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Los murciélagos atemorizan a un matrimonio de Fataga y a sus caballos

MUERDEN A SUS ANIMALES E INCLUSO LES HAN ATACADO A ELLOS

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Los incendios de este verano han dejado un paisaje dantesco en el centro y sur de Gran Canaria. Alrededor de 16.000 hectáreas de campo fueron reducidas a cenizas por las llamas.

Sólo un mes después de la tragedia los lugareños se preguntan si se han calibrado bien los daños y las consecuencias que el fuego va a tener para el ecosistema de la isla. El olor a quemado no ha desaparecido y aseguran que algunos animales tienen comportamientos extraños.

Desde hace cuatro semanas, Marcos y Karen, un matrimonio de Los Sumideros, en el barranco de Fataga, confiesan vivir una pesadilla cada noche. Una centena de murciélagos acosan su finca, aseguran que muerden a sus caballos y que a ellos también les han atacado.

"Los caballos no paran por la noche y cuando amanece vemos que tienen pequeñas mordidas en las patas, el cuello y el lomo", relata Karen. Explica que no podía creer que fueran murciélagos hasta que vio cómo se posaban sobre ellos. "Sólo permanecen encima del animal unos 10 segundos y salen volando. Y por la mañana, vemos las pequeñísimas heridas con sangre gracias a que los caballos son de color blanco", narra apenada.

Marcos, el marido de Karen, reconoce no saber qué hacer con este problema. "He llamado a Sanidad, pero, en primer lugar, se lo tomaron a cachondeo, y en segundo, me dicen que eso no es competencia de ellos y no sabemos a quién acudir".

Ante estas heridas en sus equinos, Karen y Marcos llamaron al veterinario, quien les confirmó que eran mordeduras de murciélagos. "Nos hemos gastado mucho dinero en analíticas porque tememos que les puedan transmitir algún virus a nuestros animales", declara la mujer.

Karen es británica, pero Marcos nació en Fataga y asegura que nuca había visto murciélagos por la zona. "Hemos pensado que podían ser especies huidas de Palmitos Park tras los incendios, pero nos dice el señor Muñoz -director del parque-, que nunca han tenido estas criaturas allí", continúa Marcos. "Sólo queremos que se responsabilice el que deba hacerlo, el Gobierno, el Cabildo o el Ayuntamiento, porque para nosotros se ha convertido en un grave problema".

El matrimonio confiesa temer por su propia seguridad. "Nos preocupan nuestros caballos y lo que nos pueda pasar a nosotros. A mí me han atacado cuando venía del pueblo y ya ni cenamos en la terraza por miedo", relata Karen.

Varios veterinarios consultados por este periódico coincidieron en asegurar que es bastante improbable que unos murciélagos ataquen a personas o muerdan a caballos. Lo cierto es que en esta finca de Fataga puede observarse una nutrida colonia de murciélagos, nada asustadizos por la presencia humana, que reducen la altura de su vuelo a medida que iba oscureciendo. Llegan a situarse a menos de medio metro de las cabezas de los humanos.

Estudios realizados por el Gobierno de Canarias certifican la presencia de siete especies distintas de quirópteros ?orden zoológico al que pertenecen los murciélagos- en las Islas. En el caso de Gran Canaria se han localizado tres: el murciélago de borde claro, el murciélago montañero y el murciélago rabudo.

En este caso, y según el estudio publicado por el Gobierno regional en 2006, parece ser que se trata del murciélago de borde claro, atendiendo a su fisonomía y a que anidan en cuevas y huecos de los árboles. Su hábitat son los barrancos, pueblos y embalses del centro de la isla.

"Dentro de muy poco vamos a cerrar el invernadero y la cuadra, que se quemó en el incendio, y nos angustia pensar que los murciélagos se vuelvan más agresivos cuando no puedan entrar a picar a los caballos y a comer del huerto", expresa Karen.

Tanto Marcos como su mujer, al verse desamparados, han leído mucho acerca de los quirópteros. De la misma manera que han encontrado explicaciones sobre la naturaleza insectívora de estos mamíferos en el Archipiélago, han encontrado casos de transmisión de enfermedades como la rabia, en otros países del mundo.

"Ya sé que es difícil de creer, pero tiene que haber una explicación científica", comenta Marcos angustiado. "Yo no lo entiendo, pero mi razonamiento es que al haber arrasado el fuego toda la flora y la fauna de Fataga, estos animales están ansiosos, porque no tienen qué comer y también el fuego puede haber cambiado en algo su comportamiento".

De hecho, en el citado estudio publicado en 2006 por el Gobierno de Canarias, se apunta que la principal amenaza para estas especies en Gran Canaria es la pérdida de áreas forestales. Y este matrimonio asegura que el problema con los murciélagos comenzó tras los incendios.

Karen y Marcos aclaran que sólo quieren que alguien los ayude. "Ya bastante tenemos con la reconstrucción de parte de nuestra casa, como consecuencia del fuego, como para tener que seguir pasando miedo".

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