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De la Vega considera que ''España se juega mucho''

DICE QUE EL GOBIERNO NO RENUNCIA A SU MODELO SOCIAL

Tras el fracaso de la última reunión con sindicatos y patronal, el Gobierno aprobará la reforma laboral vía decreto el próximo 16 de junio.

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La vicepresidenta primera del Gobierno, María Teresa Fernández de la Vega, ha asegurado que con la reforma laboral España "se juega mucho" y subrayó que el Ejecutivo tiene claro que hay que optar "por la decisión y la valentía, sin tener que renunciar" a la seña de identidad que es el modelo social europeo.

"Sabemos muy bien quiénes somos y lo que defendemos, y si alguien quiere hacer creer que renunciamos a nuestro modelo social y al diálogo para facilitar el acuerdo, está muy equivocado", aseguró al intervenir en un congreso sobre liderazgo femenino en Barcelona.

"Hoy se hace más necesario que nunca defender los derechos conquistados y seguir luchando por los que aún nos quedan por alcanzar", aseguró la vicepresidenta, quien aseguró que hay que plantar cara a quienes quieren aprovechar la crisis económica para "cercenar" los avances sociales logrados.

De la Vega recalcó en su discurso que, pese a la falta de acuerdo entre los agentes socioeconómicos para poner en marcha la reforma laboral, el Gobierno está redactando su propuesta, que remitirá mañana a patronal y sindicatos "para seguir propiciando y facilitando el consenso", que también buscará con todas las fuerzas políticas.

La vicepresidenta subrayó que la reforma laboral se aprobará la próxima semana, y se enviará al Parlamento para lograr su aprobación definitiva antes de que acabe junio.

Se cierra la negociación

El Gobierno cerró a primera hora de la mañana de este jueves las negociaciones con los agentes sociales para pactar la reforma laboral, después de que la última reunión a tres bandas finalizara sin acuerdo.

Durante el encuentro, que duró más de diez horas, Gobierno, empresarios y sindicatos no consiguieron acercar unas posturas distanciadas desde hace meses y perdieron la oportunidad de sacar adelante una reforma pactada, tal y como pretendía el Ejecutivo.

Fuentes gubernamentales explicaron que con esta última reunión se constata que no hay posibilidad de alcanzar un acuerdo en el seno del diálogo social, por lo que la negociación con los agentes sociales queda finalmente cerrada.

Aún así, el Gobierno se ha comprometido a elaborar un documento que incluirá las líneas principales del decreto y que enviarán a empresarios y sindicatos el viernes al mediodía.

Reuniones por separado

Una vez más han sido las diferencias sobre el abaratamiento del despido las que han vuelto a complicar un acuerdo que finalmente ha fracasado tras dos años de desencuentros. De hecho, fuentes sindicales aseguraron que han sido las posiciones maximalistas de la CEOE las que han impedido el acuerdo.

Ésta es la segunda vez en esta legislatura que fracasa el proceso de diálogo sobre la reforma, ya que el pasado mes de julio se rompieron también las negociaciones ante la insistencia de la patronal por reducir cotizaciones sociales.

Tras el nuevo fracaso, el Ejecutivo tendrá que empezar a buscar el apoyo de los grupos políticos para sacar adelante la reforma en el Congreso, sólo unas semanas después de que consiguiera dar luz verde al decreto antidéficit por un solo voto de diferencia.

Además, el Gobierno corre el riesgo de tener que hacer frente a una huelga general, ya que los sindicatos llevan semanas advirtiendo de que si la reforma lesiona los derechos de los trabajadores con medidas como el abaratamiento del despido convocarán una movilización de este tipo.

Asumir parte del coste

Una de las novedades planteadas en la reunión de esta madrugada ha sido la posibilidad de que el Fondo de Garantía Salarial (Fogasa) asuma el pago de ocho días en las indemnizaciones por despido.

Esta propuesta, que abarataría el coste del despido para los empresarios y no para los trabajadores, sí cuenta con el visto bueno de los empresarios y de los sindicatos porque no supone una pérdida de derechos.

El modelo alemán, que permitiría combinar la reducción de jornada con compensaciones externas, y el modelo austriaco, basado en la creación de un fondo nominal, nutrido con aportaciones empresariales, que el trabajador podría cobrar al ser despedido o guardar para más adelante si cambia de empresa, son otros asuntos que podrían formar parte del decreto del Gobierno.

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