500 kilómetros por el sur de la Baja Sajonia: El Castillo de Herrenhausen y la Hannover verde
Hannover ostenta el título oficioso de ser la ciudad más verde de Alemania. En el primer día de paseo por la ciudad nos hemos centrado en la Línea Roja y su propuesta de edificios históricos de origen medieval y renacentista. Para este segundo día (ver iconos violeta en el mapa) nos vamos a centrar en los grandes hitos que marcan la periferia del centro histórico y algunos hitos de la ciudad moderna. Pero como en el primer día, vamos a empezar desayunando fuera del hotel. Y para eso volvemos al entorno del Leine para dejarnos caer por bona'me Hannover (Am Hohen Ufer, 5) para probar sus desayunos turcos con frutas, quesos y embutidos.
La calle Goethe (Goethestrasse) ejerce de frontera natural entre la vieja ciudad (Mitte) y la nueva. Pero antes de ir hacia el norte nos vamos a internar un poco en lo que nos queda de Mitte para ver varios edificios de interés. El más importante es la Basílica de San Clemente (Platz a. d. Basilika, 1), una preciosa iglesia barroca que tuvo que se reconstruida tras la guerra pero que ha recuperado su esplendor. La Milla de las Esculturas o Skulpturenmeile (Leibnizufer/Hohes Ufer).- A orillas del Río Leine podemos ver una curiosa colección de arte contemporáneo al mismo tiempo que hacemos alguna incursión a la zona. Destacan dos conjuntos escultóricos: Las tres Nanas, un curioso conjunto de fibra de vidrio y colores estridentes obra de Niki de Saint Phalle que simbolizan la alegría de la feminidad y los siete de Gotinga, un conjunto que representa a los intelectuales que se opusieron al absolutismo de la casa de Hannover (entre ellos destacan los famosos hermanos Grimm).
Tres iconos más allá de la calle Goethe.- Como sucedió en la gran mayoría de grandes capitales alemanas los grandes barrios burgueses de los siglos XIX y principios del XX resultaron muy dañados en la guerra y no se beneficiaron de las grandes inversiones de reconstrucción posteriores. El centro de la Hannover moderna es Steiner, una gran plaza semicircular desde donde parten las grandes avenidas de la población. Muy cerca de aquí podemos visitar algunos rastros de la Belle Epoque alemana. El más cercano es la Anzeiger-Hochhaus (Goseriede, 9), un magnífico rascacielos modernista de principios del XX que tiene una gran cúpula en su ático que funciona como cine. Otro lugar interesante para ver es el Neustädter Friedhof -Cementerio de Neustadter- (Brühlstraße, 22), una pequeña isla del siglo XVII entre gigantes de acero y cristal.
Justo en frente de este camposanto histórico está el Continental Hochhaus -Torre Continental- (Hannover Königsworther Platz) un edificio de corte racionalista de mediados del XX que más allá de haber sido el edificio más alto de Alemania y un símbolo del renacimiento alemán, es una muestra de muy buena arquitectura que merece la pena verse por dentro. Desde aquí hay un paseo hasta el tercero de los iconos propuestos: el campus de la Universidad de Leibniz (Welfengarten, 1) con sus edificios históricos y sus grandes jardines públicos (Welfengarten).
El Museo Alemán del dibujo y la caricatura (Georgengarten, 1 -Estación Schneiderberg/Wilhelm-Busch-Museum-).- Una curiosidad deliciosa. Para amantes de este tipo de arte. El museo hace un repaso a la caricatura desde el siglo XVII hasta el presente con una colección muy buena que incluye obras alemanas e internacionales. El edificio, un palacete neoclásico situado en el Georgengarten (Jardín Inglés de Hannover) también merece la pena verse.
El Bosque Urbano de Eilenriede.- Aunque podamos pensar que estamos aunye un paisaje creado de manera artificial, lo que tenemos en Eilenriende es una especie de museo vivo de los grandes bosques que cubrieron buena parte de Europa después del fin de la era glacial. Estamos ante un trozo de bosque relicto enclavado en pleno centro urbano que, para hacernos una idea, ocupa una superficie de 640 hectáreas; esto es dos veces Central Park. Aquí te vas a encontrar con un ecosistema casi intacto con kilómetros de senderos, una estación aérea que permite subir a las copas de los árboles y mesones tradicionales como Restaurant & Logis Steuerndieb (Steuerndieb, 1), un local centrado en la gastronomía regional de temporada.
Fin de paseo en Herrenhausen (Herrenhäuser Str., 5 -Estación Schaumburgstraße-).- El Castillo -más bien palacio- de Herrenhausen fue uno de los máximos exponentes del neoclasicismo centro europeo y sirvió de residencia de la Casa Real de Hannover durante más de dos siglos. Y decimos fue porque lo que podemos ver hoy es una reconstrucción hecha al detalle de lo que fue uno de los monumentos históricos más importantes de toda Alemania. La casona se empezó a construir a finales del siglo XVII y se inauguró en 1719 como uno de los complejos palaciegos más fastuosos de Europa. Su jardín barroco fue considerado el más ‘moderno’ del viejo continente gracias a sus espectaculares juegos de agua con surtidores y chorros a presión que elevaban en agua a casi 40 metros de altura. Pero en 1943 el conjunto fue bombardeado a conciencia por los británicos a conciencia pese a no ser un objetivo militar. Hoy lo que podemos ver es una cuidada reproducción que incluye el propio palacio (repleto de obras de arte -algunas rescatadas del incendio-) y sus jardines. Sólo se puede visitar mediante visitas guiadas. Merece la pena.
La visita incluye el Bergarten (Jardín de Montaña), un complejo de viejos invernaderos donde se cultivan orquídeas y otras flores tropicales junto a una enorme colección de plantas de casi todos los rincones del mundo. En este predio también se encuentra el Sealife Hannover (Herrenhäuser Str., 4), un curioso acuario marino a cientos de kilómetros de la costa.
Los museos de Hannover.- En el primer día de visita a la ciudad te recomendamos ir a ver el Museo de Historia de Hannover para completar la visión integral de su casco histórico. Si te da tiempo o tienes ganas de dedicar un par de horas a otros museos de la ciudad debes saber que la gran mayoría de ellos se encuentra en los jardines que adornan el Ayuntamiento Nuevo (Neues Rathaus). El más importante de ellos es el Landesmuseum Hannover (Willy-Brandt-Allee, 5), el más grande de los museos de la región con importantes colecciones naturales, artísticas y arqueológicas. Otros museos interesantes en la misma zona son el Museo August Kestner (Platz d. Menschenrechte, 3), con una impresionante colección de objetos de culturas antiguas -destacan la colección numismática y la egipcia- y el Sprengel Museum (Kurt-Schwitters-Platz, 1)
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