Toñi Moreno se “desnuda” en 'MasterChef Celebrity': “Es la primera vez que bromeo sobre mi vida privada”

Toñi Moreno posa como participante de 'MasterChef Celebrity 8'

Laura Pérez / Marcos Méndez

MasterChef ha sido la experiencia de mi vida”. Con esta convicción afronta Toñi Moreno la emisión de MasterChef Celebrity 8, un proyecto al que se lanzó sin dudarlo y que a día de hoy considera “un antes y un después” a nivel personal. No en vano, asegura que “es el programa en el que más me he desnudado” y que incluso llegó a olvidarse de las 18 cámaras que recogen todo lo que pasa en las cocinas de La 1 de TVE y que los espectadores pueden seguir cada jueves en prime time.

Con más de 30 años de carrera, la periodista nacida en Barcelona y criada en Andalucía habla así de su paso por el talent culinario: “Llevo horas de directo, y mira que es difícil no mostrarte en un magacín de cinco horas, pero MasterChef es el programa en que más me he desnudado. A veces pienso que no me acuerdo ni de lo que he contado y estoy aterrorizada, pero he estado tan cómoda. Es la primera vez que bromeo sobre temas míos, de mi vida privada”.

Así lo afirma en una entrevista con verTele y más medios en el marco del FesTVal de Vitoria donde se presentó la actual edición. Una temporada con famosos en la que afirma que “todos entramos sin carnet de identidad, nadie es nadie”, y para la que le sirvieron los consejos de una de sus mejores amigas: “María del Monte me dijo 've, porque tú eres más fuerte que yo'”, dice sobre la artista, que recordemos que abandonó el programa abruptamente en el pasado.

Sobre su propia experiencia, Toñi Moreno añade que “he llorado mucho cada vez que entregaba una mierda”, y que aprendió a disfrutar de MasterChef a base de rodaje: “Cuando te cambia la cabeza es cuando empiezas a pasarlo bien”.

¿Cómo fue tu fichaje por 'MasterChef Celebrity'? ¿Te ofreciste, te llamaron...?

Me habían llamado varios años, pero como estaba en Telecinco era incompatible. Este año me llamó Macarena [Rey] y me dijo: esta vez no puedes decir que no. Estaba en TVE haciendo Plan de tarde, y me ilusioné con esa llamada. Soy fan del formato, me encanta, lo veo todos los años, y pensé que sería una experiencia. Por eso dije que sí y ni me lo pensé. No pregunté quién iba ni nada, dije 'palante'.

¿Lo consultaste con alguien que hubiera estado antes en el programa? María del Monte es muy amiga tuya...

María del Monte me dijo: 've, porque tú eres más fuerte que yo'. Y eso es mentira, ella es más fuerte que yo pero le pilló en un día que no tenía ganas... Y Terelu me dijo: 'agárrate porque es duro'. Y no pensaba que tanto [ríe]. Es una experiencia apasionante, es dura, muy exigente...

¿Repetirías?

Sí, sin lugar a dudas. Me tienes que dejar unos meses que se me olvide, pero sí. Personalmente MasterChef ha sido un antes y un después. Profesionalmente no, porque es algo más que he hecho y me he divertido, pero personalmente sí. He descubierto muchas cosas de mí, como el afán de superación. En mi profesión, presentas un programa o presentas otro, pero es tu zona de confort. Aquí todos entramos sin carnet de identidad, nadie es nadie, todos somos concursantes. Te encuentras tú y tu fuerza de voluntad para aprender y hacer las cosas bien. Me lo he currado un montón y está el cachondeo de que me ha salido a deber por las clases que he tomado.

María del Monte me dijo: 've, porque tú eres más fuerte que yo'

Toñi Moreno

¿Te has controlado mucho a la hora de exponerte? Porque al final es un reality...

Es imposible. Son 14 horas de grabación diarias, no puedes estar en una pose, es imposible. Es el programa en el que más me he expuesto porque se olvida que están las cámaras.

Dices que entráis sin carnet de identidad, ¿qué compañero te ha sorprendido más en el trato humano, más allá de la idea que tenías preconcebida?

Conocía a la mayoría, les había entrevistado alguna vez, pero por ejemplo a Blanca Romero no la conocía de haber tenido trato y tenía una imagen de ella como de seria o incluso seca. Ahora somos íntimas amigas porque es la tía más divertida del mundo. A Jorge Cadaval le había entrevistado millones de veces, pero no tenía esta relación que tenemos ahora. Esto ha sido como una mili.

¿No ha habido rivalidad?

Ha habido rivalidad sana. Vais a ver pruebas de eliminación de ponerse a llorar el que se quedaba porque se iba el otro. Ha habido algún roce típico, pero nada más. El ambiente entre nosotros ha sido de diez.

¿Dan ganas de ganar cuando estás compitiendo?

En el tiempo que dura el concurso te dan ganas de todo: de ganar y de abandonar, de irte a tu casa. Es un programa muy estresante. Macarena [Rey] me dijo que el tiempo que estuviera, no podría hacer otra cosa. No es 'vengo, cocino y me voy'.

He llorado mucho cada vez que entregaba una mierda

Toñi Moreno

¿Cómo son los tiempos de grabación?

Hay tres días de grabación a la semana, pero hay un día que viajas, otro que lo aprovechas para dar clases y ponerte al día con lo que viene... y yo tenía un día a la semana para ver a mi hija. Durante las grabaciones sólo veía a mi hija los sábados. Pero todo ha sido positivísimo, ha sido la experiencia de mi vida.

¿Con quién te has formado para dar el máximo en 'MasterChef'?

Me he gastado en clases lo que no he ganado en el programa. Hay un cachondeo ya... dicen que me sale a deber. Para poder llegar a grabar MasterChef tuve que grabar programas por adelantado de Gente Maravillosa. Me tuve que preparar para poder bloquear tres meses y no pude dar muchas clases. Cuando llegué me di la primera en la frente, así que a partir de ahí era terminar de grabar e irme con Bárbara [su profesora] desde las 21:00h hasta la una de la madrugada. Y el día siguiente me recogían a las 7:00h... Es como hacerse una mili. Es un reality culinario, pero pasas tantas horas que la convivencia es importante. Pasamos muchas horas viajando juntos.

Es un reality culinario, pero pasas tantas horas que la convivencia es importante

Toñi Moreno

¿Qué tal con los jueces?

Unos días mejor que otros [ríe]. He llorado muchísimo, he sido la Bustamante de esta edición. Pero también os vais a reír mucho conmigo. Llegas ahí con tu currículum y tu historia, pero cuando entras por la puerta ya no eres Jesulín de Ubrique, ni Jorge Cadaval, ni Toñi Moreno. Y no estamos acostumbrados a eso. Yo estoy acostumbrada a llegar a un plató y no quiero que se me interprete mal, pero yo domino mi zona de confort, mi profesión. Y llegas a MasterChef y eres una mierdecilla. Respecto a los jueces, les conocía y les había entrevistado a los tres, pero me han sorprendido en el trato cercano. Son bellísimas personas. He conectado mucho con Samantha, que no me caía muy bien y ya es amiga mía, este verano hemos hablado. Jordi es un coco, Pepe... es que saben mucho de cocina. Pero lo han tenido un poco complicado con este grupo porque en algún momento nos hemos subido un poco a la chepa.

Dicen los jueces que “llevan once años probando mierdas” y que “lo difícil en 'MasterChef' es probar un plato bueno”. Asumiendo que eso sea así, ¿cómo es ese momento que te presentas ante ellos con tu plato?

He llorado mucho cada vez que entregaba una mierda. Tengo un pundonor y pensaba, 'llevo gastado no sé cuánto tiempo en clases de cocina...'. A mí no me preocupaba hacer el ridículo, es un programa de entretenimiento y que el espectador piense que cocino mal, pues ya se sabe. Pero me acostaba a las tres de la mañana para llegar allí a las siete y hacer una mierda de plato, ¡pues claro que lloraba! Ese sentimiento de cuando tienes que entregar lo que sea y esperar que otro lo haga peor... Ahí avanza no el que mejor lo hace, sino el que tiene la suerte de que haya alguien peor que él ese día.

¿Qué compañero te ha sorprendido por su labia al defender sus platos?

A mí ya me aburría, porque he visto a Jorge Sanz defender unas mierdas... [ríe] Todo el mundo ha echado imaginación. Hubo un día que dije 'o estoy graciosa, o esto es una tragedia'.

¿Cómo has llevado la parte más televisiva, más de reality?

Llevo horas de directo, y mira que es difícil no mostrarte en un magacín de cinco horas, pero MasterChef es el programa en que más me he desnudado. A veces pienso que no me acuerdo ni de lo que he contado y estoy aterrorizada, pero he estado tan cómoda, sintiéndome tan respetada por el equipo, por los compañeros, con tanto cariño... Es la primera vez que bromeo sobre temas míos, de mi vida privada. He sentido como si estuviera en mi casa, han conseguido que no viera las 18 cámaras que tenía delante. Se me va a conocer de verdad.

¿Después de vivirlo entiendes a María del Monte o a Patricia Conde?

Con Patricia Conde no tengo el honor de tener su amistad, he coincidido con ella una vez en su programa. Y con María por supuesto. La llamaba y le lloraba porque al principio te quieres ir, es muy duro. Le he dicho que tiene que volver y quitarse esa espina.

¿Y crees que va a volver?

No.

Cuando te cambia la cabeza es cuando empiezas a pasarlo bien

Toñi Moreno

¿Crees que María no aguantó lo suficiente, que podía haber disfrutado más?

Cada una tiene su historia. María llegó, no era la idea que ella tenía y pensó que no le divertía. Y lo hizo bien, se fue y no pasa nada. Yo pienso que se equivocó porque en algunos momentos yo también he tenido ganas de irme pero no porque me trataran mal, sino porque es duro. Y la satisfacción que una siente cuando supera eso y empieza a disfrutarlo... la llamaba y le decía que me lo estaba pasando estupendamente. Cuando te cambia la cabeza es cuando empiezas a pasarlo bien. Nunca pensé que iba a llorar por unos huecos fritos... [ríe].

¿Qué ha sido lo más duro?

Para mí lo más duro ha sido no ver a mi hija. Esto ha sido un reality, porque aunque duermas fuera del plató terminas tarde, mi hija estaba en Sevilla y solo la veía los sábados.

¿Hay grupo de WhatsApp?

Tenemos dos: el oficial donde están los jefes, y otro nosotros solos. Se llama 'Los de siempre para siempre'.

¿Cuántos chefs saldrían de esta edición?

Catorce. Desde que acabé de grabar no he vuelto a coger una cuchara [ríe]. Estuve todo el verano soñando con recetas. Empezaré a cocinar ahora tranquilamente, sin reloj. Me he comprado todos los aparatos y voy a montar un restaurante en mi casa.

Desde que acabé de grabar no he vuelto a coger una cuchara

Toñi Moreno

¿Cómo inicias esta nueva vida? ¿Qué significa para ti volver a Canal Sur?

Estoy muy ilusionada porque creo que se abren oportunidades en la mañana. Estoy ilusionada de volver a Canal Sur y de vivir en una ciudad como Málaga. Y sobre todo, estoy muy ilusionada por volver al directo y al magacín que es donde yo me siento cómoda, llevando el pulso de la actualidad. En los últimos años he hecho mucho entretenimiento y me apetece volver al nervio de la actualidad diario. Cuando me lo ofrecieron no podía decir que no.

Además tengo otros proyectitos... quiero volver a la parte mía periodística, a los documentales. Hice el de Dolores Vázquez y me gustaría recuperar un poco también eso. Estoy muy ilusionada. Hay una cosa en la que creo que he sido buena en mi profesión y es en no obcecarme persiguiendo algo. Me han ofrecido cosas y he elegido lo que me interesaba más. Si te obcecas te sientes frustrada. Este año he tenido esta propuesta y otras que me han llenado menos, y he elegido volver a Canal Sur que es donde me he hecho, donde me han perdonado los errores, donde me siento cómoda. Entré en esa cadena con 17 años, que tuvo que firmar el contrato mi padre porque era menor de edad. He aprendido todo lo que sé en Canal Sur, y de Teresa Campos.

Poco más se puede añadir de María Teresa...

Esto es contradictorio, pero ayer [5 de septiembre] fue un día bonito. Los que sabíamos la realidad de cómo estaba Teresa sabíamos que ese día iba a llegar, y cuando ves a una persona sufrir quieres que descanse. Para mí fue un día duro, pero bonito porque ella hubiera flipado de ver la respuesta de la gente. Especiales en todas las cadenas e informativos, todo el mundo... Ella lo que más quería en el mundo era eso: que viniera Pedro Sánchez, el rey, el rey emérito. Yo miraba para arriba y decía 'anda que no debes estar contenta, tía'. Fue un día duro sobre todo por sus hijas. Las conozco de toda la vida y este último año se han comportado que pienso que me encantaría que mi hija fuera así, y me encantaría ser yo así como hija. Han gestionado la enfermedad de su madre pensando en ella.

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