“No sé qué me pasa”: un concierto fallido de Auserón reabre el debate de la presión de subir al escenario cuando no se puede
Ni Santiago Auserón ni sus seguidores olvidarán el concierto del artista madrileño el pasado viernes en el Teatro de las Cortes de San Fernando (Cádiz), y no precisamente para bien. Desde su salida a escena, era evidente que algo no funcionaba. El respetable esperaba que el recital remontara en algún momento, pero el reloj iba corriendo y la situación se volvía angustiosa. Una noche tan pésima que el artista ha acabado pidiendo disculpas en redes sociales, renunciando a su caché y prometiendo un concierto de resarcimiento cuando su salud mejore.
Antonio es uno de esos espectadores que vieron al ídolo en sus horas más bajas. “Empezó extrañándome la forma de tocar al principio, luego los continuos parones y el hecho de que prácticamente no terminara ni un tema. Santiago decía todo el tiempo, ”voy a hacer esta canción otra vez, quiero hacerla bien’, pero la gente le decía que siguiera, aplaudía y le daba ánimos. Pero la cosa no mejoró. Alguien se marchó al grito de ‘¡Santiago, que te den!’, pero la mayoría nos quedamos. Estábamos todos consternados, esa es la palabra“.
Hubo algún momento extravagante, como cuando pasó cerca del teatro una banda de música de las que ensayan estos días para la Semana Santa, y el músico propuso salir afuera a escucharla. Sin embargo, el concierto se cubrió de tintes más bien dramáticos. “Santiago discutió con el tipo del sonido por alguna cuestión técnica, mientras intentaba en vano sacar el concierto adelante. Nos decía cosas como ‘me parece que no estoy conectando con vosotros. Yo estoy aquí para que lo paséis bien, pero no sé qué me pasa’. Estábamos viendo a un tipo brillante, pero que tocaba en la luna”. Quienes grabaron esa noche con sus teléfonos móviles han evitado hasta ahora difundir las imágenes, por temor a dañar la imagen del cantante.
Dos meses de baja
Al día siguiente de esta cita, el propio Santiago Auserón se dirigía a través de las redes sociales a sus “queridos amigos” de San Fernando, Cádiz. “Anoche en el Real Teatro de San Fernando me fallaron las fuerzas. Sabía que me arriesgaba a ello, porque me habían aconsejado la baja médica por hipertensión debida a agotamiento extremo y, pese a todo, quise intentarlo. No salió bien. Lo siento mucho. Algunos incidentes técnicos me complicaron aún más la cosa. Pero no valen excusas. En cuanto me recupere un poco, me gustaría corresponder de algún modo a quienes tuvisteis la amabilidad de comprar la entrada. Así lo voy a plantear a la Concejalía de Cultura del Ayuntamiento. Salud”.
Este lunes, Auserón anunciaba la cancelación de un concierto previsto en la Casa de la Cultura de Peralta (Navarra) para el 28 de marzo, con este mensaje: “Por indicación médica, y a raíz de los acontecimientos del pasado viernes, el artista deberá suspender su actividad profesional durante los dos próximos meses para atender su recuperación”.
Fuentes del Ayuntamiento de San Fernando comentaban a elDiario.es Andalucía que, a pesar de lamentar las condiciones en que transcurrió el recital, no procedía una reclamación por incumplimiento de contrato ni diligencias similares, pues el concierto se había realizado. Poco después, en las mismas redes, Auserón confirmaba que “hemos acordado con el Ayuntamiento la devolución íntegra del importe de las entradas. Asimismo, y pese al esfuerzo por cumplir con los compromisos adquiridos en una situación de evidente agotamiento, hemos decidido renunciar al cobro del caché, en coherencia con nuestro compromiso artístico y por respeto al público y a la institución. El espectáculo no pudo desarrollarse conforme a lo previsto, y entendemos que la confianza de quienes adquieren una entrada para asistir a nuestros proyectos debe ser siempre correspondida”.
“La Concejala de Cultura María José Pacheco Guerrero, a quien agradecemos personalmente, la comprensión y el cariño recibido, nos ha informado que hoy mismo se ha enviado un correo a los compradores informándoles de esta decisión. El reembolso del importe de las entradas se efectuará automáticamente a través del mismo método de pago utilizado en la compra. Gracias por vuestra comprensión y por el cariño recibido. Esperamos reencontrarnos con todos vosotros cuando Santiago esté plenamente recuperado”.
Personas frágiles
El incidente pone de relieve la presión a la que está sometida esta profesión, y que se manifiesta en sonados hitos como el desmayo que sufrió la cantante Pastora Soler, el trastorno de ansiedad reconocido por Beret o las más recientes cancelaciones de Morrisey. Circunstancias que incluso han apartado de los escenarios para siempre a intérpretes talentosos y de éxito.
El sevillano David Linde ha sido tour manager de numerosas bandas, así como responsable de festivales como Nocturama o Microclima. La noticia de San Fernando le sorprende y no. “He trabajado con Santiago y sé que es un profesional super serio, que se cuida mucho. Pero también he aprendido en estos años que un artista es una persona muy frágil, que carga sobre sus hombros un peso muy grande. Lo raro es que estas cosas no pasen más a menudo”.
Linde ha vivido todo tipo de peripecias con los músicos a los que ha acompañado, desde ataques de agorafobia a pánico a que falle la memoria. “Muchos, si pudieran, actuarían para un solo espectador, y de espaldas”, asevera. El manager se sorprende de no haber tenido que cancelar nunca por estos motivos, “aunque luego he tenido que ir con muchos al hospital”, y desde luego asegura que la leyenda de la fiesta eterna durante una gira es precisamente eso, leyenda: “A partir de un nivel, un camerino es un lugar sagrado en el que no entra ni el tato. Después del concierto, sí, puedes tener alguna fiesta, pero si al día siguiente viajas y tienes bolo, te aseguro que te lo piensas. Lo del alcohol y las drogas está sobredimensionado: ahora lo que más consume un músico es omeprazol, porque el estómago es el que más sufre estas presiones”.
“Tenemos que pensar que un futbolista, si tiene una molestia, no sale a jugar”, concluye Linde. “Pero yo he visto salir a tocar a gente horas después de un accidente de tráfico, o a la que se le ha comunicado un rato antes que se ha muerto su madre. Y tienes que salir a convencer a cinco o diez mil personas de que no te cansan los kilómetros ni te duele la rodilla. Eso no hay cerebro que lo aguante”.
Los síntomas del 'burnout'
Del cerebro de los artistas sabe, y mucho, Rosana Corbacho, psicóloga clínica con más de 15 años de experiencia especializada en la industria musical. Tal vez por eso, lo sucedido con Santiago Auserón no le sorprende. “En la consulta los casos de burnout es lo que más frecuentemente atiendo”, comenta. “El estrés crónico tiene consecuencias físicas en el cuerpo. A cada persona le afecta de una manera. Los síntomas más comunes de burnout son: irritabilidad, problemas de sueño, de estómago, tensionales, ansiedad, disminución de la productividad y la motivación, dolores de cabeza e intensificación de los síntomas de otras enfermedades que la persona pueda padecer (i.e. tinnitus en los músicos)”.
Para esta especialista, “uno de los problemas del estrés es que no nos damos cuenta de cuando va aumentando porque se produce una exposición muy gradual o lo sentimos prácticamente como 'parte del trabajo'. Y si nos damos cuenta, lo que hacemos para aliviar las sensaciones desagradables de tensión suele empeorar la situación a medio plazo. En psicología lo llamamos mecanismos de afrontamiento. Uno de los más llamativos es cancelar encuentros con amistades o actividades de ocio para seguir trabajando. Ésto alivia el malestar inicial, pero hace que el nivel de estrés se vaya acumulando. En el caso de los músicos, el trabajo es lo primero. La obra, el concierto, la grabación.. Ocupa la vida entera de los artistas que se identifican con su rol laboral. Esto deja poco espacio para recuperarse y aún menos cuando se pasa por una mala época”.
“El estrés es tensión”, añade Corbacho. “Sólo es dañina cuando se acumula o es crónica. Si un artista está notando fallos o que no llega a donde antes llegaba, seguramente experimentará señales de alerta intensas. Si además tiene un concierto y percibe las expectativas del público y de su equipo, más tensión sufrirá. Enfrentarse a cancelar es una de las peores pesadillas de cualquier artista. Yo diría que habría que hacer un trabajo de reestructuración y recuperación. Cuando ya tenemos signos de burnout el simple descanso no lo cura”.
Eso y, por supuesto, aprender a reconocer límites. “Cuanto antes se aprende a gestionar el estrés y los límites del cuerpo, más se recupera la autonomía. Elegir las estrategias de afrontamiento más saludables y lidiar con qué se mueve dentro de uno mismo ante decepcionar al público o al equipo. A veces se tiene que llegar a situaciones extremas para evaluar y priorizar el cuidado. Y no hacerlo a tiempo siempre acaba pasando factura: al artista, a su equipo y también al público”.
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