Toyota también sufre por culpa de China

Toyota tampoco escapa a la creciente presión que ejercen los fabricantes chinos sobre las marcas tradicionales, tanto en China como en otros mercados. El mayor fabricante de automóviles del mundo registró en mayo su cuarto mes consecutivo de descenso de las ventas mundiales, con una caída del 7,2% interanual hasta los 834.279 vehículos, lastrado principalmente por el fuerte retroceso de su negocio en China, donde las entregas se desplomaron un 31,7%.

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El grupo japonés, que incluye la marca de lujo Lexus, vendió en China, Hong Kong y Macao un total de 102.299 vehículos durante el mes, una cifra que confirma el deterioro de uno de los mercados más importantes para la industria del automóvil. La compañía atribuye este descenso a un entorno de mercado “desafiante” y al encarecimiento de los combustibles, aunque la realidad es que la creciente competencia de los fabricantes locales de vehículos eléctricos e híbridos continúa erosionando la cuota de mercado de los grupos extranjeros.

El retroceso de mayo agrava una tendencia que Toyota arrastra desde principios de año. Entre enero y mayo, el fabricante acumula unas ventas mundiales de 4,14 millones de vehículos, un 3,5% menos que en el mismo periodo de 2025, pese a mantener el liderazgo global del sector.

La debilidad de China volvió a contagiar el comportamiento internacional del grupo. Las ventas fuera de Japón descendieron un 9,6%, hasta las 715.898 unidades, mientras que el mercado doméstico compensó parcialmente esa caída con un incremento del 11,1%, hasta los 118.381 vehículos, impulsado por la elevada demanda de modelos como el RAV4 y el eléctrico bZ4X.

Estados Unidos, el principal mercado individual de Toyota, mostró una evolución mucho más estable. Las matriculaciones apenas retrocedieron un 0,6% —un 0,1% según otras referencias regionales de la compañía—, hasta rondar las 280.500 unidades.

India emerge como uno de los motores del crecimiento

Frente a la debilidad de China, India continúa consolidándose como uno de los mercados con mayor potencial para Toyota. Las ventas crecieron un 15,3%, hasta las 30.227 unidades, gracias al fuerte tirón de modelos como el Urban Cruiser Hyryder, el Innova Hycross y el Innova Crysta, además del impulso proporcionado por los incentivos fiscales aplicados a los automóviles.

La evolución del mercado indio refuerza la estrategia de diversificación geográfica de Toyota en un momento en el que China deja de ser el principal motor de crecimiento para los fabricantes internacionales y se convierte en uno de sus mayores desafíos.

También cae la producción

La desaceleración comercial tuvo igualmente reflejo en las fábricas. Toyota produjo 765.470 vehículos en todo el mundo durante mayo, un 5,5% menos que un año antes y su primera caída de producción en tres meses. La compañía explicó que el descenso obedeció principalmente al menor número de días operativos en algunas plantas, aunque también pesó la menor actividad en Asia.

En el acumulado del ejercicio, la producción global alcanza los 3,98 millones de unidades, un 2,1% menos que en el mismo periodo del año anterior.

Un año especialmente complicado

Las cifras confirman que Toyota atraviesa uno de los ejercicios más difíciles de los últimos años. A principios de mayo, el fabricante anunció un descenso del 19,2% en su beneficio neto anual, hasta el equivalente a unos 21.600 millones de euros, afectado por varios factores simultáneos.

Además de la creciente competencia en China, el grupo afronta el impacto de los aranceles impulsados por la Administración de Donald Trump, el incremento de las inversiones en investigación y desarrollo para acelerar su estrategia de electrificación y la presión sobre los costes derivada del contexto geopolítico.

El director financiero de Toyota, Yoichi Miyazaki, ya advirtió entonces de que la rentabilidad podría volver a reducirse durante el presente ejercicio, con una previsión de beneficio cercana a los 17.600 millones de euros, lo que supondría el tercer año consecutivo de deterioro de los resultados.

La pérdida de impulso también se ha trasladado al mercado bursátil. A comienzos de junio, Toyota dejó de ser por primera vez en más de dos décadas la empresa cotizada más valiosa de Japón, superada por SoftBank Group. Los analistas atribuyen este cambio tanto al deterioro de las perspectivas del negocio automovilístico como al aumento de los costes energéticos provocado por las tensiones en Oriente Medio.

Precisamente esa región se ha convertido en otro foco de debilidad para el fabricante japonés. En mayo, las ventas en Oriente Medio se desplomaron un 38,6%, agravando el impacto de China sobre las cifras globales y evidenciando que Toyota no es inmune a la transformación que vive la industria mundial del automóvil.

El fabricante japonés, tradicionalmente considerado uno de los grupos más resistentes del sector gracias a su liderazgo en tecnología híbrida, se enfrenta ahora a un escenario en el que el rápido avance de las marcas chinas, la guerra de precios en el vehículo eléctrico y el aumento de las tensiones comerciales están poniendo a prueba incluso a los gigantes más consolidados de la industria.