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ENTREVISTA CON JOSAFAT CONCEPCION

Coincidiendo con la última jornada del Festivalito de La Palma, termino mi serie artículos sobre Troma Entertainment con uno de los responsables directos de la invasión alienígena y de “gente de mal vivir” que ha azotado la isla de La Palma en los últimos días. Sin más dilación les dejo con Josafat Concepción, director de ventas internacionales en Tromaville

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La primera pregunta es muy obvia, pero por algún sitio hay que empezar. ¿Cómo acaba un cineasta palmero trabajando en Troma Entertainment?

Yo acababa de terminar de graduarme en un master de escritura y guiones de cine y televisión y estaba esperando a que llegaran mis papeles de permiso de trabajo temporal que, gracias al sistema educativo americano puedes recibir una vez te gradúas, y mucho antes de irme a estudiar a Nueva York mi sueño estaba en Troma. Sabía que existían estas opciones de becario -Observer Volunteer, en inglés- por lo que me presenté, opté para la plaza. Aún mi compañera de piso me recuerda que yo no tenía básicamente esperanzas. Pensaba soy extranjero, no hablo inglés, qué voy a hacer con todos estos niños que acaban de acabar su carrera universitaria y algunos el instituto y el inglés es su lengua… En fin, la plaza fue para mí. Aún no tengo muy claro por qué… Supongo que porque estoy tan loco como ellos… (risas)

¡Soy capaz de hacer el trabajo, lo disfruto un montón y resulta que sí que hablo inglés! (risas) Realizamos una campaña en Kickstarter, un crowdfunding para la producción de Return to Nuke’em Bueno, después de unos meses de trabajar como becario, haciendo de todo -editando vídeos, participando como actor en pequeños gags que siempre Lloyd está rodando (incluso hicieron unos personajes para mí, como el del refugiado cubano que llega nadando de La Habana)- un día Michael Hertz me llama a su despacho y me informa de que nuestro compañero director de relaciones públicas de Troma nos deja en busca de nuevas aventuras. ¡Y me pregunta si creo que soy capaz de llevar ese puesto! Muerto de miedo y lleno de alegría le respondo: “Vamos a probar. Yo quiero hacerlo, pero no sé si vov a ser capaz. No soy un relaciones públicas oficialmente. Y me parece terrible que una persona que no habla inglés como primera lengua vaya a ser la imagen pública de Troma…” Me dan el trabajo.

High Volume 2 -mi primer gran proyecto como relaciones públicas de Troma- y en unas pocas semanas recaudamos gran parte del dinero que teníamos planteado. No solo llegamos al objetivo de los cincuenta mil dólares, sino que llegamos mucho más allá. Fue uno de los grandes momentos de felicidad trabajando en equipo con el Troma Team.

Uno acaba en Troma así; es decir, soñándolo, queriéndolo. Da igual que uno sea un cineasta palmero o un cineasta italiano. Una de mis compañeras es una muchacha romana, excelente persona y cineasta, muy trabajadora. Nuestro diseñador gráfico, Álvaro, es español, también. Se puede ver su magnífico trabajo en la página web y en las portadas de todos los últimos años de DVD, Blu-Ray, y carteles del festival de cine TromaDance. En Troma, hoy en día, hay gente de muchos lugares del mundo trabajando.  

Una vez asimilado el hecho, ¿fueron los responsables de Troma los que te asignaron la labor que desempeñas, o fuiste tú el que lo sugeriste?

Tras un año ejerciendo de relaciones públicas de Troma sucede casi lo mismo; es decir, el compañero que se estaba encargando de ventas internacionales y adquisiciones se marcha. Yo ya había colaborado varias veces con él, porque hablo español… Ya sabes cómo somos los canarios, que nos da mucho corte decir las cosas de las que somos capaces realmente, pero mis años en América me han enseñado que la modestia no te lleva a ningún sitio. Hablo español, francés, italiano y, como todos los que hablamos lenguas romances, soy capaz de defenderme con otras. Muchas veces he colaborado con ventas internacionales para hacer tratos en francés, italiano o portugués.

Michael me ofrece el puesto, que supone una mejora sustancial económica, aunque mis labores son muy diferentes a las de relaciones públicas. Rompiéndole el corazón a Lloyd dejé las relaciones públicas, y me pasé a adquisiciones y ventas.

¡Me lo paso pipa! Busco por todo el mundo películas interesantes, persigo cosas para que Troma distribuya en América o el mercado que toque. También encuentro lugares para distribuir nuestras películas. Hemos conseguido espacios como el canal de televisión de Robert Rodriguez, El Rey Network, y muchos tratos alrededor del mundo. Estoy especialmente orgulloso porque Troma haya retomado el gusto por cine internacional en otras lenguas que no sea el inglés. Hemos adquirido películas de Sudáfrica, Italia, España. Hemos adquirido películas de varios directores canarios, cosa de la que estoy muy orgulloso, porque conozco a algunos personalmente y creo que son grandes maestros, pero probablemente por el hecho de ser canarios, sus opciones -las posibilidades de conseguir distribución, atención en España- eran prácticamente nulas. Estoy hablando de Adonay Santana con 30 Monedas, o de José Víctor Fuentes con La Luz de Mafasca. Ésta, dentro de treinta años, va a ser una película de culto y la gente va a comprar copias en edición de lujo, para coleccionistas.

Una de mis películas favoritas, La Isla del Infierno, de Javier Caldas -que no entendía cómo no se había distribuido en los Estados Unidos de América- una película maravillosa de aventuras clásicas de piratas, rodada en Tenerife, ahora Troma va a distribuirla en el mundo y a estrenarla, finalmente, en los Estados Unidos de América. Estamos a la espera de que Lloyd le añada su guindita a los títulos, cosa que los mejora sustancialmente, así que no sé si va acabar siendo Hell’s Island o quién sabe qué.

Me fui por las ramas y casi que se me olvidó. Sí, bueno, el puesto me lo ofreció Michael Hertz, pero es cierto que la dinámica de trabajo dentro de Troma está muy abierta a proyectos, a ideas que tenemos cada uno. Está John Brennan, un cineasta excelente, que va a estar en las carpetas como dice la canción, que era el asistente de Lloyd Kaufman. Actualmente no solo es el asistente de Lloyd -no lo va a dejar escapar- sino que también está produciendo algunos de los shows que tenemos online. Éste es su proyecto, que él presenta a Troma y Troma acepta. Estoy hablando de Kabukiman’s Cocktail Corner, el mejor talk-show de YouTube, y también los cortometrajes Dolphinman vs. quién toque.

Mi bebé es Troma Now, nuestro canal de streaming. Estando en ventas me he interesado mucho por cuál es el futuro de la distribución. Los cines, el mercado del DVD están muertos. Hay que buscar otras formas y creo que el streaming es. Ahí estamos con Troma Now, de distribución internacional y que yo creo que va a funcionar muy bien. Tan solo llevamos seis meses, pero está despertando interés. Ofrecemos no solo cine, sino que nuestros subscriptores pueden acceder a fotografías, guiones originales, bandas sonoras. Es incluso mejor que tener el DVD, porque por un precio mínimo -menos de cinco dólares al mes, impuestos incluidos- tienes cosas que van variando y acceso a un montón de cosas estupendas. En Troma Now estrenamos primero los títulos nuevos, antes de que vayan a cine o DVD, además de los episodios de nuestras series en Internet. Ahora mismo, como nuevo proyecto, tengo algo que tengo entre manos que tiene algo de nostalgia. No quiero contar mucho acerca de ello, no sea que se fastidie. (risas)   

¿Cómo es tu día a día, y qué labor desempeñas dentro de Troma Entertainment?

Te cuento algo del día a día. Por ejemplo, puedo estar poniendo al día el portafolio de una película, o haciendo un contrato y de repente tener una llamadita de Lloyd, diciéndome que va a llegar en un rato y que necesita que me despelote y pintorrajee, porque voy a interpretar a una prostituta callejera travesti… ¡Súper divertido siempre!

También puede ser que mientras estamos en la oficina toquen el timbre, porque vienen a hacer una visita. Esto significa fans de todas las partes del mundo, muchísimos españoles, muchísimos europeos, muchísimos latino-americanos, que vienen a vernos. Nos toca, pues, hacer el tour al Tromabuilding. Ya hay una persona que se hace cargo de ello, pero cuando se trata de otros idiomas siempre me toca algo. (risas)

En una oficina pues se hace muchísimo trabajo. Ahí llevamos la tienda web -en eso yo no estoy metido- donde se vende merchandising y todo eso. Mi día a día tiene mucho de trabajo regular de oficina, de hablar por teléfono. A veces tengo horarios increíbles, porque si estoy convenciendo alguien que está en el otro lado del mundo, me toca ser encantador a mis siete de la mañana para tener una conversación por Skype con alguien que está, por ejemplo, en Roma.

Ah, te adelanto que hay nuevas adquisiciones que vienen de Madeira, que me hacen tanta ilusión como si fueran canarias. Te cuento que son unos cortometrajes que se llaman Dientes y Garras, pero viene, también, un largometraje. ¡Van a ser la bomba!

Otra cosa interesante de mi puesto, descubrir nuevos talentos. Hay un proyecto nuevo llamado Killer Queen, con un director maravilloso de Baltimore, Tony Savero -hay un tráiler en la web- y quiero que Killer Queen se mude a Tromaville. Lo he logrado con otros personajes.

¿Cómo ves la industria cinematográfica actual?

Como el culo. Hay grandes problemas y creo que son los mismos que afectan a otras industrias del mundo, en general. Está todo en manos de tres o cuatro, desalmados en el sentido más estricto del término. No tienen alma para nada, son multinacionales que controlan desde la ejecución hasta la proyección, la distribución por todo el mundo. Como experiencia personal, estaba intentando distribuir y exhibir una película que yo consideraba que tenía que ser vista en un cine, que podía tener una vida larga, pues sin ser mainstream era más fácil que llegara a un público más generalista. Me responden de varios cines, sus programadores, que no, porque ellos, realmente, no programan…

Yo me pregunto qué pintan allí, si no programan. Si la decisión de qué se programa en un cine no es del programador, ¿para qué necesitamos esa figura? La mayoría de los sitios tienen cines donde, en principio, se ve un cine independiente. ¡Independiente, pollas! Estamos hablando de eso que, ahora, se llama independiente, pero que es cine de Hollywood con un look de peli pobrecilla. Eso no significa que sea independiente. Eso tiene detrás un diseño que está hecho para gustar a públicos determinados, y así absorber todos los mercados. Punto, pelota. Es un problema muy grande.

Eso, por un lado. Por otro lado, veo todos los días cómo muchachos, con un talento excelente, son capaces de coger su teléfono, agarrar su videocámara y ponerse juntos a trabajar. Yo, como cineasta, soy antiguo y, literalmente, ruedo en Super 8 o 16. Me va el rollo arqueológico… Ahora estoy experimentando con el VHS. Por fin estoy llegando más hacia la tecnología actual…

Todos los días me llegan propuestas de directores con talento, con ganas de hacer cosas, y que han entendido de que no van a tener a Meryl Streep y que no van a poder utilizar un mega decorado chroma. En vez de a esa actriz tienen a su prima Pepi, y el decorado es, simplemente, chroma. A veces resulta que Pepi tiene mucho más talento y el chroma nos lo perdonan. A veces, no, casi siempre, estas películas -que son las que son realmente independientes- tienen muchísimo más interés.

El problema es cómo hacer que la gente vea estas películas. ¿Cómo hacer para que este tipo de cine, que es realmente independiente, llegue a la gente? Eso es algo en el que el Festivalito y Troma se dan la mano, trabajamos juntos, como con muchísimos otros festivales e identidades que sí que creen en este cine independiente.

¿Cuál es el futuro? Pues no lo sé. Yo ahora mismo estoy apostando por Troma Now, por la distribución en Internet, que es el último refugio de la democracia. Lloyd Kaufman está muy comprometido con la independencia en Internet, y ahí estamos luchando por ella.

¿Crees que Troma Entertainment tiene todavía cosas por decir?

Absolutamente. Yo creo que Troma sigue tan vigente hoy como cuando empezó, hace cuarenta años. ¿Por qué? Porque los agentes contra los que El Vengador Tóxicoluchaba siguen estando ahí, y están más fuertes que nunca. La carrera de Lloyd, como cineasta, sería muy difícil si Lloyd tuviera hoy veinte años y estuviera empezando. Estoy hablando de Lloyd, pero podría hablar de otros directores que tuvieron una opción siendo extremadamente independiente.

Troma es relevante hoy en día, porque los personajes son los mismos. Lloyd apoya personalmente a Bernie Sanders en la carrera de las primarias de los Estados Unidos, aunque no vamos a hablar de política. La cosa es que al hablar de Troma siempre se habla de política…

Con el mundo cayéndose a pedazos con el cambio climático, con decenas de cientos de muchachitos suicidándose en los colegios por culpa de los acosos, ¡claro que Troma es relevante! ¡Claro que es relevante!

Una persona que ha visto Return to Nuke’em High Volume 1, una muchachita de diecisiete años, me confesó que ésa era la primera película que vio de Troma, y llegó a ella por casualidad -sin saber acerca del gore, sino más bien por la relación entre mujeres-, pero Troma, dijo, le había dado esperanzas y confianza. Yo lo entiendo, perfectamente, porque yo era un muchachito cuando vi Tromeo and Juliet por primera vez y, bueno, entendí muchísimas cosas sobre mí mismo, sobre el mundo. Fue una palmadita en la espalda y un “¡Vamos chaval, que tienes opciones!” Cuando pienso en eso, y que, hoy en día, levanto la mirada en mi escritorio y veo El Vengador Tóxico y a Michael Herz, me da mucho vértigo.  

¿Cuál es la imagen que tiene la gente de nuestro país de Troma Entertainment?

Con Troma en España, y en Canarias, pasa que no es plato de gusto general. Aquí no sé si es un problema por la historia reciente de España, pero tenemos una memoria de pez, que dura un segundito, y tenemos una obsesión por olvidar el pasado y no recordar nada. Hace nada El Vengador Tóxico estaba en los videoclubs, y cartones grandotes, porque yo lo recuerdo. Mi primer contacto con Troma fue aquel hombre tan atractivo, con la cara deforme. Una de las cosas más hermosas jamás vista.

¿Qué pasa? Pues que, para quien conoce a Troma, seguimos ahí. Super vigentes. Internet nos ha dado una vida increíble, en el contacto con los fans. Durante nuestra campaña de crowdfunding fue alucinante el apoyo recibido. Si buscas por ahí, con el nombre #NukeEmHigh verás la cantidad de gente maravillosa que se sacó fotos, pidiendo y promoviendo el salvar la película; es decir, sacar nuestro proyecto hacia adelante.

Mientras estén esos desalmados de los que hablaba antes en el poder, ni Troma ni millones de otros que son rabiosamente independientes, con un alma así de grande que necesitan transmitir. Estoy hablando de gente como Paul Naschy.

Vamos por la calle, en Madrid, y preguntas ¿cuál es la última película de Paul Naschy que has visto? O ¿cuál es la última película de Jesús Franco que has visto? Se te quedan en blanco… Con Troma estamos igual.

Algunos de mis amigos, cuando ven los vídeos que Troma comparte en Facebook -donde yo aparezco completamente humillado- me preguntan quién es el viejito ése… “Yo lo he visto en las películas” suelen decir. ¿Cómo les explicas quién es Lloyd Kaufman? Salió en Rocky…

No creo que lo tengamos peor que otros nombres.

Y para quien no conozca Troma Entertainment, ¿cómo la venderías a un neófito?

Ya es algo que he hecho, y es difícil. Estaba yo de becario en una convención inmensa, vestido con la máscara de El Vengador Tóxico. De repente, se acerca un chico de mi edad, o incluso algo mayor, que estaba con un grupo de amigos, emocionadísimos por estar conmigo, porque se pensaban que era el personaje de Los Goonies…

Yo tengo un problema con la gente que se emociona y no le rompí el corazón, diciéndole que no, que era algo completamente diferente, de otro universo, porque, además, también amo a Los Goonies.

¿Qué pasa? ¿Cómo le vendes a alguien el gore, la sangre, pero además el discurso social y político? Siempre tenemos el problema al clasificar nuestras películas. ¿Qué es El Vengador Tóxico? ¿Una película de terror? Lloyd dice que, al final, siempre marquemos comedia, porque, en la mayoría de las cosas que hacemos, la risa es un color común.

Yo le diría a alguien “Troma es el estudio independiente que se mantiene en pie más antiguo de Norte América y por extensión, probablemente, del mundo, aunque está por constatar. Es una fábrica de sueños en la que nos gusta soñar con un mundo mejor, para todos, más justo, más sano en cuanto a ecológico, más libre y más divertido. Eso es Troma. ¿A quién no le gustan las tetas y la sangre?” Bueno, supongo que habrá alguien que no les gusten (risas). Eso es lo que le diría a un neófito, además de darle una prueba.

Hay algo para cada uno en Troma. Tenemos romance, dibujos animados, terror, películas de todos los idiomas…

Si tienes algo que decir, adelante con los faroles.

Te cuento que yo, todavía, no me creo que sea parte del Troma Team. Es de las mejores cosas que me han pasado. Me emociono un poco cuando hablo de esto, y es que soy una llorica…

Las oportunidades que Troma me ha dado, personalmente Lloyd Kaufman y muy especialmente Michael Herz, pues nadie más. Yo estudié y viví en Madrid muchísimos años, donde trabajé e hice algunas cosillas en la industria. Nunca mucho más allá, -y no estoy diciendo nada malo, porque Madrid es una ciudad que me encanta- porque ni tengo el look que ellos quieren, ni el acento. A mí nunca me dio la gana de cambiar la gaveta y el jugo por el cajón y el zumo, ni mis eses por sus zetas, ni mis tiempos simples por sus tiempos compuestos. Este canario gordinflas, con aspecto excéntrico jamás en la vida, en Madrid, y dudo mucho también que en Canarias, hubiera sido la imagen pública, el director de relaciones públicas de un estudio de cine con una historia detrás. En Nueva York, en menos de seis meses, era mi puesto de trabajo…

Todavía recuerdo la primera vez que fui a un evento junto a Lloyd, una presentación de unos DVDs y unos vinilos con la banda sonora de Class of Nuke’em High (Mutantes en la Universidad, en España) con algunos de los actores de la película. Fue en una tienda de cómics muy conocida, en el centro de Manhattan. Lloyd me presentó públicamente como el nuevo relaciones públicas. Cuando él te da un voto de confianza se pone detrás de ti, para empujarte del todo. Oírle diciendo eso, y luego pedirme que hablara… Con este acento de hispano… Bueno, pues este hispano, en Nueva York, ha llegado más lejos de lo que jamás este canario en Madrid pudo llegar.

Y esto es, porque Estados Unidos es un país con unas características muy particulares, con cosas terribles y grandes cosas, maravillosas, y especialmente porque Troma es Troma… Canarias es maravillosa, pero no hay como vivir en Tromaville.

Eso, por un lado. Por otro, la maravillosa oportunidad que Troma me ha dado para poner en contacto a directores, autores, escritores maravillosos para trabajar juntos y crear nuevos proyectos, para comprar películas de un lado y moverlas en otros mercados. En esto incluyo al Festivalito, que está en mi corazón desde siempre.

José Víctor Fuentes siempre ha sido una inspiración para mí. Lo digo sinceramente. Aún recuerdo cuando vi Welcome to Disneyland por primera vez. Era un muchachito de instituto y de repente conocí a alguien de La Palma que se había ido a Nueva York a rodar una película. ¿Es que los palmeros podemos hacer esto también? Eso se lo debo a José Víctor.

Venir con Lloyd desde Nueva York y enseñarle Canarias, enseñarle La Palma, ponerle en contacto con gente aquí -que tiene unos objetivos tan comunes a los de Troma- y darle la oportunidad a esa misma gente a estar con Lloyd es una bendición tan grande para mí. ¡Estoy en una nube, Eduardo! Soy ateo, pero realmente creo que es una bendición todo esto. Es gracioso que utilice esta palabra, pero realmente es cómo lo siento. Toda la vida he estado trabajando, muy humildemente, sin grandes expectativas y, de repente, me ha pasado lo mejor.

Ahora me voy a tomar un tiempo de Troma para trabajar en un proyecto personal. Además de trabajar en Troma hago cosas por fuera y en los últimos meses he estado trabajando como asistente de dirección en un rodaje de una película independiente, muy pequeñita, que pinta muy interesante. Se llama Lemons y nuestro director de fotografía es un ciudadano finés o finlandés -no me acaba de quedar claro cuál es la forma correcta- por lo que ha habido mucho perkele durante el rodaje, por cierto. (risas) Así que después del Festivalito me voy a tomar un tiempo de Troma.

Eso sí, mantendré el contacto y el ojo puesto en los proyectos que apadrino, como Troma Now. Esta semana vamos a rodar una promo, por cierto, para el mes de junio de Troma Now bien “queer”, bien maricona, como a mí me gusta. Luego me voy a tomar un tiempo para trabajar en mi proyecto. Creo que ya es hora de que mi primer largometraje tome forma, y ya hay algunas personas interesadas por ahí. Si hay suerte ya te contaré en un futuro no muy lejano.

Un abrazo grande y muchas gracias.

¡De nada! ¡Larga vida a Troma!

 

© Eduardo Serradilla Sanchis, 2016

© Elena Santana Guevara, 2016  

 

 

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