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El PSOE no tiene remedio

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Desde que el PSOE en la época de la dictadura del General Primo de Rivera apoyó al régimen fascista viene dando tumbos, algunos más graves que otros, contradictorios la mayor parte de las veces, comprensivos en algunas situaciones complicadas. Pero desde que Pablo Iglesias Posse murió en 1925, cuando Primo de Rivera da el golpe militar y pone en marcha la dictadura, las contradicciones entre Largo Caballero y Julián Besteiro por un lado partidarios de la colaboración con el dictador, y la postura beligerante en contra de Indalecio Prieto y Fernando de los Ríos comenzó a dibujar el primer gran panorama de enfrentamientos entre unos partidistas y otros. La cuestión pragmática de Largo Caballero y Besteiro era aprovechar los favores del dictador con la actividad de la UGT del PSOE, mientras que Primo de Rivera perseguía ferozmente a la CNT anarquista. Lo cierto es que los socialistas estuvieron dando tumbos de un lado para otro, hasta que cayó la dictadura primoriverista y más tarde colaboraron con la proclamación de la República a la que contribuyeron juntos a los comunistas, anarquistas y republicanos para su advenimiento.
No voy a hacer en este artículo una historia socialista, ni siquiera un compendio, solo a vuela pluma recordaré hechos aciagos del PSOE en años posteriores a la dictadura del General Primo de Rivera. Cómo por ejemplo la entrega de Madrid al General Franco, hecho en el que participó decisivamente Julián Besteiro, junto a Wenceslao Carrillo, padre de Santiago Carrillo, y otros socialistas que se unieron al coronel Segismundo Casado para dar el golpe militar que acabó con la resistencia de Juan Negrín. Marzo de 1939 fue para el historiador Paul Preston un cúmulo de traiciones que acabaron con la República, que pudo haber resistido hasta enlazar con la II Guerra Mundial. Escribe Preston que “la tragedia humanitaria que desencadenó el golpe de Casado pudo haberse evitado. Fue un error colosal desde el punto de vista estratégico. Aunque la guerra estuviera ya perdida, una tercera parte del territorio estaba aún en manos republicanas. El golpe de casado no sólo frustró la posibilidad de una paz digna, sino que impidió de paso todos los planes de evacuación y abrió las puertas a las tremendas represalias tras la victoria franquista”.

Pero después de terminada la guerra civil, otro atroz acto del PSOE fue la expulsión de Juan Negrín López del partido. El hecho acaeció en 1946, y según el historiador norteamericano Gabriel Jackson el impulsor fue Indalecio Prieto, por venganza y envidia hacia Juan Negrín. Sesenta y tres años estuvo expulsado del PSOE, y para Jackson fue víctima incluso de la sociología del franquismo. Para los franquistas y muchos miembros socialistas, Azaña y Besteiro fueron buenas personas, pero Negrín colaboró con los rojos del PCE y estuvo al servicio de la Unión Soviética, y era una persona muy mala, y muy poco, poquísimo español. Para otros muchos historiadores, como Manuel Tuñon de Lara, Santiago Álvarez, Juan Marichal, Ángel Viñas o Hugh Thomas, entre otros, Juan Negrín fue uno de los mejores estadistas de España, y un gran defensor de la República y enemigo de Franco. Para terminar con el asunto/trasunto de Juan Negrín, que me afectó cuando en mi juventud me enteré que lo habían expulsado del partido, les diré que no me hace ninguna gracia que Eligio Hernández Quintero sea vicepresidente de la Fundación Juan Negrín de la cual es presidente Pepe Medina, con el cual tengo una buena amistad y en donde Sergio Millares Cantero hace una excelente labor como historiador.

De los más recientes errores del PSOE, un pequeño compendio: la derechización que hizo del partido Felipe González, el terrorismo de estado del GAL, el robo de dinero público con los casos más sonados de los Fondos Reservados, Filesa, caso Flick de financiación ilegal del PSOE, caso Rumasa, Galerías Preciados, caso Juan Guerra, caso Sarasola, caso Urralburu, y un largo etcétera, más que un compendio harían de esta parte más larga que Don Quijote de la Mancha. La derechización del felipismo se confirmó en las elecciones generales de 1989, cuando ya el PSOE se quedó en 175 diputados (a uno de la mayoría absoluta) y los socialistas prefirieron pactar con la derecha catalana y la vasca y no con Izquierda Unida, hecho que se volvió a repetir en 1993, esta vez el PSOE con solo 159 diputados, y aunque con IU pudo gobernar prefirieron hacerlo de nuevo con PNV y CiU. Julio Anquita era muy peligroso en esa época, aunque para muchos cínicos ahora Anguita es un “caballero” al lado del “diablo” Pablo Iglesias.

En la actualidad el caso más sonado de filibusterismo político se produjo en las elecciones de diciembre de 2015, cuando Pedro Sánchez pudo ser presidente de España con 167 diputados (PSOE 90, PODEMOS 69, PNV 6 E IU2) frente a los 164 de la derecha (PP123, C´s 40, CC1), sin que hubiese posibilidad en toda la legislatura de una moción de censura contra Pedro Sánchez ya que ERC (9) y la antigua CiU (8) nunca le hubiesen dado sus votos a Rajoy y Rivera. Y nada digamos de los dos de Bildu. En diciembre de 2015 Mariano Rajoy hubiese pasado a la oposición, pero eso lo impidieron la vieja guardia (Felipe González) la nueva guardia (Susana Díaz), el IBEX35, el GRUPO PRISA, todo bendecido por la Iglesia Católica y por la monarquía franquista/borbónica. El asesinato político de Pedro Sánchez el 1 de octubre de 2016, un secretario general elegido por las bases de los sufridos militantes del PSOE, ha sido la gota que ha colmado el vaso de los despropósitos socialistas, hoy día dominado por un buen número de socialfascistas, socioliberales, socioslistos y sociosibex35, y que ha desembocado en un nuevo partido: el PsoE, con la “s” y la “o” en minúscula y desaparecidas.

Si hace años el PSOE fue un partido de centro/izquierda, pero siempre con unos ministros de Economía de derechas y muy partidarios de las puertas giratorias (Boyer, Solchaga, Solbes, Elena Salgado), dicen claramente de esa tendencia moderada socialista, que últimamente se ha hecho de forma escandalosa de derechas. Exponentes de esa paulatina derechización ha sido el amor por las puertas giratorias, por la mamandurria, por las profundas contradicciones políticas. Me viene a la memoria unos cuantos hechos más o menos recientes, cuando José Bono dijo de Manuel Fraga Iribarne que había sido “un gran español”, o cuando Francisco Vázquez, exalcalde de La Coruña afirmó que el problema catalán se resolvía metiendo los tanques en Barcelona. No quiero extenderme en los malos ejemplos de actuales dirigentes del PSOE, como el caso de Antonio Hernando Vera, actual portavoz en el Congreso de los Diputados, que defendió con Pedro Sánchez el “NOesNO” a Rajoy, y luego traicionó a su secretario general, o el más reciente de Miguel Ángel Heredia, insultador contumaz de compañeros como Margarita Robles, y nada digamos de sus insultos a Pablo Iglesias y a Unidos Podemos. O el caso de Guillermo Fernández Vara, actual presidente de Extremadura, que estuvo militando en el Partido Popular antes de volverse socialista. Y el compendio se me hace muy largo, y volviendo a los aspectos económicos, en los últimos tiempos Jordi Sevilla, un economista de derechas, y actualmente José Carlos Diéz, más de derechas que Sevilla, son los que han movido los hilos de las ponencias económicas del partido.

Ahora Pedro Sánchez ha fichado para su equipo que se va a enfrentar en las primarias a Susana Díaz, a Manuel Escudero, un economista más progresista, fundador de la corriente izquierdista “Iniciativa para el Cambio”, pero ese será otro cantar, aunque de momento me sigue dando la impresión que el PSOE no tiene remedio, tanto si gana Pedro Sánchez, al que le pondrán zancadillas, como si gana Susana Díaz, a la cual le darán navajazos.

POSDATA: Me da grima tener la impresión que el PSOE no tenga remedio, porque recuerdo una tarde de lluvia de enero de 1960 cuando desde la Escuela de Comercio me dirigí a la Escuela Municipal “Luján Pérez” para pedirle a Felo Monzón el ingreso en las Juventudes Socialistas. La anécdota es que mentí a mis compañeros de clase porque no podía decirles a donde iba, y cuando Felo, gran amigo de mi padre, me recibió, lo primero que me dijo es que hablara bajo “hay policías por todas partes”. Felo me estuvo toreando un par de meses, hasta que me dio un número de “El Socialista” del año anterior. Mientras estuve en las Juventudes Socialistas pocas cosas se hacían, ni siquiera una “buzonada”, un reparto de octavillas, nada de nada. En 1962 llegó Tony Gallardo de Venezuela, y en el Club Victoria reorganizó al PCE, y entre Tony y su mujer Mela Campos me convencieron para ingresar en el partido. En 1982 le comuniqué mi baja a Antonio Manuel Mauricio Rodríguez (Mamé para los amigos) y no he vuelto a ser militante político, pero si siempre un ciudadano preocupado por la política. Vamos a ver ahora si el PsoE vuelve a ser el PSOE de izquierda, o al menos de centro/izquierda, que tanta falta le hace a España, y algún día pueda gobernar con Unidos Podemos. La experiencia de Portugal con el PSOE, PCP y Bloque de Izquierda, un tripartito en el Gobierno, es un ejemplo interesante.

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