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Tras la grúa, la guagua; más madera

“Es que si no actualizábamos las tarifas perdíamos la subvención del contrato-programa de transportes”. Con esa excusa, el concejal de Las Palmas de Gran Canaria Ángel Sabroso ha explicado a los vecinos y al público en general la contundente subida del 10% en las tarifas de Guaguas Municipales de la ciudad, un taponazo que supondrá un euro más en el precio del bono de diez viajes y diez céntimos, nada más y nada menos, en el billete sencillo. La explicación tiene su enjundia porque el concejal más mediático del grupo de gobierno (PP) la fortaleció enfatizando que “no se trata de una medida política sino técnica, reglada” ya que al no actualizar tarifas, el Cabildo de Gran Canaria, también gobernado por el PP, podría retirar las ayudas a la empresa pública de titularidad municipal. Para que el ramillete de excusas no tuviera ninguna fisura, Sabroso remató diciendo que la culpa es del PSOE, que no se atrevió a tocar la tarifa desde 2008, ni siquiera para actualizar los precios en consonancia con el IPC. De acuerdo con estas explicaciones, debemos deducir que no necesitamos concejales ni alcalde en el Ayuntamiento, ni nadie que desde luego sea capaz de ejecutar en clave política cada una de las normas nada rígidas que se aplican para las políticas tarifarias, para las subvenciones o para los contratos-programas, que a mayor abundamiento, en el caso del del transporte público de esa ciudad, se negocia en estos momentos entre administraciones del mismo color político. La solución aplicada, la más sencilla, la que se carga sobre el bolsillo del sufrido usuario, que en el caso de Guaguas Municipales, padece un mal servicio que se encarece de esta manera.