La Audiencia Nacional rechaza paralizar la causa de un buque interceptado con 2,3 toneladas de cocaína trasladado a Tenerife
La Audiencia Nacional ha rechazado paralizar la causa abierta tras el hallazgo de 2,3 toneladas de cocaína en un buque interceptado en aguas internacionales y trasladado a Tenerife en agosto de 2025, tras calcular que el valor de la sustancia intervenida con una pureza del 84% es de 76 millones.
El pasado mes de julio tuvo lugar una vista oral después de que uno de los tripulantes, que actualmente está en prisión, pidiera que se revocara el auto de procesamiento dictado a principios de este año, lo que ha sido rechazado.
La defensa alegó inexistencia racionales de criminalidad y de elementos penales mientras que la Fiscalía considera que hay evidencias de la autoría del recurrente en un delito de extrema gravedad por el uso de un buque, otro contra la salud pública y uno más de integración de organización criminal.
En apariencia se trataba de una nave pesquera con bandera de Camerún pero en realidad se comprobó que realizaba navegaciones entre distintos puntos que no tendrían relación con esta actividad, cambios de nombre y desconexiones de la señal emisora durante largos períodos de tiempo.
Todo ello sería compatible con actos criminales y más concretamente el tráfico de estupefacientes por vía marítima, a lo que se sumaría el hecho de que carecían de artes de pesca y que las existentes sólo servían para faenar en el Mediterráneo.
La tripulación de cinco personas es considerada insuficiente para llevar a cabo esta actividad lejos del litoral, a lo que se une haber sido localizada en la región subsahariana, conocida por sus problemas logísticos y dificultades para controlar el tráfico de estupefacientes.
La colaboración de varias agencias y organismos policiales y aduaneros junto con la guardia civil concluyó que su destino era la Unión Europea (UE) a la que querían acceder a través de Canarias, a donde se dirigía la nave cuando fue interceptada.
En agosto del año pasado el barco fue localizado y detenidos sus cinco tripulantes, a los que se les incautó sus móviles, efectos personales y 80 fardos con más de 2,5 toneladas de cocaína en bruto y 2,3 netas tras ser analizadas en un laboratorio de Tenerife.
Del volcado de los móviles se desprendió que utilizaban un grupo de WhatsApp denominado “Friends”, integrado por usuarios en Venezuela, Colombia y Reino Unido a través del cual coordinaban la entrega de “cierta” mercancía y combustible que se correspondía con la droga.
En estas conversiones se concluyó que la entrega se realizó a unas 500 millas náuticas de la costa de Venezuela y también se halló un listado de patrulleras de distintas nacionalidades que circulaban por estos puntos.
La hipótesis que se maneja en la Audiencia Nacional es que el barco se dirigió primero a Sudamérica donde recibió la carga y luego la intención era entregarla a una organización encargada de estas labores que opera en Europa.