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La España retorcida, Podemos y el ‘principado de los medios’ (Parte I)

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Podría cerrar filas y decir que “todo es una mierda”, que es una realidad, y a su vez es una vertiente que muchos de los ciudadanos de este país piensan, sienten, creen y defienden. Les pido encarecidamente, sobre todo a los pensadores de “mierda todo”, que dejen de obstinarse y gasten cinco minutos. No en leer esto, sino en reflexionar qué somos, cómo somos y qué es lo que queremos como sociedad, como conjunto de personas o, si quieren algo más simple, como españoles ¡Vaya! ¡Qué retorcido todo! Aunque cueste creerlo, estoy convencido de que jamás hemos sido un país patrio, o trozo de tierra vallado. Siempre nos ha unido una separación y nos hemos conjuntado en distintas formas de libertad después de haber sido presos durante décadas. No olvidemos que somos la democracia más joven de la Unión Europea. Hagamos un ejercicio de aceptación y valoremos, positivamente, que nuestra “mente retorcida” en cuanto al pensamiento social, político, económico, etc., no nos permite ilusionarnos por un sentimiento inexistente y mucho menos de color rojo y amarillo. Y dirán: ¿Nosotros somos eso? Pues sí. Se produce cada cuatro años cuando NO ejercemos nuestro derecho y ¡callamos ignorantes! A la otra mitad de demócratas, aquellos “retorcidos” afiliados, simpatizantes o votantes de algún partido de derechas, izquierdas, extremos, nacionalistas o religioso, les pido encarecidamente que dejen de discutir y alimentar a los “todo es una mierda” y que se centren en reflexionar sobre qué somos, cómo somos y qué es lo que queremos. Una vez perdidos todos, sentémonos en el pozo del vacío en el que estamos e ideemos una manera de salir.

La historia ya nos ha enseñado que la derecha o la izquierda, ese bipartidismo aterrador, ha muerto, y además ha muerto a tiros de los ciudadanos. Y llegó Podemos, ese partido político conformado por gente “retorcida” de la protesta. Siento no poder llamarlos “populistas”. La palabra no existe (no forma parte de la RAE) (voy a ser quisquilloso maquiavélico, y esta vez “el fin justifica los medios”) y entonces se carga de muchísima ambigüedad y no me apetece convertirme en una persona peyorativa o un pedante repetitivo. Percibo a Podemos como un grupo de seres que ha pensando “algo diferente” y que jamás hemos probado o saboreado. Se han atrevido a unirse y luchar con la palabra, y convencer con ella al descontento, a los desilusionados, a los que han perdido muchas cosas, a los que no se cansan, a los positivistas. Y deseo que ganen, y asumo la consecuencia de que ganen y el revuelo tan gratificante que se produciría, pues ningún precio es demasiado alto por el privilegio de ser uno mismo, y eso es Podemos, un conjunto de individuos que ha luchado para no ser absorbido por las tribu del pasado y ha inyectado ese espíritu para que dejemos de ser un poquito menos retorcidos y más cercanos al sentido común (esa palabra, para mí lo es, tan preciosa, sexy y elegante). Siento repetirme y redundar: ser uno mismo (he pensado en Nietzsche). En el desierto social en el que estamos, Podemos es un oasis. Si somos pesimistas y estamos convencidos de que, aunque gobierne Podemos, seguiremos vagando por arenas movedizas, que más nos da pararnos un segundo a “echar una cañita” y ver la primera parte a ver qué pasa. Si somos tradicionalistas y el sudor ya nos parece insoportable, date un respiro y túmbate en la sombra, y deja que tu mente descanse un poco, que le harás un favor. Si somos esa corriente ‘anti-podemos’ alimentados por los “miedicas” de que se acerca el chavismo a nuestro país, tranquilo, puedes parar también, suspira, tómatelo como un paseo por la carretera y dos bombillas te hacen un guiño. Y créeme, hasta el hijo de un dios lo pudo hacer. Allí Magdalena te abrirá los ojos (he pensado en Sabina).

Y ya a las puertas del “principado” de los medios de comunicación, quiero decirles antes que yo soy y he sido todas esas formas retorcidas en algún momento de mi vida, pues he estado perdido y he sido vagante, y extremista, y me he dedicado a escuchar e ignorar al mismo tiempo. Yo me retracto; ahora les toca a ustedes perder la partida de tantos años de manipulación y poder, de campar a sus anchas, de transformar la información y convertirla en armas para obligarnos a arrancarnos los pelos y educarnos en la demagogia, de mentir para ganar unos cuantos millones de más, de cocinar todas las vueltas posibles de una tortilla y negociar influencias. Siento decirte, medio de comunicación, que vas a ser el instrumento que el pueblo necesita de verdad y vas a informar de la realidad con objetividad e imparcialidad, a ser un canal comunicativo, libre y de regeneración concordante con el crecimiento social, y cercano a la educación. Ni se te ocurra en ningún momento hacerte la víctima con el nombre de “Ley mordaza”. Tómatelo como un aprendizaje, como si te sentaran quince minutos de los treinta que dura el recreo. ¡Tampoco es tan cruel!

Sabiendo de antemano que no existe la verdad absoluta, pido perdón por generalizar, contradecir y por mostrarme tan ilusionante e ingenuo. También pido perdón al lector por ser un texto que “tenga que leerse al menos una vez más”. Te prometo que la segunda vez el caldo estará en su punto. Esta es la primera parte de una orquesta que he formado para transmitir mi opinión, mi idea, mi utopía, y como toda orquesta, acabamos de sentarnos para afinar los instrumentos, así que no aceleres aún el corazón y guarda fuerzas para los preludios y sus fugas y sonatas finales.

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