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Opinión - 'Traidores', por Rosa María Artal

El acusado por el crimen de Tabaiba, en Tenerife, insiste en su inocencia y dice que fue engañado

EFE

26 de junio de 2026 20:22 h

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El acusado del crimen de Tabaiba, Antonio J. ha insistido este viernes en la sexta sesión del juicio en mantener su inocencia y ha dicho que fue llevado al apartamento de El Rosario donde tuvo lugar el crimen, en 2023, engañado por el considerado organizador de la trama, Toño, quien ese mismo día se quitó la vida.

Ha recordado que lo había conocido unos meses antes porque quería montar con él unas empresas y que también le pidió ayuda para cobrar dinero de deudas, tarea que había llevado a cabo varias veces pero sin recurrir nunca a la violencia.

En las fechas previas Toño insistía en que una persona había golpeado a un familiar suyo menor de edad y lo había dejado en silla de ruedas por lo que le había pedido que le ayudara a vengarse, a lo que él se mostró de acuerdo y por ello quedaron en traerlo a su casa en Güímar.

Pero aquel martes de Carnaval, según lo que ha apuntado durante el juicio, el objetivo era cobrar una cantidad en el apartamento de Toño en Tabaiba y para ello estuvieron hablando por el móvil durante todo el día y lo fue a buscar a su casa sobre las cinco de la tarde.

Durante su testimonio, Antonio J. ha intentado desmontar la versión ofrecida el día antes por el ya condenado en aspectos como que jamás usó guantes o que nunca habló de haber asesinado y descuartizado a otra persona y justificó que no acudiera a la policía porque eran carnavales y su abogada no lo pudo atender.

Fue rotundo al señalar que en ningún momento se planteó que iban a matar a nadie, que sólo se trataba de cobrar una deuda sin violencia como otras ocasiones y luego pensaban ver un partido de fútbol.

En el juicio celebrado hace un año por este asesinato, el acusado quedó absuelto pero luego el Tribunal Superior de Justicia de Canarias (TSJC) anuló la sentencia al creer que no estaba suficientemente justificado el veredicto, de modo que se enfrenta a una petición de penas por parte de la Fiscalía de 25 años de cárcel y el pago de 150.000 euros.

En la sesión de hoy intervinieron los forenses, que dictaminaron que la muerte de la víctima se debió a siete fuertes golpes que recibió en la cabeza que causaron “un traumatismo severo”, de manera que la muerte no se hubiera podido evitar ni en un hospital.

Las heridas, añadieron, fueron causadas por un objeto duro y contundente compatible con una vara de hierro alargada o una patacabra, como se había planteado en sesiones anteriores.