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Y una desilusión en el Puerto

DECAEN ALGUNAS POSIBILIDADES, RESUCITAN OTRAS

Luis Hernández es de natural socarrón y relajiento. Se ríe hasta de su sombra, lo que a estas alturas de su trayectoria política le reporta muchas ventajas. Por ejemplo, troncharse con la calidad de las motocicletas que se utilizan en la actualid

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Luis Hernández es de natural socarrón y relajiento. Se ríe hasta de su sombra, lo que a estas alturas de su trayectoria política le reporta muchas ventajas. Por ejemplo, troncharse con la calidad de las motocicletas que se utilizan en la actualidad para repartir los ceses y nombramientos de altos cargos. La suya, su motocicleta, su motorista, tarda en llegar, lo que significa que hasta después del verano él seguirá en el machito y sus enemigos íntimos sufriendo úlceras sangrantes. Arnáiz pierde fuelle una vez más, muy a pesar suyo y de su incontinencia verbal, que le impide estarse atorrado hasta ver el BOC. Su compañero de ingeniería y de candidatura, José María Hernández, también pierde posibilidades, no ya por las mismas cuestiones que el mentado Arnáiz, sino también por lo muy descarado que fue el asuntillo de la carta abrazando las tésis lopesánicas en torno al dique Reina Sofía. La carta la filtró cariñosamente a Canarias7 sin tener la precaución de pasarla primero por el Registro, de manera que hubiera un sello de entrada o de salida. Son detalles que a Puertos del Estado no le dan precisamente igual.

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