Claves para una ruta por Bielorrusia: un viaje en el tiempo a la era de la Guerra Fría
Es la gran desconocida del Este de Europa y, sin embargo, es una auténtica delicia llena de cosas por ver. Bielorrusia pasa inadvertida entre los destinos del Este de Europa por una injusta mala fama. Es un lugar muy seguro para viajar, la gente es extremadamente amable y la potencia natural, patrimonial y cultural del país está a la altura de cualquiera de los grandes países del continente. Un viaje de quince días o tres semanas por el país es una apuesta segura. Las distancias son relativamente cortas y conducir por el país es seguro y sencillo. Desde Minsk te hacemos un pequeño resumen de lo que puedes ver poniendo el acento en los grandes hitos: las iudades históricas (Brest y Grodno), los mejores castillos y el impresionante Parque Nacional de Belovezhskaya Pushcha, último refugio del bosque primigenio europeo que cubría gran parte del continente hasta la Edad Media (un lugar donde puedes ver los famosos bisontes).
Tres o cuatro días en Minsk.- La capital del país merece al menos tres o cuatro días para poder abarcarla en toda su totalidad. Sólo para ver la icónica Avenida de la Independencia (Praspiekt Niezaliežnasci) con sus 15 kilómetros de edificios brutalistas tan típicos de la era soviética necesitas al menos una jornada. Aquí se resumen bastante bien la esencia de una ciudad sorprendente en la que se unen el pálpito de la vida de hoy con la pervivencia de los tiempos de gloria de la Unión Soviética: lugares como la Plaza de la Independencia, con la Casa de Gobierno y la estatua de Lenin comparten espacio con el local de pollo frito más curioso del mundo, el KFC de la calle Niezaliežnasci: fritanga capitalista en un edificio con una de las mejores muestras de escultura realista socialista de Europa. Para completar una hipotética primera jornada en la capital basta con echarle un vistazo a la sede de la KGB (vulica Haradski Val 2), visitar la Iglesia de los Santos Simón y Elena (vulica Savieckaja, 15) y dejarse caer por alguno de los grandes museos (te recomendamos el espectacular Museo nacional de la cultura e historia de Bielorrusia -vulica Karla Marksa, 12-).
Ya haremos una guía completa de Minsk pero para completar esta pequeña guía introductoria habrá que añadir lo mínimo para poder organizar las siguientes jornadas: para descubrir la ciudad anterior a la etapa soviética hay que irse hasta el barrio de Troitskoye Predmestye, donde puedes ver la sede del Ayuntamiento (plošÄa Svabody, 2), la Catedral de la Santísima Trinidad (vulica Kiryly i Miafodzija, 3) y las manzanas de edificios que median entre la Calle Lenin y el Parque Troitskaya Gora. Otro imprescindible de la ciudad es el Museo de la Gran Guerra Patriótica (Praspiekt PieramožcaÅ, 8). Un tercer día puede dedicarse a ver la Minsk más contemporánea en lugares como la calle Oktyabrskaya y elegir algunos de los muchos museos que hay.
Para terminar la visita a Minsk, nada mejor que conducir un tanque en la Línea Stalin (30,4 kilómetros desde Minsk).- Aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid… Este lugar no es en sentido estricto un centro de interpretación o un museo sobre la Línea Stalin que protegía la antigua Unión Soviética sino más bien un parque de atracciones sobre la Segunda Guerra Mundial donde tendrás la oportunidad de conducir y disparar un tanque ruso o darle duro a una batería anticarro. Cosa que no está para desaprovecharse.
Parque Etnográfico de Dukuti (26 kilómetros desde Minsk).- Esta aldea se articula en torno a un viejo molino de viento con varios cientos de años encima. Una vieja granja que hunde sus raíces en el siglo XII sirve de base para esta aldea de casas tradicionales de madera que se han recreado al detalle para mostrar los oficios y artes tradicionales del país. La inmensa mayoría de los edificios son reproducciones modernas, pero está todo tan bien hecho que merece mucho la pena ir a verlo.
El Castillo de Mir (104 kilómetros desde Minsk).- Este imponente castillo del siglo XV es una de las joyas patrimoniales del país y está incluido en el listado del Patrimonio Mundial de la Unesco. La fortaleza se inició en el típico estilo gótico centroeuropeo de ladrillo aunque sufrió una importante remodelación poco después en estilo renacentista. El castillo está vinculado a la poderosa familia Ilyinichi, una de las más poderosas del Gran Ducado de Lituania y se construyó con un doble propósito: servir de muro a las invasiones tártaras y dar prestigio a una familia que buscaba ser reconocido como conde del Sacro Imperio. Y para ello era imprescindible poseer al menos un castillo de piedra. El complejo es mitad fortaleza mitad palacio y hoy alberga un museo que explora la historia del país durante los siglos XVI y XVII. Junto al castillo hay algunos lugares de interés. El más notorio es el Cementerio Urbano, donde puedes ver la Iglesia de San Jorge, una pequeña joya que bien merece una visita.
El complejo palaciego de Nesvizh y la primera ciudad libre del país (128 kilómetros desde Minsk).- No exageramos si decimos que Nesvizh está entre los 10 castillos más bonitos de Europa. Al igual que sucede con Mir, este complejo que aúna fortaleza y complejo palaciego se encuentra en el listado de la Unesco y es una de esas maravillas de ladrillo del centro y este de Europa. El castillo empezó a construirse a finales del XVI sobre una antigua casa solariega convirtiéndose en uno de los centros de poder más importantes del Gran Ducado de Lituania de la mano de la familia Radziwill. La construcción se prolongó hasta bien entrado el siglo XVIII y el resultado es una maravillosa sucesión de estilos que culminan en el gran palacio barroco que podemos ver hoy. Como suele se habitual en el país, el museo que se ha habilitado en el antiguo palacio es excelente e incluye armas, objetos decorativos, obras de arte y utensilios de la vida cotidiana que ayudan a comprender el espacio.
En torno al castillo hay un pequeño pueblo donde hay varios hitos de importancia. El más notable es la Iglesia del Corpus Christi (vulica Hiejsika), una de las mejores muestras de renacimiento del Este de Europa que lleva la firma del arquitecto italiano Giovanni Maria Bernardoni. El interior es barroco y está profusamente decorado. Eol otro gran edificio del pueblo es la sede del Ayuntamiento (Savieckaja vulica, 3) otra joya del siglo XVI que, además, es un símbolo de las libertades ciudadanas y del libre comercio instauradas por la familia Radziwill (es el ayuntamiento civil más antiguo del país). Junto al Ayuntamiento está la Casa del Mercado (siglo XVII). Si tienes tiempo otro lugar interesante es el Museo Nacional Histórico y Cultural de Nesvizh (Lieninskaja vulica, 19) y junto al río está la Puerta de Slutsk (Sluckaja vulica), antigua puerta monumental barroca de las murallas de la ciudad (hoy desaparecidas).
Al menos dos días en Brest (344 kilómetros desde Minsk).- Brest es, con permiso de Minsk, la gran ciudad histórica del país y la que concentra una mayor cantidad de patrimonio histórico vinculado a la Edad Media y Moderna. Situada a las orillas del Río Bug, esta plaza fortificada fue siempre un punto de frontera y de conflicto entre el mundo eslavo y Polonia lo que supuso muchos cambios de mano y mucha, mucha sangre. Para la Bielorrusia actual la ciudad es un símbolo de resistencia frente al avance alemán en la Segunda Guerra Mundial. El gran monumento de la ciudad es su imponente Ciudadela, uno de los castillos más grandes de Europa que a diferencia de otros castillos del país tiene más de la mitad en ruinas como rastro de la guerra contra Alemania. En la Puerta Kholmskie podrás ver los impactos de proyectiles de la intensa batalla que libraron los nazis contra las defensas soviéticas en 1941.
El casco urbano se articula en torno a la confluencia de la calle Sovetskaya (una animada vía peatonal lleno de tiendas y restaurantes y el Bulevar Gogolia, la avenida más importante. Como te decíamos, la ciudad está llena de grandes monumentos históricos y merece por lo menos dos días. El más importante es la preciosa Catedral de San Siméon (Karl Marx, 84), que sorprende por dentro con sus murales que cubren casi cada centímetro de pared pero hay mucho más por ver: el Monumento a Lenin (PuškÑnskaja, 1); varios museos (destacan el Museo de Historia de la Ciudad y el de Los Tesoros Recuperados que tiene la particularidad de estar montado con piezas recuperadas del contrabando en las aduanas) y edificios históricos que ponen de manifiesto la historia local (como la Torre Kamenets del siglo XIII o los monasterios medievales que se encuentran fuera de las antiguas murallas).
Dos museos de mucho nivel en Brest.- El Museo Arqueológico de Brest (Krepostnoy Proyezd, 15) es uno de los museos de sitio más importantes y mejor dotados de Europa. A pocos metros de la fortaleza se encontraron los restos de la ciudad primitiva del siglo XI, empalizadas, casas y más de 40.000 objetos que forman una de las colecciones más curiosas del viejo continente. Otro imprescindible es el Museo del Ferrocarril (praspekt Mašerava, 2), con una de las colecciones ferroviarias más importantes del mundo.
Parque Nacional Belovezhskaya Pushcha (356 kilómetros desde Minsk).- Este parque nacional ocupa la porción bielorrusa del famoso Bosque de BiaÅowieża, la zona forestal mejor conservada de toda Europa siendo una muestra de la extensa masa forestal que cubrió buena parte del continente hasta la Edad Media. Este parque, al igual que su contraparte polaca, es famoso en todo el mundo por tener la última población salvaje de Bisonte Europeo. En los alrededores de este imponente bosque de más de 1.300 kilómetros cuadrados puedes ver bonitas aldeas de madera.
Grodno, la ciudad más báltica de Bielorrusia (281 kilómetros desde Minsk; 241 kilómetros desde Brest).- A diferencia de otras ciudades del país, Grodno no sufrió los embates de la Segunda Guerra Mundial y su casco histórico está prácticamente intacto. Otra particularidad de esta preciosa plaza es su situación a poca distancia del Báltico lo que la convirtió es un crisol multicultural y en un enclave comercial de primer nivel. Sólo por ver la preciosa Iglesia de Kalozha (vulica Kaloža, 6), con sus piedras de colores que datan del siglo XII merece la pena llegarse hasta aquí y quedarse al menos dos días. Otros lugares de interés son la dupla que forman el Castillo Viejo y el Castillo Nuevo (vulica Zamkavaja) un complejo que resume la arquitectura militar y palaciega europea desde el XII hasta el XVIII. El casco histórico de Grodno es precioso y está lleno de grandes edificios religiosos (como la Catedral de San Francisco Javier - Savieckaja plošÄa, 4- o el Convento de los Bernardinos - vulica Paryžskaj Kamuny, 1-) y una gran cantidad de grandes casonas y palacios (muchas de ellas reconvertidas en museos). Otra particularidad de Grodno es que conservó su sinagoga histórica
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