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El juzgado militar de Madrid reabre el caso de un soldado que denunció acoso laboral

El militar tinerfeño Agustín Fariña considera "insólito" que después de meses de archivo, su abogada haya recibido este  jueves una notificación informándoles de que se reabre la causa y que tiene cinco días para presentar recurso

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Imagen de archivo de un militar

El juzgado militar central de Madrid ha reabierto, siete meses después de archivarla, la investigación de una denuncia contra un mando presentada por el militar tinerfeño Agustín Fariña, quién el pasado mes de abril interpuso una querella criminal contra otro cargo. 

Fariña, en declaraciones a Efe, ha señalado que es "insólito" que después de meses de archivo, su abogada haya recibido este  jueves una notificación del juzgado informándoles de que se reabre el caso y que tiene cinco días para presentar recurso.

El soldado ha indicado que esta denuncia la presentó, además de por un presunto acoso laboral, por las "insinuaciones" que, según dijo, realizó este mando relativas a que Fariña había perpetrado cuatro robos.

Recordó que esta denuncia fue archivada en septiembre mientras que la que interpuso posteriormente contra el otro mando por presunto acoso laboral, abuso de poder y quebrantamiento de la ley de protección de datos, fue inadmitida por el juzgado militar .

La denuncia por la vía penal sigue su trámite, indicó Fariña, quién lamentó que le mantengan abierto un expediente disciplinario "a pesar de las pruebas que aporté".

Asimismo, el militar ha informado de que ha sido recibido por representantes del Gobierno de Canarias, quienes se han mostrado interesados en su caso.

Fariña, que es militar desde el año 2000, dijo el pasado mes de abril que su denuncia obviando el juzgado militar no era contra el Ejército sino contra unos hechos concretos que, según explicó, comenzaron después de que se lesionase la rodilla izquierda en noviembre de 2014 durante la realización de las pruebas físicas anuales obligatorias y cayera de baja porque no podía caminar.

A las tres semanas, acudió al botiquín del cuartel para pedir al médico su reincorporación, lo que, en su opinión, causó malestar en la unidad, hasta el punto de que comenzó una situación "de acoso e insinuaciones de que había perpetrado cuatro robos", lo que le provocó ansiedad y nerviosismo.

Según su testimonio, denunció en el juzgado militar lo que consideraba una situación de acoso laboral, que no se contempla en el Código Militar y ante su sorpresa se le reclamaron unas pruebas de detección de drogas, cuyos resultados cuestionó.

La reapertura del caso por la vía militar supone "un pequeña alegría", dijo Fariña, quien señaló que siempre quiso que los problemas se resolviesen por esta jurisdicción.

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