Empresas en busca de un gestor y de un plan de movilidad real
Las empresas tienen poco más de un mes para preparar sus planes de movilidad sostenible al trabajo y una pregunta todavía por resolver: quién se encargará de ponerlos en marcha y mantenerlos actualizados. La nueva obligación legal está impulsando el debate sobre la creación de la nueva figura de un gestor de movilidad dentro de las compañías, un perfil que coordine las medidas, negocie soluciones con las administraciones y los operadores de transporte y evalúe sus resultados.
El plazo del 5 de diciembre de 2026, fijado por la Ley de Movilidad Sostenible, convierte la planificación de los desplazamientos laborales en una tarea inmediata para las empresas afectadas. Sin embargo, los expertos advierten de que elaborar un documento para cumplir la norma no será suficiente. El desafío consiste en cambiar la forma en que los trabajadores llegan a sus puestos sin perjudicar la actividad de las compañías.
La necesidad es evidente. En España se producen cada día más de 40 millones de desplazamientos por motivos laborales. El 60% se realiza en coche y más del 60% de los vehículos circula con un solo ocupante, según el Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía (IDAE). Reducir esa dependencia exige alternativas al vehículo privado, pero también una coordinación que todavía no está generalizada en las empresas.
«Hoy en día muchas empresas se están pensando el tener un gestor de movilidad», explica Elisabet Calzada, socia del área Laboral de Cuatrecasas. Su función sería coordinar el plan de la compañía con otras iniciativas municipales o de los polígonos industriales y garantizar su seguimiento. La figura, sin embargo, aún no está extendida y plantea dudas sobre su ubicación dentro de la organización y las competencias que debería asumir.
Los expertos reunidos en Barcelona en un encuentro empresarial organizado por la plataforma de movilidad compartida WAIIS, con la moderación del canal Movilidad+Auto de elDiario.es, defienden que este responsable dependa del área de Recursos Humanos y de Sostenibilidad. La movilidad influye directamente en las condiciones de acceso al empleo: el coste del trayecto, el tiempo perdido en los atascos o la falta de conexiones pueden condicionar tanto la aceptación de una oferta como la permanencia en una empresa.
Planes para conectar el coche y otros medios
El principal obstáculo es que no todas las plantillas tienen las mismas necesidades. Los horarios, los turnos, la ubicación de las instalaciones y la disponibilidad de transporte público obligan a diseñar medidas específicas para cada centro de trabajo. «Ofrecer una única solución que se adapte a toda la plantilla es muy difícil», señala Cristina Garcia, responsable de Sostenibilidad de la Corporació Catalana de Mitjans Audiovisuals (CCMA), que está trabajando en su propio plan para impulsar alternativas más sostenibles y fomentar los desplazamientos compartidos.
La dificultad es especialmente acusada en los polígonos industriales y las áreas periféricas, donde el transporte público no siempre ofrece conexiones directas ni frecuencias compatibles con los turnos laborales. Por eso, las empresas y los operadores reclaman una mayor coordinación entre los distintos medios de transporte.
La propuesta pasa por conectar trenes, metro y autobuses con servicios de coche compartido y otras alternativas que cubran el último tramo hasta el trabajo. «Debemos hacer complementarios todos los sistemas de movilidad inteligente que existan, para que podamos cubrir las necesidades de movilidad que el transporte público no puede resolver», defiende Guillem Vall, jefe del Servicio de Movilidad de la Autoritat del Transport Metropolità (ATM).
“Poder conectar con el transporte público, que la administración pueda ayudar a crear un modelo intermodal es clave para seguir dando buenos pasos hacia una movilidad sostenible con impacto real”, indicó Paulo Gómez, CEO de Waiis. La plataforma de la empresa permite precisamente compartir coche y aprovechar plazas disponibles en vehículos que ya realizan trayectos similares.
«Sólo en Madrid, los conductores pierden de media dos días al año en atascos», recuerda Toni Lon, responsable de Bolt for Business, que considera necesario impulsar un cambio de mentalidad hacia nuevas formas de desplazamiento.
La electrificación de las flotas y la instalación de puntos de recarga también pueden formar parte de los planes, aunque no resuelven por sí solas los problemas de acceso a los centros de trabajo. Antes de decidir las medidas, las compañías deben conocer cómo se desplazan sus empleados y qué alternativas existen en cada ubicación.
Inés María Mackey, responsable financiera de Atlante Iberia, apunta que los puntos de recarga situados en las afueras pueden combinarse con redes de transporte público para completar el trayecto hasta las oficinas. Pero advierte de que estas soluciones dependen de las infraestructuras disponibles y de las necesidades de los trabajadores.