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El nacionalismo alternativo tras el 27-M

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Los electores penalizaron a los que con Mauricio y Julios a la cabeza usurparon el poder en la organización, ganando en las intrigas y conspiraciones lo que los votos ciudadanos nunca le habían otorgado. Ahora, y pese a la ventaja de disponer durante cuatro años de consejerías y direcciones generales, pese al apoyo mediático, pese al poderío económico de ATI-CC, han sufrido un descalabro histórico que les deslegitima para representar al nacionalismo en esta isla. Otro tanto ha ocurrido en Lanzarote, con un singular descalabro de CC en el Cabildo y, especialmente en el Ayuntamiento de Arrecife, así como en el de Teguise, salvando los muebles en el Parlamento gracias a que de nada sirvieron los 9.000 votos del PIL. Desequilibrios Durante los últimos años hemos venido denunciando, casi siempre en solitario, los desmanes de ATI: el traslado a Tenerife de departamentos y empresas públicas, los desequilibrios presupuestarios a favor del Cabildo que preside Melchior y el paralelo maltrato a Gran Canaria, con la complicidad de consejeros de esta isla que se sentaban en el Consejo de Gobierno, como Mauricio o Julios. Desde las dificultades de una fuerza política con apenas dos años de vida y de las dudas que algunos tenían sobre nuestra auténtica representatividad, hemos sido claves para desenmascarar a los que traicionaron a Gran Canaria y convirtieron a CC en una organización silenciada y obediente. Acertamos en el análisis cuando decidimos abandonar CC y hemos sido capaces de convertirnos, poco tiempo después, en la referencia del nacionalismo progresista en Gran Canaria, triplicando a CC en apoyo popular en las urnas. Nos marcamos objetivos muy ambiciosos para estos comicios. Y pese a las dificultades económicas, a lo apretado de los tiempos para colocar nuestra marca y nuestros mensajes, al boicoteo de los medios públicos que nos excluyeron de los debates y minimizaron nuestra presencia durante la campaña, pese a todo eso, hemos cubierto con creces la mayor parte de nuestros objetivos. Hemos logrado un enorme éxito municipal, con tres mayorías absolutas y la posibilidad de gobernar en tres ayuntamientos más; somos determinantes en la conformación de la mayoría que gobernará el Cabildo Insular de Gran Canaria en los próximos cuatro años, siendo clave nuestra constante oposición, nuestra denuncia del mal gobierno y la entrega a ATI, para que Soria bajase de los seis escalones. No hemos podido alcanzar representación en el Parlamento Canario, por la ley electoral y por el daño que en los últimos días de campaña nos hizo el voto útil, que impidió que superáramos la barrera del 6%, así como por la imposibilidad de establecer acuerdos con otros nacionalistas, especialmente en Lanzarote, que de producirse habrían cristalizado en cinco diputados. En el caso de Las Palmas de Gran Canaria, la ruptura con Compromiso a escasas semanas de la campaña nos impidió entrar en la institución por apenas unas décimas, pese a la buena campaña realizada por Francis Candil. No nos arrepentimos de aquella ruptura, entre otras cosas porque habríamos cargado con la responsabilidad de que la mayoría de concejales fruto del mismo terminaran sumándose a los del PP impidiendo el cambio en la capital, situación que estamos convencidos se hubiera producido. Vencedor Hemos felicitado al PSC-PSOE, el claro vencedor de estos comicios, al haber sido depositario del voto útil que se asoció a la voluntad de cambio que se ha ido imponiendo a lo largo de la pasada legislatura. Aunque lo ha sido con un resultado insuficiente, especialmente en la isla de Tenerife, donde su confusa relación con ATI-CC acabó favoreciendo a esta última fuerza política. Por su parte, el PP sufre un moderado retroceso en Canarias, y un duro castigo en la que ha sido hasta ahora su plaza fuerte, Gran Canaria, con la caída del crédito político del que hasta ahora ha sido su líder indiscutible. Son muchas tareas a las que se enfrenta Nueva Canarias en el próximo período. La primera consolidar alianzas de progreso en las instituciones, desde la óptica del buen gobierno, la defensa del interés general y la conformación del cambio que los ciudadanos y ciudadanas demandaron en las urnas. Junto a ello, vamos a trabajar por implantar nuestro proyecto en el conjunto del Archipiélago, así como por consolidar aquellas islas donde los resultados electorales han sido menos favorables, Fuerteventura y La Palma. E impulsar la confluencia nacionalista en la isla de Lanzarote. Asimismo, vamos a implantar Nueva Canarias en todos los municipios de Gran Canaria, fortaleciendo aquellos en los que no hemos alcanzado representación y, especialmente, recuperando el espacio nacionalista en Las Palmas de Gran Canaria, donde tenemos como máximo valor el poder desarrollar nuestro trabajo político sin contradicciones ni lastres. Los resultados del pasado 27 de mayo son un buen punto de partida para avanzar en ese camino de fortalecimiento del nacionalismo progresista en Canarias. *Román Rodríguez es presidente de Nueva Canarias.

Román Rodríguez*

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