Somos campeones del mundo. Y mientras la segunda estrella se bordaba en las camisetas, miles de canarios salían a celebrar, llenando plazas y establecimientos, que España se había convertido en ganadora.

No hubo rincón de Canarias que no se sumara a la fiesta. Apenas el árbitro señaló el final del partido, decenas de municipios se volcaron con una celebración que se prolongó durante horas. El sonido de las bocinas, los petardos y los ya clásicos “¡Campeones, campeones, oe, oe, oe!” se mezclaron con los abrazos entre desconocidos, las fotografías para inmortalizar la noche y la emoción de quienes no quisieron perderse un momento que ya forma parte de la historia del fútbol español.

La plaza de España, en Las Palmas de Gran Canaria, se abarrotó de miles de aficionados. También Arrecife batió récord de asistencia, donde residentes y visitantes llenaron la zona junto al Parque Temático. Lo mismo pasó en Tegueste (la cuna de Pedri) y diferentes municipios de las islas donde familias enteras, grupos de amigos y aficionados de todas las edades compartieron una noche marcada por la euforia.