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Reikiavik: de poblado vikingo a capital de los hipsters europeos

La capital de Islandia aúna todos los servicios de una capital europea y los encantos de los pequeños pueblos nórdicos. Cultura y diseño dan un toque distinguido a una ciudad rodeada por una naturaleza ruda e impactante

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Reikiavik bajo las luces de la Aurora Boreal. Visit Reikjavik (Ragnar Th. Sigurdsson)

Reikiavik bajo las luces de la Aurora Boreal. Visit Reikjavik (Ragnar Th. Sigurdsson)

El  Lago Azul (blue lagoon) está a apenas 40 minutos de la ciudad. El entorno, marcado por la dureza del paisaje volcánico y la contundente presencia de la Central Geotermal de Svartsengi, acentúa la imagen de dureza; el agua fluye a casi 40 grados centígrados y el con tacto con el aire frío (en verano, el termómetro apenas supera los 20 con medias de cero en invierno) crea una densa nube de vapor que apenas deja ver las cabezas de los bañistas. En el país de los volcanes, este tipo de lugares son frecuentes. Tierra en construcción; lugar que sigue creciendo a golpe de erupciones que, cada cierto tiempo, añaden un par de kilómetros cuadrados o algún metro de altura más a la isla más joven de Europa. Y la más boreal. Norte puro. Y mucha personalidad. Reikiavic es la capital europea más septentrional; una ciudad diferente. Acorde con el resto del país. Con apenas 200.000 habitantes es una urbe pequeña, muy humana, accesible. Un lugar con mucha personalidad que se construyó sobre varios brazos de lava que se internan en el mar. Bahía humeante. Así la bautizaron los vikingos que llegaron al lugar allá por el siglo IX por las numerosas fumarolas volcánicas de los alrededores. La revolución hipster, ocurrida al socaire de los tiempos de alegría y desmanes financieros, la convirtieron en una de las mecas de Europa.

Pero la sencillez es norma. El paisaje urbano está marcado por las casas de dos o tres pisos. Calles anchas, ordenadas y despejadas. Perfil chato de tejados a dos aguas del que apenas sobresalen un par de edificaciones. Como la  Hallgrímskirkja (Dirección: C/ Skólavörduholt, 101; Tel: (+354) 510 1000Horario: LD 9.00 – 17.00), una espectacular iglesia luterana que emula, a través de su arquitectura, el origen volcánico de la isla. Desde la torre pueden verse las mejores vistas de la ciudad. Modernidad que se muestra en detalles aislados: como el  Harpa (Dirección: C/ Austurbakki, 2; Tel: (+354) 569 67 00) el impresionante centro de conciertos y convenciones que preside el puerto de la capital islandesa y que ha logrado numerosos premios internacionales de arquitectura (en su interior se encuentra el Museo de Vida salvaje de Islandia) o  La Perla (Dirección: Parque Öskjuhlíð; Tel: (+354) 562 02 00; Horario: LD 10.00 – 21.00), un espectacular restaurante instalado en una cúpula de cristal aupada por cuatro depósitos de agua. Pero el pantallazo del primer vistazo es el de un pueblo grande del que sobresalen los campanarios de las iglesias. Por su situación, es la capital más septentrional de Europa, es un lugar privilegiado para disfrutar del espectáculo de las Auroras Boreales. Este fenómeno astronómico se produce durante todo el año, pero es más visible en el invierno.

Cultura de primer nivel

De los primeros tiempos de la ciudad apenas quedan vestigios. Los edificios más antiguos datan del XVIII y principios del XIX. Para ir más atrás hay que bajar hasta las propias tripas de la ciudad.  Reikjavik 871 (Dirección: C/ Adalstraeti, 16; Tel: (+354) 411 6370) es un moderno centro de interpretación construido en torno a una casa vikinga del siglo IX encontrada durante las reparaciones en una casa actual. El museo hace un viaje hasta los primeros momentos de ocupación humana de la isla a través de los propios cimientos de la casa, numerosos objetos de la época y espectaculares recursos audiovisuales. De los mejores museos arqueológicos de Europa. Los que quieran completar el viaje pueden seguir buceando en la idiosincrasia local en el Museo Nacional de Islandia (Dirección: C/ Sudurgata, 41; Tel: (+354) 530 22 00; Horario: Del 1 de mayo al 15 de septiembre LD 10.00 – 17.00 y del 16 de septiembre al 30 de abril MD 11.00 – 17.00; E-mail: thjodminjasafn@thjodminjasafn.is) en el que se hace un repaso a la historia del país desde la llegada de los vikingos a la actualidad. La triada histórica debe completarse con una visita al Museo  Folclórico al aire libre (el Arbaejarsafn) (Dirección: C/Kistuhyl ,4; Tel: (+354) 411 63 00; Horario: LD 10.00 – 17.00; E-mail: borgarsogusafn@reykjavik.is). El crecimiento de la capital obligó a retirar viejas casas tradicionales que, por suerte, se trasladaron hasta este parque a las afueras de Reikiavik que recrea el hábitat tradicional islandés hasta hace apenas cinco décadas. Imprescindible.

Las piedras antiguas no abundan. De la ciudad anterior a la segunda mitad del XX apenas quedan un par de vestigios en torno a la Plaza de Austurvöllur (pleno centro de la ciudad).  La Domkirkjan o Catedral (Dirección: Plaza Austurvöllur sn; Tel: (+354) 551 21 13; Horario: LD 10.00 – 16.30) es la iglesia más añeja de la capital y data del siglo XVIII. Justo en frente se encuentra la Casa del Parlamento, uno de los escasos edificios locales construidos por entero en piedra. La nómina de museos es ingente y los hay para todos los gustos. Otros centros destacables son el Museo de Arte de Reikiavik (centrado en el arte local), el Museo Einar Jonsson (que explorla ob ra de uno de los artistas plásticos contemporáneos más importantes del país) o el Laugardalur Park, el mayor parque urbano de la capital. Una visita curiosa es el  Museo Falológico de Islandia (Dirección: C/ Laugavegur, 116; Tel: (+354) 561 66 63; Horario: LD 10.00 – 18.00), colección de 281 ejemplares de penes de diversos mamíferos terrestres; para los amantes de lo bizarro.

De la vanguardia a la modestia

Antes de la crisis económica de 2008, Islandia presumía de tener una de las ofertas gastronómicas y de compras más vanguardistas de Europa. La vida nocturna de la capital se convirtió en un mito rivalizando con lugares como Berlín o Londres. Hoy, tras el batacazo financiero, las cosas se han calmado un poco pero el distrito 101 (en pleno centro) sigue siendo un lugar animado cuajado de tiendas de diseño, restaurantes en los que se fusiona la contundente tradición gastronómica local con otros sabores y los mejores locales de ocio nocturno. El 101, considerado durante décadas como la capital hipster de Europa, hoy se reinventa volviendo a la esencia de lo genuinamente islandés, esto es, la sencillez; pero donde hubo siempre queda. Las calles Bankastræti y Austurstræti son las principales arterias de ‘la movida islandesa’. Abundan los cafés, las tiendas de ropa, los restaurantes y los locales de música en directo. Las inmediaciones del puerto también se han convertido en zona de moda. De aquí parten las excursiones de avistamiento de ballenas, una de las numerosas excursiones que se pueden realizar desde la capital.

COMER EN REIKIAVIK

Bergsson Mathus (Dirección: C/ Templarasund, 3; Tel: (+354) 571-1822); E-mail: info@bergsson.is) Ideal a cualquier hora; desde el desayuno a la hora de la cena. Platos internacionales con toque islandés.

Stofan Café (Dirección: C/ Vesturgata, 3; Tel: (+354) 567 18 81) Lo fuerte del local son los postres, pero también es una alternativa válida para comer a cualquier hora del día. Dicen que tiene la mejor tarta de zanahoria del país. A nosotros nos gustó bastante.

Fiskmarkadurinn (Dirección: Adalstraeti, 12; Tel: (+354) 578 88 77) Platos de la contundente cocina tradicional escandinava con toques de fusión. Un lugar ideal para adentrarse en sabores como la ballena. Excelentes pescados. Para los menos atrevidos queda el sushi. Uno de los mejores lugares de la ciudad para probar el cordero islandés.

Tomasar Bullán (Dirección: C/ Geirsgotu, 1; Tel: (+354) 511 1888) La hamburguesa elevada a un nivel difícil de superar. Un imprescindible si quieres una sesión de comida rápida pero de calidad. Repetimos.

Islenski Barinn (Dirección: C/ Internal Ingolfsstraeti, 1; Tel: (+354) 517 67 67; E-mail: postur@islenskibarinn.is) Un pub como dios manda. ‘Fish and chips’, buena cerveza y algunos platillos clásicos de la cocina local. Y barato.

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