha vuelto a intentar ensanchar su espacio a través del ‘no a la guerra’ tendrá lugar este jueves, cuando, salvo sorpresa de última hora, el Congreso convalidará el primero de los dos decretos anticrisis que el Consejo de Ministros aprobó el viernes pasado. El Ejecutivo tiene atados los apoyos para sacar el texto adelante, puesto que Junts confirmó el martes que le dará luz verde a cambio de una condición prácticamente simbólica: que el PSOE acepte una proposición no de ley —una iniciativa de presión política, pero sin efectos legales— relativa a la exención del IVA a los autónomos que ingresen menos de 85.000 euros anuales.
Aunque con el apoyo de los independentistas catalanes —y el de los socios de izquierdas, pese a sus recelos— el decreto tiene los votos suficientes para ser convalidado, la Moncloa busca que las medidas cuenten con el mayor número posible de apoyos. En este sentido, la incógnita fundamental es cuál será la posición que mantendrá el PP, que ha evitado cuidadosamente concretar el sentido de su voto de este jueves. El discurso de los populares, asimismo, ha sido ambiguo: en los últimos días han criticado que el texto “se queda corto”, pero también han elogiado que incluya varias rebajas fiscales e incluso el secretario general del PP, Miguel Tellado, lo llegó a calificar como el decreto “de derechas” de los dos que aprobó el Gobierno la semana pasada.
Precisamente estas bajadas en los impuestos que se aplican a productos como la gasolina, la electricidad o el gas son las que no gustan a algunos de los socios de izquierdas de Sánchez, ya que consideran que no lograrán bajar los precios y se quejan, además, de que quitan recursos al Estado en lugar de obligar a las grandes empresas a pagar el coste del escudo social. Ninguno de los aliados progresistas del Gobierno va a votar en contra del decreto, y tan solo Podemos ha anunciado que se abstendrá, aunque con el 'sí' de Junts su posición es irrelevante. Pero varios de ellos trasladaron este miércoles su incomodidad a un Sánchez que, por su parte, tampoco hizo grandes esfuerzos por pedir el apoyo al decreto que sí satisface enteramente a las formaciones progresistas: el que incluye medidas de vivienda, que no se votará este jueves.
Uno de los partidos que se expresó con mayor dureza fue EH Bildu, cuya portavoz, Mertxe Aizpurua, criticó las rebajas “generalizadas” de impuestos “sin control de precios” y aseguró que buena parte de las medidas contempladas en el paquete están “hechas a la medida” de las grandes empresas “con el único objetivo de mantener y agrandar sus ganancias”. “Hoy las petroleras ya han reabsorbido la mayor parte de la rebaja que se pretendía lograr, y en unos días el efecto de las rebajas de impuestos será nulo para el consumidor”, pronosticó Aizpurua, que denunció que “las energéticas engordarán sus beneficios con un dinero público que no se recuperará porque las derechas tumbaron el impuesto energético que el Gobierno no ha querido recuperar”.
En la misma línea, el portavoz de ERC, Gabriel Rufián, preguntó a Sánchez si, “aparte de bajar impuestos, va a intervenir el mercado” para evitar que las grandes empresas aumenten sus márgenes de beneficio aprovechando el alza de los precios de productos básicos. “Más de 2.000 gasolineras subieron el precio del combustible antes de que se bajaran los impuestos”, y lo hicieron porque el Gobierno “no intervino el mercado”, criticó Rufián, que pidió al Ejecutivo que sea “valiente” y vaya más allá de las medidas que ya ha adoptado. “Bajar impuestos sin intervenir en el mercado solamente favorece” a los “dueños” de las grandes empresas, espetó.
Podemos, por su parte, fue el socio progresista del Ejecutivo que criticó con más dureza el decreto. Su secretaria general, Ione Belarra, espetó a Sánchez que “tristemente” el paquete de medidas “ni es un escudo social ni es un plan de respuesta, es una bajada masiva de impuestos”, y afirmó que no va a servir para bajar los precios de productos como la gasolina. El efecto, afirmó Belarra, “va durar menos que un caramelo en la puerta de un colegio”, puesto que las rebajas fiscales “las va a devorar la especulación de Repsol, de Iberdrola, de Moeve o de Endesa”.
El presidente del Gobierno llamó al conjunto de partidos de la Cámara a respaldar un paquete de medidas que consideró imprescindibles para proteger a la ciudadanía de los efectos económicos de la guerra. “Aquí, en nuestro país, el diésel y el gas han llegado a subir un 35 y 95% respectivamente. Y el IBEX 35 ha acumulado una caída del 9%. Eso significa que las empresas españolas han perdido más de 100.000 millones de euros en menos de un mes. Casi 5.000 millones de euros por cada día de conflicto”, remarcó Pedro Sánchez, que remarcó durante buena parte del debate parlamentario la actitud de su Gobierno en este conflicto en contraposición a la “catadura moral” de Aznar con la invasión de Irak de 2003.
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