No lo llames Juanma
Iba a empezar este artículo escribiendo “Juanma Moreno quiere revalidar su mayoría absoluta…”, pero una amiga me dio una colleja: “¡No lo llames Juanma! Puedes llamar Juanma a mi padre, a tu primo o a un amigo, no al presidente de la Junta.” Y tiene razón: el presidente andaluz ha conseguido que todos, incluidos sus detractores, lo llamemos Juanma en vez de Moreno Bonilla. Parece una tontería, pero el diminutivo cariñoso es parte de su marca política, y se lo hemos comprado todos. En la precampaña de las elecciones de 2022, las de su mayoría absoluta, se quitó hasta el apellido: “Juanma presidente”.
Es difícil decir algo malo de un Juanma. Es difícil reprochar a un Juanma por su política de desguace de la sanidad pública. Tú dices “Juanma se está cargando la sanidad pública y beneficiando a la privada”, y sin querer te sale sonriente. Es difícil ver mala intención en una medida política cuando la hace un Juanma. Es hasta difícil no votar a un Juanma; o cuanto menos, es más fácil votar a un Juanma que a un PP: no lo digo yo, lo dijo él mismo hace cuatro años. Este martes se paseó por todas las radios y televisiones matutinas, y los periodistas se dirigieron a él como “Juanma Moreno”.
“Juanma” ha conseguido construirse una imagen de político amable, cercano, incluso humano. En los últimos meses lo hemos visto vestirse de rey mago en la cabalgata sevillana, llorar en público, contar que tras Adamuz necesitó ayuda psicológica (no dudo de que sea cierto, pero contarlo es un gesto político) y contar chistes con Pablo Motos y sus hormigas. De aquí al 17 de mayo lo veremos emocionarse en todas las procesiones de Semana Santa y divertirse en cada feria de la primavera, totalmente “Juanma”.
Es tan natural, que no parece ni político. Se nos olvida que lleva toda la vida en política: desde que entró de concejal en el ayuntamiento de Málaga en 1995 (¡con solo 25 años!), pasando por el Parlamento andaluz, el Congreso de los Diputados, secretario de Estado con Rajoy, líder del PP andaluz, candidato, presidente… Lo que antes se llamaba “pisar moqueta” o “no bajarse del coche oficial en treinta años”, pero que, tratándose de un Juanma, da hasta ternura.
“Juanma” ha conseguido ganarse un prestigio de moderado, suave, dialogante, la derecha civilizada frente a Ayuso y sobre todo frente a Vox. No parece ni de derecha, aunque sea de derecha su política económica, fiscal y social. Hace unos meses publicó un Manual de convivencia, que por supuesto firmó como “Juanma Moreno”. Nadie diría que el moderadito “Juanma” fue el primer gobernante del PP que firmó un acuerdo con Vox, y que lo hizo nada más asomar la ultraderecha en las instituciones. Ni cordón sanitario, ni período de cuarentena: “Juanma” firmó con los ultras un documento lleno de perlas ideológicas, y pactó con ellos presupuestos y varias leyes; pero ha conseguido que ya ni nos acordemos de que fue él quien primero contribuyó a blanquear a la ultraderecha.
Ahora “Juanma” se presenta como garantía de estabilidad, frente a tanto guirigay político. Ningunea a sus rivales y reduce el 17 de mayo a elegir si queremos Juanma en solitario, o Juanma con ultraderecha. Venga, ahora vuelve a leer el artículo, pero diciendo “Moreno Bonilla” donde pone “Juanma”, verás cómo cambia.
6