De fabricar el VW escarabajo a sistemas antimisiles: claves de la venta de la planta de Osnabrück

La planta de Volkswagen en Osnabrück está a punto de afrontar una de las transformaciones más radicales de sus 125 años de historia. El centro alemán que durante décadas fabricó el Beetle Cabriolet, la versión descapotable del icónico Escarabajo, dejará progresivamente de producir coches para convertirse en un centro industrial dedicado a la seguridad y la defensa.

Volkswagen ha alcanzado un acuerdo con el Estado de Baja Sajonia y la firma israelí de inversión Aurelius Capital para sentar las bases de la venta de Volkswagen Osnabrück GmbH. Aurelius se convertiría en el accionista mayoritario, mientras que Baja Sajonia mantendría una participación minoritaria. El objetivo es garantizar la continuidad industrial de una fábrica cuyo futuro parecía abocado al cierre después de que el grupo decidiera poner fin a la producción de vehículos en 2027.

El cambio de actividad contempla además una alianza con Rafael Advanced Defense Systems, uno de los grandes fabricantes israelíes de tecnología militar. La compañía, conocida internacionalmente por desarrollar el sistema de defensa aérea Iron Dome —la denominada Cúpula de Hierro—, estudia junto a Aurelius y Baja Sajonia la fabricación en Osnabrück de sistemas y componentes para defensa aérea destinados a Alemania y otros países europeos.

El acuerdo todavía no constituye una venta definitiva. Las partes deberán concretar la estructura económica y organizativa, las responsabilidades futuras y el calendario de transición, además de obtener las autorizaciones corporativas y regulatorias necesarias. Pero el pacto supone un primer paso para convertir una de las fábricas que Volkswagen había situado entre las candidatas a desaparecer en un nuevo proyecto industrial.

De los descapotables a la Cúpula de Hierro

El contraste entre el pasado y el futuro previsto para Osnabrück difícilmente podría ser mayor. La historia de la fábrica está estrechamente ligada a Karmann, el carrocero alemán que comenzó a producir allí el Beetle Cabriolet en 1949 y que posteriormente se especializó en vehículos de series cortas, descapotables y cupés deportivos.

Por sus instalaciones pasaron modelos y proyectos de Volkswagen, pero también de BMW, Renault, Jaguar, Kia o Mercedes-Benz. El Karmann Ghia convirtió a la compañía en un nombre reconocido dentro de la industria europea de la automoción.

La crisis financiera de 2009 acabó con Karmann, que entró en insolvencia. Volkswagen adquirió posteriormente buena parte de las instalaciones y mantuvo Osnabrück como una pequeña fábrica multimarca especializada en series cortas, vehículos especiales y producción complementaria para otras plantas del grupo.

Pero ese modelo dejó de ser sostenible. La producción de los Porsche que se fabricaban en Osnabrück terminó a finales de 2025 y actualmente la factoría está centrada en el T-Roc Cabriolet. Volkswagen decidió en 2024 que la producción de automóviles desaparecerá progresivamente del centro durante el verano de 2027. La alternativa que ahora se plantea cambia por completo el perfil industrial de la instalación.

Un centro de defensa con tecnología de Rafael

Aurelius y Baja Sajonia pretenden desarrollar Osnabrück durante los próximos años como un centro de competencia especializado en soluciones de seguridad y defensa. El primer proyecto que serviría como ancla sería la cooperación con Rafael Advanced Defense Systems.

La empresa israelí aportaría su experiencia tecnológica y su conocimiento en sistemas de defensa aérea, mientras que la plantilla de Osnabrück asumiría un papel central en la puesta en marcha de las operaciones industriales y en la fabricación de los nuevos productos.

Rafael es especialmente conocida por el Iron Dome, un sistema diseñado para interceptar cohetes de corto alcance, misiles y drones. La compañía también desarrolla Iron Beam, un sistema de defensa aérea basado en tecnología láser, y Trophy, un sistema de protección activa instalado, entre otros vehículos, en el carro de combate alemán Leopard.

La intención no se limita a este primer proyecto. Los promotores de la operación pretenden utilizar la nueva estructura empresarial como plataforma para atraer futuras colaboraciones y proyectos vinculados a la seguridad y la defensa. “Hoy establecemos una alianza industrial a largo plazo con nuestros socios alemanes con el objetivo de garantizar que la tecnología se produzca íntegramente en Alemania para proteger a Alemania y a Europa”, ha señalado el consejero delegado de Rafael, Joav Tourgeman.

Casi 1.400 empleos, en juego

Uno de los principales objetivos de la operación es preservar el empleo. Osnabrück cuenta actualmente con unos 1.800 trabajadores y, según el comité de empresa, la solución planteada podría proporcionar una perspectiva laboral a cerca de 1.400 personas. La cifra permitiría conservar alrededor de tres cuartas partes de la plantilla actual, aunque los representantes de los trabajadores advierten de que todavía quedan aspectos por concretar.

Volkswagen ha destacado que los empleados de Osnabrück serán fundamentales para industrializar los nuevos proyectos. La experiencia acumulada durante décadas en producción, calidad, procesos industriales y fabricación de vehículos de series cortas constituye, según el grupo, una de las principales ventajas de la planta.

“Volkswagen asume su responsabilidad con Osnabrück. Con el acuerdo de hoy damos un paso importante hacia un nuevo futuro industrial para la planta”, ha señalado el consejero delegado del grupo, Oliver Blume.

La presidenta del Comité de Empresa General y del Grupo Volkswagen, Daniela Cavallo, ha elevado incluso la cifra de trabajadores con perspectivas de futuro a más de 1.200. Al mismo tiempo, ha reclamado que el proceso no se limite a una parte de la plantilla y que Volkswagen mantenga su responsabilidad con los trabajadores que no queden cubiertos por la nueva estructura.

Una salida para una de las plantas amenazadas

La operación adquiere especial relevancia dentro del profundo proceso de reestructuración que Volkswagen está llevando a cabo en Alemania. El grupo ha identificado un exceso de capacidad productiva en Europa y ha puesto en marcha un programa de reducción de costes y empleo que contempla 100.000 puestos de trabajo menos incluyendo 50.000 adicionales.

Osnabrück era una de las instalaciones cuyo futuro estaba seriamente comprometido después de que Volkswagen decidiera retirar la producción de vehículos en 2027. El acuerdo anunciado ahora abre una vía diferente: en lugar de limitarse a cerrar la fábrica, se plantea reconvertirla hacia una actividad industrial completamente distinta.

El papel de Baja Sajonia resulta determinante. El estado federado es accionista de Volkswagen con alrededor del 20% de los derechos de voto y ha participado activamente en la búsqueda de una alternativa para el centro. Su presidente, Olaf Lies, considera que el deterioro de la situación geopolítica y el aumento de las necesidades de defensa de Alemania y Europa pueden convertirse en una oportunidad industrial para la región. “Alemania y Europa deben fortalecer sus capacidades y ser más independientes”, ha defendido Lies, quien considera que Osnabrück puede contribuir a convertir ese objetivo en actividad industrial y empleo.

Para Aurelius, la ventaja de Osnabrück está precisamente en aquello que Volkswagen considera difícil de mantener dentro de su red industrial: una estructura flexible, trabajadores altamente cualificados y experiencia en productos complejos y series de producción pequeñas. “Osnabrück aporta algo que no se puede construir desde cero: muchos años de experiencia con productos exigentes, procesos de fabricación precisos y alta calidad”, ha destacado Tomer Jacob, director gerente de Aurelius.