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Hagamos una isla que no sea silencio amordazado

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En la Gran Canaria de hoy, se presume de grandes indicadores, como haciendo honor a su nombre: grandes infraestructuras, grandes urbanizaciones, grandes depósitos de combustibles para convertir nuestro puerto en una inmensa gasolinera, grandes centros comerciales que han hundido el pequeño comercio y ocupado grandes superficies de terreno, grandes parques temáticos llenos de cacatúas y delfines o grandes fortunas. Más grandes somos en paro, marginación y pobreza, en precariedad y exclusión social, en corrupción, en despilfarro y deterioro ambiental. Esta sociedad de Gran Canaria, donde habitan diariamente casi un millón de personas, en un terrenito muy pequeño, viene batiendo records de penurias. Tanta grandeza para tan desiguales resultados. La culpa: un modelo económico y una forma de hacer política, que nos ha parado en el trabajo, y también en la conciencia. La suma de ese dolor individual, genera un gran dolor colectivo, que se padece sobre todo en la esfera de lo privado, porque apenas hay comunicación entre la gente, en particular en una sociedad desarticulada, donde el  porcentaje de personas participando en alguna experiencia colectiva ha sido mínimo.

Si realmente queremos cambiar tenemos que replantearnos algunos mitos; como aquél que dice el turismo nos sacó de la miseria, que sigue siendo el pretexto para perpetuar un modelo que hace más ricos a unos pocos a costa del territorio y nuestro bienestar. No es una crítica al turismo, sino al modelo que se ha impuesto, colonizador del territorio, extrovertido, dependiente, que nos deja las migajas de sus  beneficios y una imagen de postal. Aumentan los turistas pero no el empleo. Para que Gran Canaria sea sostenible, tendría hoy que multiplicar su territorio por siete. El expolio y el despilfarro de unos pocos, cada vez más, están  hipotecando el futuro del planeta y de sus inquilinos.

La Gran Canaria de la marginación y la injusticia se intentará ocultar en las  próximas elecciones por quienes han sido responsables de su deriva, como los grandes partidos, y que de nuevo se presentarán como sus salvadores. Aunque muchos hagan la farsa de pelearse y denunciarse, luego se abrazan y se defiende. Hoy, la mayoría de la gente se ha dado cuenta de que no les representan. Es hora de quitarles el poder de decidir.

Debemos tomar conciencia de que Gran Canaria ya es otra. El nefasto sistema educativo, la depauperada sanidad pública, el paro, la marginación, tienen rostro cada vez más joven. Si no existe horizonte,  no hay viaje. La incertidumbre que rodea a la juventud sobre su futuro, y la incertidumbre que rodea a los padres y madres por dimensionarlo, convive con nosotros a diario. Eso, igual que el hambre, puede despertar conciencias, y la búsqueda de soluciones. Hace falta una juventud que sea protagonista de los grandes cambios sociales que dejan huella en el mañana.

La sociedad tiene que empoderarse y este Podemos que estamos organizando, debe ser un vehículo para conseguirlo. No debe ser un fin en sí mismo. No sólo es importante  un proceso electoral para que la ciudadanía gane espacios de poder, sino que es esencial  construir un nuevo proceso constituyente, una nueva hegemonía social y política, pero también cultural. Hace falta un proyecto de largo recorrido. No sólo hay que recuperar la democracia, quitar a quienes la han secuestrado, eliminar las desigualdades, recuperar los servicios públicos, construir un nuevo modelo energético y económico, sino cambiar nuestras maneras de hacer, apostando por decrecer, por la austeridad y el ahorro como valor, porque así también se puede ser feliz. Es necesario implementar iniciativas con imaginación y solidaridad, potenciar nuevas formas de producir, de cooperar, de tratar la tierra y a nosotras y nosotros mismos. Apostar por una economía del bien común, de la igualdad, de los valores. No podremos resolver a corto plazo los problemas de casi un millón de personas, pero debemos tomar medidas que transiten en la dirección correcta, diversificando nuestra economía, generando empleo, haciendo ciudades y barrios más habitables, conquistar lo público, crear redes asociativas, que multipliquen la creatividad y la participación. Gran Canaria, necesita una sacudida de estima, esperanza y participación, de alegría, justicia y solidaridad.

La nueva isla tiene que ser construida de forma democrática y participativa. Debe ser diseñada por mucha gente valiosa que hay en este terruño, que la conoce y que no ha tenido la oportunidad de expresar sus propuestas e ideas. Queremos contar con toda esa inteligencia colectiva. Las universidades deben ponerse al servicio de la sociedad. La Gran Canaria en transición, debe brotar desde los barrios, desde los pueblos, desde la gente que puede aportar sentido común, donde habitan los principios éticos más hermosos. Dejemos atrás la Gran Canaria que enriqueció a unos pocos a costa de grandes heridas. Se siente una enorme energía que viene de adentro, de lo más hondo de las razones de este pueblo y de cada rincón de esta islita, que reclama tomar el presente y hacer el futuro. Es importante empujar el mundo, porque con la rotación no basta

Contigo Podemos no es una candidatura contra nadie, pero sí tiene su forma de entender cómo debe ser el proceso abierto y participativo que ayude a construir una gran alternativa al poder de siempre. Queremos sumar, apostar por la confluencia de todas aquellas personas y grupos que estén por esta labor, con un nuevo estilo de hacer las cosas. Podemos ha surgido como un torbellino, mediatizado por las urgencias electorales. En esas condiciones no es fácil adoptar decisiones sosegadas y de largo recorrido. Pero no queda otra. Nos hemos encontrado en este encuentro masivo, mucha gente que no nos veíamos desde hacía mucho tiempo, gentes que arrastraban desencuentros, gentes que ni siquiera se conocían, por lo que el reto es más apasionante y los resultados, de hacerlo bien, mucho más enriquecedores. Tenemos la convicción, pero tengamos, también, la generosidad y la confianza siempre a mano porque, si queremos avanzar, a cada rato vamos a necesitarlas.

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