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El Gobierno de Canarias limita el ejercicio de la caza en las zonas afectadas por el incendio en La Palma

SANTA CRUZ DE TENERIFE

La Consejería de Medio Ambiente y Ordenación Territorial del Gobierno de Canarias publica en el Boletín Oficial de Canarias (BOC) la limitación de la caza en La Palma en las zonas afectadas por el último incendio forestal que sufrió la isla, que afectó a 3.987 hectáreas, así como la ampliación de la época hábil para el ejercicio de la caza mayor. El objeto del cambio de la Orden Canaria de Caza para 2009 en el ámbito de La Palma es beneficiar la conservación y gestión adecuada de los recursos cinegéticos palmeros.

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SANTA CRUZ DE TENERIFE, 23 (EUROPA PRESS)

La Consejería de Medio Ambiente y Ordenación Territorial del Gobierno de Canarias publica en el Boletín Oficial de Canarias (BOC) la limitación de la caza en La Palma en las zonas afectadas por el último incendio forestal que sufrió la isla, que afectó a 3.987 hectáreas, así como la ampliación de la época hábil para el ejercicio de la caza mayor. El objeto del cambio de la Orden Canaria de Caza para 2009 en el ámbito de La Palma es beneficiar la conservación y gestión adecuada de los recursos cinegéticos palmeros.

La puesta en marcha de esta medida, adoptada por la Dirección General del Medio Natural del Ejecutivo autónomo a instancias del Cabildo de La Palma, implica que se puede proceder a la caza del arruí hasta el próximo 21 de noviembre y que la modalidad para el ejercicio de la actividad en la isla es el rececho en cuadrilla, debiendo estar formadas por un mínimo de quince y un máximo de veinticinco cazadores, informó el Gobierno de Canarias en un comunicado.

La Orden de la Consejería de Medio Ambiente y Ordenación Territorial contempla la prohibición de la práctica de la actividad de caza en todo el territorio de Fuencaliente y en la zona del municipio de Villa de Mazo dañada por el incendio acaecido en La Palma del 31 de julio al 4 de agosto, fecha esta última en la que se dio por controlado, además de en un perímetro de doscientos metros alrededor de cualquier área afectada por el fuego.

Los municipios palmeros de Fuencaliente, Villa de Mazo y El Paso se vieron afectados durante cuatro días por el grave incendio forestal que se desató en la isla el pasado 31 de julio. Las adversas condiciones meteorológicas reinantes al inicio del incendio (fuertes vientos, altas temperaturas y bajísimas humedades relativas del aire), unido a las características del terreno (abrupto, escarpado y con fuertes pendientes) dificultaron considerablemente las labores de extinción, favoreciéndose la propagación de las llamas, que asolaron gran parte del sur de La Palma.

ZONA DAÑADA

La zona dañada está formada principalmente por pinar canario en estado natural, una especie cuya capacidad de regeneración facilitará que la zona vuelva a las condiciones anteriores al incendio, y por cultivos de medianías. Las llamas, además de dañar las especies sinergéticas del lugar, también provocaron daños en infraestructuras agrarias y ganaderas y en zonas urbanas, quemándose viviendas, enseres, vehículos, infraestructuras y mobiliario.

El Gobierno de Canarias estableció una serie de medidas y ayudas para contribuir a la reparación y paliar las pérdidas ocasionadas y así favorecer la vuelta a la normalidad en las zonas afectadas. Dichas acciones se concretaron en el Decreto 116/2009, de 3 de agosto, de ayudas y medidas urgentes y de carácter excepcional para reparar los daños producidos por el incendio acaecido en La Palma.

Los incendios forestales acarrean una pérdida intrínseca del valor ecológico y económico del ecosistema, pero además contribuyen a la aceleración de procesos de erosión, especialmente en localizaciones con fuertes pendientes y en suelos erosionables que son característicos de la orografía canaria, debido a la eliminación de la función protectora de la vegetación original. Asimismo, afectan a los balances hidrológicos, no sólo por la desaparición de la cubierta vegetal que reduce el impacto de las lluvias y la captura de las precipitaciones horizontales, tan esenciales, al ciclo del agua y a los ecosistemas canarios, sino también por la reducción de la infiltración y aumento de las escorrentías superficiales.

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