El día que don José perdió el juicio
No aprenderá nunca don José, el chiripitifláutico dueño del periódico El Día, conocido coloquialmente en la isla de Tenerife (y luego en toda Canarias) con el cariñoso apelativo de don Pepito. Tenemos la impresión de que no le ha hecho puñetera gracia haber perdido el juicio (de primera instancia) y resultar condenado a pagarle al director de CANARIAS AHORA, Carlos Sosa, la cantidad de 69.809,83 euros por intromisión en el honor y en la intimidad gracias a una treintena de artículos ofensivos. Lo entendemos. A nadie le gusta que lo condenen, sobre todo cuando uno se cree intocable, perteneciente a una casta superior desde la que se puede presionar a políticos, hundir la reputación de las personas y atacar a jueces, fiscales y periodistas en la errónea creencia de que todo sale gratis. Como dijo la fiscal en el juicio, que don José Esteban eludió alegando una dolencia cardiaca que sin embargo no le impide ejercer de difamador habitual, se trataba de aplicar una condena que le supusiera un esfuerzo económico para -y esto lo añadimos de nuestra cosecha- pensárselo mejor la próxima vez. Pues bien, la próxima vez llegó al día siguiente de serle notificada la sentencia, y al día siguiente del día siguiente, y la reacción de don José Esteban ha sido volver a insultar al demandado y acusar al juez de un comportamiento que se parece bastante al de la prevaricación. Metido en sus inventos de siempre, Rodríguez Ramírez llegó a asegurar en su editorial de este jueves que el magistrado Alemany pertenece a la asociación Jueces por la Democracia, una falsedad que el editorialista complementó con descalifiaciones hacia una de las testigos, juez por más señas, a la que su abogado trató de tachar como intentó sin éxito con todos los testigos propuestos por el demandante. El remate lo puso con la frase independentista de la jornada: “A tanto llega la tortura que nos impone el colonialismo”. Toma ya.