Irán fija sus condiciones y aleja la posibilidad de una salida negociada mientras continúen los bombardeos
No hay dos sin tres. Eso deben haber pensado los dirigentes iraníes ante la oferta de Estados Unidos de volver a negociar. Los dos anteriores intentos de llegar a un acuerdo fueron abortados por ataques militares de EEUU e Israel. En junio de 2025, Israel lanzó una ofensiva contra Irán –a la que se sumó posteriormente el ejército estadounidense– en medio de las rondas de negociaciones que se desarrollaban desde abril con la mediación de Omán. El pasado 28 de febrero, Washington lanzó la campaña de bombardeos conjunta con Israel unas horas después de terminar la última reunión con los enviados de Teherán en Ginebra.
Ahora, Irán desconfía de la voluntad de EEUU de llegar a un acuerdo por la vía diplomática y teme que podría ser una trampa más de Donald Trump, quien sorprendió a principios de esta semana anunciando unas “conversaciones muy buenas y productivas” con Irán, en medio de los incesantes bombardeos de su ejército y el de Benjamín Netanyahu.
El portavoz del Ministerio de Exteriores iraní, Esmail Baghaei, ha dicho este miércoles en una entrevista con el medio India Today que no hay ni ha habido conversaciones o negociaciones con EEUU desde que empezó la ofensiva contra su país hace más de tres semanas. “Tenemos una experiencia catastrófica con la diplomacia de EEUU”, ha lamentado Baghaei, añadiendo que “nadie puede confiar en la diplomacia de EEUU”. “Nuestras valientes fuerzas armadas están actualmente centradas en defender el territorio y la soberanía de Irán contra esta guerra brutal e ilegal”, ha asegurado el portavoz, en el mismo tono desafiante de otros representantes y fuentes anónimas del Gobierno iraní.
Los medios oficiales han trasladado este miércoles la respuesta de Teherán a la oferta de Trump y al presunto plan estadounidense de 15 puntos para poner fin a la guerra, que Washington habría hecho llegar a los negociadores iraníes a través de los mediadores –en concreto, de Pakistán–.
Una fuente oficial ha dicho a la televisión iraní Press TV, que emite en inglés, que “Irán va a terminar la guerra en el momento que elija y sólo si se cumplen sus propias condiciones” y no va a permitir que sea Trump quien decida los tiempos. La misma fuente ha enumerado una serie de condiciones que Teherán exige para aceptar el fin de las hostilidades –que no empezó pero a las que está respondiendo con ataques con drones y misiles contra Israel y países aliados de EEUU en Oriente Medio–.
Las condiciones de Irán para negociar
Según esa fuente oficial, Irán exige “el fin de la agresión” de EEUU e Israel contra el país y “garantías concretas” que eviten que se repitan las agresiones (como la actual y la de junio de 2025). También pide que se establezca el pago de “daños de guerra y compensaciones”, algo a lo que había apuntado en X el presidente Masoud Pezeshkian hace dos semanas.
“La única forma para poner fin a esta guerra –iniciada por el régimen sionista y EEUU– es reconocer los derechos legítimos de Irán, el pago de reparaciones y garantías internacionales frente e agresiones futuras”, escribió el jefe de Estado, cuyo papel es más bien simbólico, ya que el poder lo detentan los ayatolás y la Guardia Revolucionaria. Este miércoles, Pezeshkian ha escrito un mensaje que hace referencia a que todos los dirigentes e instituciones iraníes están unidos, sin referirse expresamente a la decisión de rechazar las negociaciones: “En lo que respecta a la guerra y su gestión, todos los órganos decisorios, bajo la guía del líder supremo, están unidos con unidad y empatía”.
Irán también exige el fin de la guerra en “todos los frentes”, incluida la ofensiva contra su aliado en Líbano, el grupo chií Hizbulá, y otras agrupaciones de Oriente Medio que están siendo blanco de ataques de EEUU y/o Israel, como las milicias proiraníes de Irak. Además, una de sus condiciones tiene que ver con lo que más preocupa a la comunidad internacional: el estrecho de Ormuz. Según la fuente citada por Press TV, Irán pide que se reconozca su soberanía sobre el estrecho como su “derecho legal y natural”.
Los analistas apuntan a que Irán quiere asegurarse que mantendrá el control de la navegación a través de Ormuz, después de los intentos fallidos de Trump de un despliegue militar internacional para tomar el estrecho y de sus amenazas al respecto.
“Las exigencias de Irán se han endurecido aún más, incluyendo garantías contra futuros ataques, compensación por las pérdidas sufridas durante la guerra y el control formal del estrecho de Ormuz, al tiempo que rechaza cualquier limitación a su programa de misiles balísticos”, ha escrito en un análisis difundido en X Hamidreza Azizi, investigador del Instituto Alemán de Asuntos internacionales y de Seguridad (SWP). En su opinión, “esto es una señal más de que Teherán está intentando utilizar la guerra para modificar las normas de seguridad que la seguirán”.
No cabe duda de que Irán está intentando conseguir garantías antes de volver a entablar conversaciones, después de haber accedido a negociar bajo las amenazas de Trump a principios de este año y haber sido engañado por la aparente voluntad de EEUU de llegar a un acuerdo: “No queremos ser engañados de nuevo”, han dicho funcionarios iraníes a los mediadores, según ha informado una fuente con conocimiento de las comunicaciones entre ellos al medio Axios.
En las conversaciones anteriores, EEUU quería poner sobre la mesa el programa de misiles balísticos de Irán, cuya importancia estratégica está quedando demostrada durante la actual guerra. En futuras negociaciones, se cree que Teherán no aceptará abordar este programa, aunque sí el de energía nuclear, que está siendo blanco de numerosos ataques de EEUU e Israel en estas semanas.
El plan de Trump para poner fin a la guerra que él empezó
El equipo del presidente Trump ya ha elaborado un plan de 15 puntos para poner fin a la guerra, al igual que el plan de 20 puntos que impuso en Gaza el pasado mes de octubre para forzar un alto el fuego entre Israel y Hamás –aunque muchos puntos no se han aplicado todavía y el genocidio contra los palestinos continúa cinco meses más tarde–.
Una fuente diplomática de alto nivel ha confirmado a la cadena catarí Al Jazeera que el Gobierno iraní recibió el plan de 15 puntos, que ha descrito como “extremadamente maximalista e irracional”. La fuente ha dicho que Irán no ha mantenido conversaciones indirectas con EEUU desde el comienzo de la guerra, el 28 de febrero, pero los dos países se han intercambiado mensajes a través de distintos mediadores.
Sin embargo, la portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, ha insistido este miércoles en que las conversaciones de EEUU con Irán continúan y son “productivas”. Además, ha negado que Irán haya rechazado el plan de 15 puntos de EEUU, sobre el que no ha dado más información, advirtiendo a los medios de comunicación de no “especular” sobre el contenido del plan.
Los detalles del plan no se conocen, pero diplomáticos al tanto de las conversaciones han dicho a The Guardian que los 15 puntos se basan probablemente en una propuesta que se presentó durante los contactos con Irán de mayo de 2025, antes del primer ataque de Israel y EEUU a las instalaciones nucleares del país.
Precisamente, uno de los puntos sería el desmantelamiento de las principales plantas nucleares de Irán, las de Natanz, Isfahan y Fordow, que ya fueron bombardeadas el año pasado. Además, la entrega del uranio enriquecido que posee Irán –unos 440 kilos, según los informes del Organismo Internacional para la Energía Atómica (OIEA)–, con este organismo encargado de retirar el material y de supervisar que las instalaciones ya no representan una “amenaza”. Trump se ha referido en varias ocasiones al uranio enriquecido desde el comienzo de la guerra y a principios de esta semana aseguró que EEUU se haría con él, en el marco de un hipotético acuerdo.
Aparte de eliminar la posibilidad de que Irán fabrique armas nucleares –que EEUU e Israel han usado como pretexto para sus intervenciones militares–, el plan también buscaría limitar el arsenal de misiles iraníes y acabar con la financiación de los grupos armados aliados de Teherán en la región, desde Hizbulá en Líbano hasta los hutíes en Yemen.
A cambio de todos esos compromisos y de que Irán detenga sus ataques contra Israel y los países árabes del golfo Pérsico y mantenga el estrecho de Ormuz abierto a todos los barcos, Washington levantaría las sanciones impuestas al régimen de Teherán.
Según The Guardian, el plan de 15 puntos que el bando estadounidense presentó de forma unilateral en mayo de 2025 ya contenía múltiples propuestas difíciles de aceptar para Irán, entre las que había restricciones al uso del dinero que el país obtuviera por el levantamiento de las sanciones. El plan prometía poner fin sólo a las sanciones derivadas del programa nuclear, pero no a otras como las relativas a las violaciones de derechos humanos.
Más allá del contenido de la propuesta estadounidense, la desconfianza está en la base del rechazo de Irán a volver a la mesa negociadora, sobre todo al mismo tiempo que EEUU parece dispuesto a seguir escalando la ofensiva contra el país persa. Medios estadounidenses han informado de que Trump va a enviar más tropas a Oriente Medio en los próximos días: entre 1.000 y 3.000 soldados de la 82ª División Aerotransportada a Oriente Medio, considerada la fuerza de respuesta de emergencia del Ejército que, por lo general, puede desplegarse con poca antelación.
El presidente del Parlamento iraní, Mohamad Baqer Ghalibaf, cuyo nombre había sonado como posible interlocutor de EEUU, se ha mostrado desafiante, al igual que el resto de dirigentes iraníes –aquellos que quedan con vida tras la campaña de bombardeos selectivos llevada a cabo principalmente por Israel contra la cúpula política y militar del régimen–. “Estamos siguiendo de cerca todos los movimientos estadounidenses en la región, especialmente el despliegue de tropas. No pongan a prueba nuestra determinación de defender nuestra tierra”, ha escrito en X el hombre que es considerado clave en la toma de decisiones durante esta guerra.
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