Una demolición que es un chantaje
La demolición de las viejas naves de la factoría conservera de Rocar en el islote del Francés es una vieja historia que ha traído de cabeza al Ayuntamiento de Arrecife. El expediente para su demolición lo inició en 2007 el entonces concejal de Urbanismo, Antonio Hernández, una vez tomó posesión la Corporación que presidía Enrique Pérez Parrilla hasta el pasado lunes. Las naves eran un insulto para la ciudad, no sólo por la estética y el peligro que representaban por haberse detectado su ruina y una alta presencia de amianto en las planchas de sus cubiertas, sino también porque se habían convertido en un refugio para indigentes, con el consiguiente riesgo para su integridad física. En su día, Cortezo llegó a presentar una solicitud de demolición, en cuya memoria se hacía referencia a esos peligros, pero al descubrir que derribar las naves era quitar un problema al Ayuntamiento, retiró la solicitud. Con ellas ha venido presionando a las autoridades.