El transporte público de pasajeros en Canarias, abocado a prestar servicios “a demanda” ajustando líneas y frecuencias
El transporte público de pasajeros en las islas atraviesa una situación de incertidumbre sin precedentes y no hay horizonte que invite al optimismo, coinciden responsables políticos de movilidad y gestores de las empresas concesionarias de transporte terrestre de Gran Canaria, Tenerife, La Palma y Lanzarote en relación con los efectos de la crisis por la COVID-19
La paralización productiva y el confinamiento domiciliario, con su efecto sobre la reducción del pasaje -por encima del 90%-, sumada a la disminución de la capacidad de la flota hasta el 30% por las directrices establecidas sobre distanciamiento social conforman un panorama “catastrófico”, en palabras de uno de los técnicos consultados, mientras analizan el escenario y barajan posibles remedios. Sobre la mesa figura la aplicación de transportes “a la demanda”, que obligaría al ajuste de líneas y frecuencias de guagua y tranvía según la necesidad del número de pasajeros, compensada en parte con taxis compartidos y microguaguas.
Las empresas concesionarias del transporte terrestre cubren un servicio público esencial, consideración que garantiza la intervención de las administraciones públicas correspondientes (mediante contratos-programa con cabildos y ayuntamientos, según los casos) ante situaciones como la presente, pero estas compañías temen que el alto coste del agujero presupuestario supere la voluntad manifestada por las instituciones para mitigar el agujero económico.
Antonio Artiles es el director de Operaciones de Guaguas Municipales, empresa que sirve el transporte público de pasajeros en Las Palmas de Gran Canaria con 40 líneas y cuyo volumen ha descendido de un promedio de casi 140.000 pasajeros diarios a solo 17.000 desde la entrada en vigor del estado de alarma.
En sintonía con las disposiciones emitidas por el Ministerio de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana, la operadora del transporte municipal capitalino ha reducido los servicios a los propios de fin de semana y el grado de ocupación de las guaguas al 30% para asegurar la distancia de seguridad entre pasajeros. Pero las previsiones apuntan a una lenta recuperación en el uso del transporte colectivo más allá incluso del fin de la desescalada, “por lo que tendremos que apostar por flexibilizar horarios y servicios a las necesidades”, según Artiles.
Soportar las pérdidas
Víctor Quintana, director general de Global, insiste en las “enormes pérdidas” que la parálisis económica ha provocado en las empresas operadoras “que somos las que hasta el momento estamos soportando las pérdidas”. Sus previsiones hablan de una “costosa y prolongada” salida de la crisis, “más en forma de L que de V o de U”. Tal es así que las estimaciones de la compañía cifraban en unos 7 millones la reducción de ingresos en una primera etapa del confinamiento, coste que ya sitúa en torno a los 15 millones.
La concesionaria del transporte interinsular en Gran Canaria dispone de 122 líneas por toda la isla y ha pasado de mover 95.000 a solo 8.000 pasajeros al día. Quintana contempla que haya que “reajustar líneas y frecuencias” porque “estamos afrontando mayores costes operativos con menores ingresos”, aunque reconoce que las empresas “solo proponemos, porque son las administraciones las que disponen”.
Entre las posibilidades que baraja el directivo de Global para sanear el estado de las empresas es que se permita ampliar el periodo establecido en la actualidad en los acuerdos vigentes con las concesionarias, según recoge una de las directrices aprobadas por el departamento del ministro José Luis Ábalos durante el estado de alarma. Esta propuesta, admite Quintana, daría “más estabilidad” a las operadoras y permitiría compensar los costes a largo plazo.
En cuanto al servicio de transporte público en Tenerife, a cargo de Transportes Interurbanos de Tenerife (TITSA) mediante guaguas, y de Metropolitano de Tenerife (tranvía), el Cabildo insular también piensa en el servicio a demanda, por lo que revisará la oferta y frecuencia de rutas, sobre todo de guaguas. Sería el caso de líneas como la 111 desde Santa Cruz hasta Playa de Las Américas, una de las más concurridas entre las que brinda la compañía TITSA, y que a partir de los nuevos criterios de ocupación aumentaría los viajes en detrimento de otras rutas con menor demanda.
También prevé dar protagonismo al servicio de taxi compartido para cubrir mediante transbordos las líneas con menos pasaje, que incluso pudieran suprimirse en determinados tramos. El Cabildo ya realiza pruebas piloto con el servicio de taxis compartidos en municipios como Los Realejos y Candelaria, de manera que el vehículo ligero facilite el transporte entre determinadas localidades y las paradas de guaguas.
La Corporación tinerfeña cifra en 12 millones de euros la reducción de ingresos por la reducción del pasaje en la isla durante el primer mes del estado de alarma.
Nuevas estrategias
Las islas periféricas también diseñan estrategias para afrontar el nuevo escenario. En el caso de La Palma, las pérdidas anotadas por Transportes Insular La Palma (TILP) superan los 100.000 euros desde el comienzo de la crisis por la pandemia y la aplicación de las medidas de confinamiento, según indica Carlos Cabrera Matos, responsable del área de Transportes del Cabildo.
Cabrera subraya el esfuerzo de la concesionaria del servicio en la isla para cumplir las directrices sobre reducción de frecuencias y sobre nivel de ocupación de las guaguas, pero insiste en el compromiso de la Corporación insular para hacer frente al déficit derivado de estas disposiciones, “a sabiendas que el impacto económico será muy elevado, imposible aún de calcular”.
Desde el Cabildo de La Palma se está estudiando reajustar líneas y frecuencias a los niveles de demanda actuales, contando además con la posibilidad de incorporar unidades de transporte discrecional de la compañía al servicio regular una vez que vaya creciendo el pasaje, “sobre todo en horas puntas para mantener el grado de ocupación de las guaguas en el 30%”.
Además, Cabrera Matos piensa en la modificación de los baremos para los bonos de desempleados, residentes o personas mayores, de manera que se facilite su acceso a los mismos en estos momentos de crisis, “aunque todo eso suponga mayores gastos”.
Patricia Botella, directora de Desarrollo Tecnológico de Arrecife Bus, empresa concesionaria del transporte interinsular en Lanzarote, se muestra también muy pesimista sobre la situación provocada por la crisis y los posibles visos de solución.
Aplicar la reducción en la frecuencia de las rutas y de ocupación de las guaguas, añadidas a la propia disminución de la demanda por las medidas de confinamiento, se ha traducido en una reducción del 92% en el número de pasajeros y la facturación de la empresa. Los pasajeros movilizados en guagua al día en servicio regular han pasado de 13.000 a 1.000 desde la declaración del estado de alarma.
Líneas deficitarias
Reconoce Botella que el servicio de transportes a demanda podría ser una oportunidad para “paliar en parte al menos” la presión del actual panorama sobre la estructura de costes de la empresa, aunque asume que cumplen un servicio público esencial y que el déficit será soportado por el Cabildo.“Siempre hay líneas deficitarias que cubrir”, añade.
Con pesimismo, la directiva de Arrecife Bus subraya que “esta crisis va para largo” y espera “que haya recursos suficientes para sostener la situación”. En lo que respecta a la concesionaria lanzaroteña lo refrenda con un dato: “La línea 3, que cubre Costa Teguise, Arrecife y Puerto del Carmen, representa el 80% de la facturación, por lo común con una alta demanda por parte de trabajadores relacionados con la hostelería y turistas, y en ests días opera prácticamente vacía”.
Los consejeros insulares del área de Transportes han mantenido contactos, en reuniones telemáticas, con el titular de Obras Públicas, Transportes y Vivienda del Gobierno de Canarias, Sebastián Franquis, para informar sobre la gravedad de la situación que atraviesa este servicio público, según reconoció Cabrera Matos.
En estas reuniones, destacó el consejero palmero, se ha compartido la incertidumbre sobre la evolución de la crisis, compartida por el responsable autonómico, quien se ha manifestado dispuesto a colaborar en la búsqueda de fórmulas que permitan mitigar los efectos de la parálisis. “Existe el compromiso de repetir estas reuniones para intercambiar ideas y posibles actuaciones”, subraya Cabrera.
La importancia del transporte público y su incidencia para afrontar la crisis fue abordada hoy también por el ministro de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana, José Luis Ábalos, en una comparecencia en el Congreso de los Diputados, razón por la que estudia “alternativas entre los distintos modos de transporte y el impulso de otros de transporte individual”, además de iniciativas como el escalonamiento en los horarios de entrada y salida de los trabajadores para reducir la demanda de transporte en las horas punta.
“La recomendación de mantener un tercio de la ocupación va a ser muy difícil de cumplir, el sector privado no va a poder aguantar vendiendo un tercio de la ocupación”, auguró el ministro que, por ello, considera que habrá que implantar dichas “medidas de prevención obligatorias para los viajeros”, como podría ser que el uso de las mascarillas como requisito imprescindible.
Durante su comparecencia en el Congreso, Ábalos ha avanzado que trabaja en un plan de 'rescate' de este tipo de transportes interurbanos e internacionales, dado que, según aseguró, “afrontará una importante crisis en los próximos meses” y “será uno de los sectores qué más tarde en salir del periodo de hibernación al que se ha sometido por el parón de la movilidad”.