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‘Llegarás hasta aquí y no más lejos’

La artista mallorquina Amparo Sard expone sus últimas piezas en TEA Tenerife, en una muestra titulada ‘Luz. La sombra del tiempo’, que perpetúa una línea ascendente en las propuestas temporales del centro de arte

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'Paisaje del tiempo' (2016)

'Paisaje del tiempo' (2016)

- Luz. La sombra del tiempo. Amparo Sard
- Comisario: Fernando Gómez de la Cuesta
- TEA Tenerife, Santa Cruz de Tenerife. Hasta el 19 de marzo de 2017

La exposición de Amparo Sard Luz. La sombra del tiempo, montada en TEA Tenerife, se compone de una sucesión de sensaciones encontradas. En las fases iniciales de esta, la artista explicita su poética en bicromías constantes y paisajes naturales pervertidos en tanto explicaciones de su composición, relaciones con el sujeto y con la propia volumetría natural, en la que también se hace notar su maestría en el uso de resinas, materiales flexibles con los que trabajar, expresadas en Paisaje de sombra.

Sin embargo, esta narración cobra tintes macabros cuando el espectador se enfrenta a Paisaje desubicado, una gran estructura oscura de reminiscencias vegetales que emerge de las propias paredes de la sala y que parece no tener punto final. Una amenaza para el espacio y para el propio sujeto. Una sensación similar a colocarse frente a la célebre araña Maman de Louise Bourgeois, que preside el Guggenheim Bilbao.

Si en la primera sala Sard presenta la naturaleza junto al espacio libre y en la segunda lo amenaza, en la tercera estas agresiones se tornan concretas, representadas en móviles de plexiglás sobre proyecciones de imágenes. Los artefactos tienen como curiosidad distorsionar el punto de vista, establecido de antemano en una perspectiva cónica. El footage expuesto tiene que ver con las recientes amenazas a la libre circulación de personas en el mundo, con discursos enardecidos en contra de la inmigración: imágenes de controles de fronteras, Donald Trump, políticos afines al brexit...

Hauptpunkt, la pieza de videoarte que gobierna la sala descrita anteriormente explicita todas las combinaciones estéticas de la autora: la mezcla de texturas e intensidades luminosas, así como la importancia del punto de vista y de los elementos que fundamentan una composición. Hasta ahora el terreno ha ido introduciendo tímidamente diversas cuestiones que tienen que ver más con el gran grupo que con el individuo en sí mismo. De este modo, la última vídeo-instalación de la muestra, titulada Paisaje del tiempo, no hace sino confirmar la mención directa al común. Se expresa lo siniestro percibido durante toda la muestra. Llegarás hasta aquí y no más lejos: la muerte hace acto de presencia final en forma de bosque sombrío e irreal sobre el que se proyectan encuentros de formas. Los árboles se manifiestan como estelas y el sonido de canto gregoriano termina por persuadir al presente de que este es el espacio final.

Debe señalarse que, pese a tratarse de una muestra de fuerte impacto visual e incluso emocional, algunas de las piezas no tratadas en este escrito tienen un cierto carácter anecdótico. Sard y sus comisarios podrían considerar la posibilidad de dedicarse solo a instalaciones site-specific de gran formato siempre que las salas se lo permitan.

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