Fuerteventura libera cuatro ejemplares de tarro canelo y recuerda que es un error frecuente recogerlos siendo crías

Europa Press

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El Cabildo de Fuerteventura ha liberado cuatro ejemplares de tarro canelo (Tadorna ferrugínea) tras su estancia en el Centro de Recuperación de Fauna Silvestre desde que ingresaron siendo apenas pollos al ser recogidos y entregados por ciudadanos, “lo que supone un error frecuente”.

Así lo ha informado la Consejería de Medio Ambiente, que ha hecho especial hincapié en que recoger crías aparentemente solas es un error que, aunque se hace con la mejor intención, perjudica a las especies.

De esta manera, recordó que hay que ser conscientes de que los progenitores se encuentran generalmente a su alrededor vigilando o buscando alimento, aunque las personas no los vean, por lo que retirarlos de su entorno dificulta enormemente su posterior reintroducción.

Por su parte, el Cabildo ha señalado que al privarlos del aprendizaje de sus padres, el personal del Centro de Recuperación se enfrenta al reto de enseñarles a valerse por sí mismos.

De hecho, con estos cuatro tarros canelos ha sido necesario un trabajo exhaustivo para criarlos hasta su etapa juvenil, asegurando así que desarrollaran el instinto y las habilidades necesarias para sobrevivir solos en libertad.

Por ello, la norma vital en la naturaleza es no intervenir directamente, mientras que en el caso de avistamiento de fauna accidentada o crías que se encuentren en riesgo, resulta crucial avisar al 112 para que estén alerta y puedan activar los protocolos de actuación pertinentes, sin necesidad de recoger a los animales.

La Consejería de Medio Ambiente ha subrayado la importancia de la colaboración ciudadana en la protección de la fauna y la necesidad de trabajar juntos para preservar la riqueza natural de Fuerteventura.

El tarro canelo se encuentra en régimen de protección especial dentro del Catálogo Español de Especies Amenazadas. Probablemente originario de África, en España esta especie nidifica solo en Fuerteventura, Lanzarote y Gran Canaria y viven en charcas, presas y en los encharcamientos de los barrancos, ubicando sus nidos entre matorrales a cierta distancia del agua.