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Moros y cristianos

Ahora estamos en la décima cruzada, al menos eso me parece, y el objetivo no es conquistar la mitad de Jerusalén, que ya está en manos de Israel, sino vender armas y conquistar pozos de petróleo.

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Hace ya bastantes años vi la primera fiesta de moros y cristianos en Alicante, coincidiendo con un partido de fútbol entre el Hércules y la Unión Deportiva. El sábado víspera del encuentro me fui con Nanino Díaz Cutillas hasta la Explanada de Alicante, y toda ella hasta llegar a la playa de El Postiguet, estaba llena de cuarteles cristianos y kábilas moras, carpas en donde se comía y bebía por unos precios muy módicos. El primer espectáculo creo recordar fue el desembarco moro en la playa del Postiguet, defendida por los cristianos, y luego los enfrentamientos continuaban en la Explanada, en el Castillo de Santa Bárbara, en realidad todo Alicante era una fiesta, y las carpas un jolgorio en donde moras y cristianos, y moros y cristianas divertían al modo hasta bien entrada la madrugada. El gasto de pólvora era espectacular y los cohetes, perdón voladores, se quemaban por todas las esquinas.


Hablo con un amigo de Alicante y lo primero que me dice medio en broma y medio en serio, dada la situación de psicosis creada por el atentado islámico de Paris, que en la próxima fiesta a lo mejor entre moros y cristianos la pelea no va a ser tan ficticia “por aquí ya me dicen algunos amigos que no se visten de moros ni de coña”. Ya saben mis amables y sufridos lectores como anda el patio en Siria, Irak, Libia, Afganistan, principalmente, y como Estados Unidos, Francia y Rusia tratan de resolver el asunto/trasunto con bombardeos, aunque todos los expertos de la guerra, los de antes y los de ahora, dicen que las guerras hay que ganarlas en tierra, pero claro, un muerto cristiano tiene más trascendencia que mil moros, y si son muchos muertos cristianos hasta el presidente cristiano queda en entredicho y puede perder las próximas elecciones. Esto de los moros y cristianos ya saben que empezó con la primera Cruzada, en 1096, y luego continuó hasta llevar a la novena en 1271, y como ahora se miente en cuanto a los objetivos a conseguir, también por entonces se decía que la cuestión era la conquista de Jerusalén, pero de paso comenzó el expansionismo europeo y el control de amplias zonas de tierra en la costa del Mediterráneo árabe, con la consiguiente rapiña de materias primas.

Ahora estamos en la décima cruzada, al menos eso me parece, y el objetivo no es conquistar la mitad de Jerusalén, que ya está en manos de Israel, sino vender armas y conquistar pozos de petróleo. Desde que Francia se unió a Estados Unidos bombardeando Irak y Siria, las empresas fabricantes de armas han subido sus acciones como la espuma, y tiro porque me toca, pero ningún país de la OTAN quiere exponer a demasiados soldados en tierra, y mucho menos Mariano Rajoy, que sabe lo que le significaría que llegasen soldados muertos en plena campaña electoral. Cuando escribo esto un avión ruso ha sido derribado por el Ejército de un país de la OTAN, Turquía, y se me ponen los pelos de punta, y espero que por lo menos mañana pueda escuchar a Victoria Rosell, candidata de Podemos a los comicios del 20-D, en el Hotel Santa Catalina, en una cita con los empresarios muy interesante. Mientras sigo diciendo con voz muy fuerte ¡no a la guerra!.

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