eldiario.es

Menú

¿Unidad o hegemonismo?

- PUBLICIDAD -

Sin la menor rectificación sobre sus actitudes –hegemonismo de la organización de una isla sobre las demás, desequilibrada concepción de Canarias, peligrosa mezcla de negocios y política, renuncia a los postulados nacionalistas y entrega a la derecha estatalista con menor vocación autonomista…-, las que fueron determinantes en la ruptura del anterior espacio nacionalista y la conformación de los actuales, se llenan la boca con la unidad y atacan con dureza a los que nada queremos saber de esa falso espíritu unitario. Su renacido y presunto unitarismo no tiene, desgraciadamente, nada que ver con un reconocimiento de los graves errores cometidos en el período reciente, los mismos que les llevaron a afirmar que la salida de la mayoría de la organización en Gran Canaria o de buena parte de la de Lanzarote, era una poda planificada, de la que se enorgullecían públicamente. En algún caso se quedaron sin árbol. Ahora, tras los pésimos resultados en las elecciones del pasado 27 de mayo, especialmente en las islas orientales, buscan desesperadamente el reencuentro de los nacionalistas, eso sí bajo su hegemonía y bajo su particular manera de entender a Canarias y a la política. Lo hacen a sabiendas de que con las encuestas en la mano no tienen posibilidad de obtener grupo parlamentario en el Congreso ni opción de obtener ningún diputado por la circunscripción de Las Palmas. A sabiendas, asimismo, de que ya no pueden presentarse como la voz de Canarias y de que han perdido relevancia en el conjunto de la política estatal. Castigo en las urnas Es ese pánico a recibir un nuevo castigo en las urnas, y no el resultado de una imprescindible autocrítica, lo que impulsa todos sus recientes movimientos. Con un doble lenguaje: llamamientos por distintas vías para que Nueva Canarias, la segunda fuerza nacionalista en votos el 27-M, con más de 56.000 sufragios, se incorpore al proyecto y, al tiempo, agresiones continuas a NC en los medios de comunicación por parte de Paulino Rivero, Pepe Torres o José Miguel González. Somos claros y rotundos: no cuenten con nosotros para ese viaje hacia más de lo mismo. El esfuerzo que hemos realizado para colocar nuestro mensaje y nuestra marca entre la ciudadanía, para dar a conocer otra forma de hacer política y otro modo de entender el nacionalismo, tuvo su recompensa en las autonómicas y locales, con un notable apoyo ciudadano, lo que nos permite hoy dirigir media docena de alcaldías, cogobernar en otras y formar parte, asimismo, del gobierno de Gran Canaria. Y no estamos presentes en el Parlamento por la injusta ley electoral canaria, la misma que ATI-CC se niega a modificar por pura conveniencia. Y ese camino vamos a proseguirlo en el próximo período, con el trabajo en las instituciones donde tenemos responsabilidades como gobierno o tareas de oposición, y también lo llevaremos con una propuesta electoral en las generales de marzo de 2008. La Ejecutiva nacional de Nueva Canarias ha decidido la apertura de negociaciones con CCN y PIL, sobre la base de un programa común y de progreso. Polarización Sabemos que son unos comicios muy difíciles para los nacionalistas, por la polarización que se produce en torno a las dos grandes fuerzas políticas estatales: socialistas y conservadores. Pero creemos que es fundamental presentar nuestras propuestas programáticas a los ciudadanos y las ciudadanas de las islas y aspirar a tener presencia en el Congreso y en el Senado para seguir defendiendo los intereses generales de Canarias en el contexto estatal. Además, no es en absoluto incongruente la existencia de distintos modelos y organizaciones nacionalistas en una comunidad. Ocurre en Cataluña o en el País Vasco, con nacionalismos de izquierda y derecha, con planteamientos soberanistas o no. Y en Canarias se conforman, igualmente, dos modelos diferenciados, uno insularista y conservador, y otro con un proyecto progresista y de igualdad entre las islas. Seguimos convencidos de la necesidad del nacionalismo, que en Canarias tiene mucho más sentido que en cualquier otra comunidad del Estado. Estamos seguiros de que es fundamental una organización que interprete la realidad de las Islas y ofrezca respuestas políticas propias, atendiendo a las especificidades de esta tierra. Capaz de defender los intereses canarios en España y en la Unión Europea, preocupada por nuestras señas de identidad y abierta al mundo. Y a esa tarea de consolidación de un nuevo nacionalismo vamos a seguir dedicando buena parte de nuestros esfuerzos los hombres y mujeres de NC, del PNL, de Nueva Fuerteventura o de INPA, y cuantas personas y grupos nacionalistas coincidan en nuestros objetivos de una Canarias unida, respetuosa con el hecho insular pero con un proyecto común y un elevado compromiso social. Y lo haremos no pensando en el corto plazo ni sólo y exclusivamente para salvar los muebles electorales, como ocurre con esa propuesta de unidad planteada por ATI-CC. Una propuesta, la de los insularistas radicales que carece de la más mínima credibilidad y que está abocada al fracaso. (*) Román Rodríguez es presidente de Nueva Canarias

Román Rodríguez (*)

- PUBLICIDAD -

Comentar

Enviar comentario

Enviar Comentario

Comentarios

Ordenar por: Relevancia | Fecha