Dos días en Gotemburgo: el Gamlestaden y el Río Göta
Si en el siglo XVII le dices a alguien que Gotemburgo se iba a convertir en la segunda ciudad más importante de Suecia y en su polo económico más activo te tomarían por loco. En aquellos tiempos, la ciudad apenas era un puñado de casas encerradas entere fortificaciones formidables que guardaban la espalda a la lejana Estocolmo. Si miras el casco histórico de la ciudad a vista de pájaro (como te permiten los actuales mapas) puedes ver como el núcleo que dio origen a la población es una fortaleza con forma de dientes de tiburón (baluartes artilleros) que se repiten en varias partes de su trama urbana.
La mejor manera de verlo a ras de suelo es desde el Kungsparken, antigua explanada despejada para coser a tiros a cualquiera que se acercase a la plaza. Hoy es un parque bonito que deja ver como la ciudad se disponía en esas puntas de diamante tan características de la arquitectura militar europea de los siglos XVI, XVII y XVIII. Desde aquí podemos internarnos en la Gamlestaden, la ciudad vieja que, en realidad, no lo es tanto, ya que Gotemburgo es el fruto de una mudanza apresurada a causa del miedo. La ciudad tiene su origen en Lödöse, situada unos 40 kilómetros río arriba y se fundó a principios del XVII para proteger la costa de las incursiones danesas (el país se había independizado de Dinamarca ocho décadas atrás).
El paseo a intramuros (ver iconos azules en el mapa) rastrea esos primeros pasos de la ciudad y su extensa y riquísima relación con el mar. Una relación que es anterior a la propia fundación de la primitiva plaza fuerte: si vas al más que recomendable Museo de la Ciudad (Norra Hamngatan, 12) puedes ver el único barco vikingo que se exhibe en Suecia. Este tesoro de roble construido en torno al siglo X de nuestra era se halló durante unas obras muy cerca del centro de la ciudad y pone de manifiesto la relación de la zona con las rutas de comercio nórdicas antes de la cristianización de Escandinavia. Las colecciones del museo abarcan toda la ‘biografía’ de Gotemburgo, pero nosotros sentimos fascinación por las colecciones vikingas (hay varios tesorillos de plata, armas, objetos de la vida cotidiana y una exposición muy buena sobre la religión nórdica).
Qué ver en el centro de Gotemburgo.- El pequeño tramo que incluye la ciudad histórica es fácil de recorrer a pie y apenas demanda un par de horas. Si accedemos al Gamlestaden desde la parte moderna de la ciudad tendremos que atravesar el foso a través de algunos de los puentes. No es mala idea hacerlo desde Kungspark por el Basarbron e iniciar el paseo por el Mercado de Saluhallen (Kungstorget, 411). Este enorme espacio cubierto fue el primer gran edificio de estructura de metal y vidrio de Suecia y en 1888 se convirtió en el gran mercado moderno del país y hoy es un polo gastronómico con productos de primera calidad. Y desde aquí apenas dos pasos te dejan frente a la Catedral de Gotemburgo (Kyrkogatan, 28) una mole de piedra y ladrillo de estilo renacentista que empezó a levantarse a principios del XVII. Por fuera es bonita, pero por dentro es una maravilla de muros y arcos blancos.
La juventud de Goteborg hace que sus piedras más antiguas sean unas jovencitas en comparación con otras grandes ciudades europeas. Lugares como la Plaza de Städly (que aglutina grandes edificios públicos como el Ayuntamiento) son lugares eclécticos donde conviven algunos edificios de los siglos XVIII y XIX con algunos ‘mamotretos’ de ese brutalismo tan nórdico. Los ladrillos más antiguos de Gotemburgo son los de la Kronhuset (Kronhusgatan, 1), un inmenso almacén levantado casi al mismo tiempo que la propia ciudad que servía para almacenar mercancías y armas (hoy es un centro cultural). Para encontrar esos rastros coetáneos a las primeras diez décadas de la plaza hay que ir buscando: como la Iglesia de la Comunidad Alemana (Norra Hamngatan, 16) o la Casa Sahlgrenska (Norra Hamngatan, 14).
El paseo por el Gamlestaden nos devuelve al entorno del antiguo foso. Antes de ir a la orilla hay que pasar por el entorno de la calle Södra Larmgatan donde se acumula un pequeño núcleo monumental formado por la Biblioteca de la Universidad de Gotemburgo (Västra Hamngatan, 25), la bonita Iglesia de San Andrés (Hvitfeldtsgatan, 2), una preciosa construcción del XIX que sirve de templo a la comunidad inglesa y la Villa Gegerfeltska (Arkitektgatan, 3) el único de los palacetes con jardín que sobrevive tras las antiguas murallas. Terminamos este paseo por el centro histórico en el precioso Mercado del Pescado (Fisktorget, 4) un antiguo edificio de abastos que se construyó como si fuera una capilla gótica. Ver los puestos de pescado fresco es un verdadero espectáculo aunque el mercado no ha escapado a esa moda mundial de meter restaurantes de precios altos.
Lo viejo y lo nuevo en Lilla Bommen.- Aunque en sentido estricto, la zona del paseo fluvial que lleva este nombre se limita a su tercio norte (en torno al embarcadero del mismo nombre) los locales llaman así a todo el tramo de río que coincide con el casco histórico. Los muelles, como ha sucedido con la práctica totalidad de las ciudades nórdicas, han vivido una enorme transformación en los últimos años pasando de ser áreas degradadas a una colección de arquitectura de vanguardia y centros culturales de primer nivel (y apetecibles espacios para la especulación inmobiliaria también). Para los amantes del mar queda el Museo Maritiman (Packhusplatsen 12), uno de los mejores museos marítimos de Europa. Aquí no sólo vas a encontrar maquetas, objetos fotos y documentos, sino una flota de doce barcos históricos que van desde una réplica de un velero del siglo XVII a un gran destructor lanzamisiles o un submarino de tiempos de la Guerra Fría.
Si nos centramos en los iconos arquitectónicos, de norte a sur, nos topamos primeramente con el Lilla Bommen Building (Lilla Bommen, 1), un vistoso edificio de color rojo al que los locales llaman de manera sarcástica como el Pintalabios. En este edificio hay un espectacular mirador 360 con vistas brutales sobre toda la ciudad. Otro buen ejemplo de arquitectura de vanguardia es la Ópera de Gotemburgo (Christina Nilssons g, 411), un precioso edificio a orillas del río. La triada de edificios notables del río se completa con el Stenpiren Resecentrum (Stenpiren, 1). Si eres un entusiasta de este tipo de arquitectura aprovecha que estás por la zona para ver una de las curiosidades de Gotemburgo: el Pabellón de caza de Kristinas Jaktslott (Otterhällegatan, 16), una pequeña cabaña del siglo XVIII que era usada por la familia real sueca como casa de campo cuando cazaban en los alrededores de la ciudad.
Por Kungsportsavenyen hasta Götaplatsen.- Los locales la llaman simplemente Avenyn, la avenida. La Kungsportsavenyen parte desde el Puente de Kungsportbron (muy cerca del Mercado de Saluhallen) y atraviesa una de las zonas más bonitas del ensanche del siglo XIX hasta la Gotäplasen, una de las plazas públicas más importantes de la ciudad. Aquí vamos a encontrar buena arquitectura burguesa (sobre todo en el tramo que sirve de confluencia con la otra gran avenida de la zona, Vasagatan) y algunos centros culturales de interés. El más importante es el Museo de Bellas Artes de Gotemburgo (Götaplatsen, 6) donde puedes ver algunas obras de Munch y Larsson. En la plaza hay una impresionante estatua de Poseidón que simboliza la relación de la población con el mar. Aprovecha que estás por aquí para ir hasta el Vasaparken y ver el bonito edificio de la Universidad.
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