Endesa bate de nuevo su récord de inversión con 10.600 millones para 2026-2028 tras ganar 2.351 millones, un 18% más, el año pasado
Endesa ha comunicado este martes al mercado su mayor plan inversor de los últimos doce años, desde que en 2014 opera en el perímetro de la Península Ibérica: 10.600 millones de euros, un 10% más que el plan anterior 2024-2026 (que ascendía a 9.600 millones). Y, al mismo tiempo, ha presentado unos sobresalientes resultados financieros del año 2025 que han superado la parte alta de las previsiones tanto en beneficio bruto (ebitda), de 5.756 millones, un 9% más, como en resultado ordinario neto que crece un 18%, hasta 2.351 millones, informa en nota de prensa.
Fruto de este sólido desempeño en el pasado ejercicio, la compañía propondrá elevar un 20% sobre lo previsto (1,3 euros) el dividendo a distribuir a sus accionistas, hasta 1,58 euros por título. Una cifra que es también un 20% superior al dividendo repartido el año anterior y representa una rentabilidad por dividendo de más del 5% en el ejercicio. Endesa ha ofrecido así, tomando como referencia el precio de la acción del 20 de noviembre de 2014 cuando se registró la última oferta pública de acciones de la compañía a 13,5 euros, un retorno total a sus inversores del 361%. Esto supone más que duplicar el rendimiento promedio del conjunto del Íbex 35 (159%) en el mismo periodo.
Un plan para extraer todo el valor de la transición energética
En cuanto a la actualización del plan estratégico para el periodo 2026-2028, Endesa muestra que está excepcionalmente posicionada para liderar la transición energética y aprovechar las amplias oportunidades derivadas de la necesaria electrificación de la economía (transporte, industria y edificios), así como de la atracción de nuevos consumos procedentes de la industria y los centros de datos (que absorberán en torno al 5% de la demanda total en 2030, unos 15 TWh). Esta electrificación permitirá ser más competitivos y reducir la dependencia energética del exterior, a la vez que se reducen las emisiones.
Desde el punto de vista financiero, el plan estima que en torno al 85% del ebitda que se obtendrá en los tres próximos años (unos 18.000 millones de euros) está regulado o contratado, ya que deriva de negocios regulados o actividades ya comprometidas. Esto da una sólida visibilidad al mercado sobre el retorno de los activos y las inversiones de la empresa. Igualmente, se prevé un crecimiento medio anual de los resultados del 4% sustentado en el crecimiento en todos los negocios gracias al aumento de la inversión, el impulso a la productividad y la eficiencia.
Las principales variables financieras a 2028 son: lograr que el resultado bruto de explotación crezca una media del 4% anual y se sitúe entre 6.200 y 6.500 millones; un beneficio ordinario neto de entre 2.500 y 2.600 millones, que se incrementaría igualmente un 4% anual en promedio; y situar la deuda neta en un rango de entre 14.000 y 15.000 millones, lo que supondría que la ratio de apalancamiento sería de 2,3 veces, desde 1,8 veces a final del pasado año.
El 80% de la inversión total de 10.600 millones se destinará a los dos grandes ámbitos de la transición energética: redes de distribución y renovables, que absorben 8.500 millones, un 10% más que en el plan anterior. El reparto de los recursos entre ambos negocios cambia, sin embargo, de manera relevante, ya que crece un 40% el volumen destinado a la red mientras que se reduce un 20% el dedicado a renovables (debido a la aproximación más selectiva a este tipo de inversiones y a que determinados proyectos han sido reagendados a fechas posteriores a este plan).
Redes de distribución
Más de la mitad de los recursos, 5.500 millones (el 40% más ya citado), se destinarán a reforzar la red eléctrica. Un escenario que se supedita a la aprobación del anunciado Real Decreto que permita elevar las inversiones por encima de los límites de inversión actuales y que se garantice el reconocimiento del 100% de las inversiones realizadas. Con ello se pretende abrir la puerta a más conexiones de nuevos clientes en un contexto de saturación generalizada de esta infraestructura en toda España y en las zonas de distribución de Endesa: 88% y 94%, respectivamente.
De hecho, en 2025 la compañía sólo pudo autorizar el 18% del total de solicitudes de conexión a su red de distribución, sobre un total de 26.000 MW en peticiones (nivel que duplica el pico de demanda de la red de distribución de Endesa, lo que da idea de la relevante demanda latente existente). La saturación de la red se ha convertido en una gran barrera para el crecimiento económico, la electrificación de la industria y la consecución de los objetivos de descarbonización.
Impulsar la inversión en redes es, por tanto, crítico para que España no deje pasar esta oportunidad estratégica de impulsar su crecimiento económico sostenible. La compañía entiende que el Gobierno es plenamente consciente de las severas restricciones existentes y confía en que el futuro Real Decreto que incrementará los límites de inversión abrirá espacio para acelerar el refuerzo de la red.
Cabe destacar igualmente que el 80% de las inversiones previstas en la red pasarán a formar parte de la base de activos regulados (RAB), que se incrementará así un 13% desde los 11.500 millones a cierre de 2025 hasta los 13.000 millones estimados a final de 2028.
Renovables
Las inversiones en renovables sumarán otros 3.000 millones, el 28% del total, y se guiarán por criterios selectivos y con foco en eólica e infraestructuras de almacenamiento, que sumarán conjuntamente 1.500MW de los 1.900MW que se prevé añadir a la base de generación renovable a cierre de 2028.
La producción renovable a cierre del periodo se situará así en 25,2 TWh desde los 17,7 TWh de final de 2025, gracias al alza de la potencia instalada hasta 13.200 MW eólicos, hidráulicos, solares y de almacenamiento. En conjunto, la estrategia pasa por mejorar la rentabilidad del mix de generación rebalanceando en favor de la eólica, con mejor perfil que la solar, y el almacenamiento, al tiempo que se mejora la productividad de los activos hidráulicos.
Junto a todo ello, Endesa ha configurado una plataforma conformada por hasta 3.000 MW de proyectos híbridos renovables en la Península Ibérica disponibles para firmar contratos de suministro a largo plazo (PPA), entre otros con centros de datos, conexiones de red para los operadores de esos centros, y suelo disponible para acelerar su implantación.
Destaca singularmente en este sentido el avance en algunos proyectos como el de transición justa de Pego (Portugal), cuya construcción está previsto que se inicie en 2027. Incorporará 600 MW de nueva capacidad híbrida renovable (eólica, solar y baterías), con una inversión estimada de 600 millones de euros. Su configuración híbrida permite un perfil energético cercano a la carga base, lo que lo hace muy adecuado para clientes a gran escala, como centros de datos.
Comercialización
El negocio de comercialización de electricidad y gas absorberá otros 900 millones. El refuerzo de la atención presencial, las alianzas como la cerrada con MasOrange para realizar ofertas cruzadas (plenamente operativa desde inicios de febrero), y la consecución de eficiencias para mantener la competitividad en un mercado muy desafiante serán los ejes clave de esta actividad.
Endesa espera que la apuesta por la atención presencial, unido a la reciente aprobación de la regulación que restringe las llamadas spam y la contratación telefónica, reducirá el fraude en esta actividad y ayudará a mejorar la tasa de cambio de clientes entre comercializadoras en el medio plazo. La compañía ha sumado, desde el cierre efectivo de la compra de Energía Colectiva a MasOrange el 9 de febrero de 2026, alrededor de 400.000 clientes eléctricos y prevé alcanzar gracias a ello los 6,7 millones en el mercado libre a cierre de 2028.
Papel de la energía nuclear
La compañía ha reiterado al mercado la necesidad de adaptar el plan de cierre de centrales nucleares acordado en 2019 a la evolución real del PNIEC, para reforzar la seguridad de suministro ante el retraso significativo en el cumplimiento de los objetivos de potencia eólica y de almacenamiento cara a 2030. La tecnología nuclear resulta la más competitiva y eficiente respecto a cualquier alternativa. En condiciones de igualdad fiscal respecto de otras tecnologías, el coste de sustituir el perfil de la nuclear por un mix de solar, baterías y centrales de gas resultaría ser el doble que el de la energía nuclear. Por ello, Endesa apuesta por extender su funcionamiento, en función del cumplimiento de las hipótesis del PNIEC, respecto de las fechas de cierre previstas para seguir aportando firmeza, y reduciendo costes y emisiones del sistema eléctrico.
En este sentido, se ha presentado la solicitud de prórroga de funcionamiento de los dos reactores de la central de Almaraz hasta 2030 ante el Ministerio de Transición Ecológica en noviembre pasado.
Visión a 2030 inercial
Endesa ha ofrecido además un avance de algunas métricas clave a final de la década, en concreto las más directamente relacionadas con la transición energética (renovables y redes) que permitan visualizar la capacidad de la empresa de captar las oportunidades de crecimiento de este proceso de transición. En concreto, confía en alcanzar una potencia instalada renovable de entre 14.000 y 15.000 MW contando con los activos que estarán en construcción ya en 2028, así como nueva potencia que irá destinada a cubrir el citado incremento de la demanda eléctrica. Además, espera situar la base de activos regulados en la red de distribución en 15.000 millones de euros, fruto del continuado esfuerzo inversor incluso más allá del final del plan 2026-2028; y estima que se mantendrá el alza anual promedio del 5% en el beneficio por acción desde 2,3 euros en 2025 hasta un rango entre 2,8 y 3 euros.
Además, la empresa cuenta con una flexibilidad del entorno de 5.000 millones de euros adicionales que podrían movilizarse sin comprometer la disciplina financiera (la ratio de apalancamiento de deuda neta respecto al ebitda, en caso de hacer uso de todo ese montante, se situaría en 3 veces, igualando el promedio de empresas comparables). Unos recursos que podrían emplearse en maximizar el aprovechamiento de las localizaciones de proyectos híbridos para captar el crecimiento previsto de demanda; en crecimiento vía compras selectivas alineadas con la estrategia a largo plazo y estrictos criterios de creación de valor; y en acelerar el despliegue de almacenamiento aprovechando las crecientes necesidades de tecnologías que den flexibilidad al sistema.
Todas estas oportunidades supondrán un mayor crecimiento de los beneficios, redundando en una mejora de la retribución al accionista.
Sostenibilidad y reducción de emisiones
La senda de reducción de emisiones se mantiene además tal y como se anunció en planes estratégicos anteriores, habiendo logrado una reducción de las emisiones absolutas (alcance 1, 2 y 3) a cierre de 2025 del 65% desde 2017, hasta 25 millones de toneladas de CO2 (de las que 7 millones proceden del negocio extrapeninsular, regulado y por tanto no gestionable por parte de la compañía). Para 2030 se mantiene la senda de reducción compatible con el escenario internacional de mantener el incremento de la temperatura del planeta en no más de 1,5 ºC. Así, a final de la década, las emisiones se situarían en 19 millones de toneladas de CO2, de las que 6 procederían de sistemas extrapeninsulares. Para 2040 se mantiene el objetivo de ser una compañía con cero emisiones en los negocios de generación y comercialización. Una ambición que se combina explícitamente con una perspectiva de transición justa para preservar el tejido económico y social de las áreas en las que Endesa opera.
En definitiva, la ruta de Endesa para los tres próximos ejercicios se sustentará en estos cuatro ejes clave:
Crecimiento basado en actividades altamente predecibles y de bajo riesgo, con un foco claro en negocios y proyectos con visibilidad a largo plazo, flujos de caja estables y retornos sólidos.
La eficiencia como pilar central de la estrategia que permita impulsar el desempeño de la compañía y la competitividad.
Flexibilidad financiera que proporciona opciones sensatas de crecimiento y creación de valor, al tiempo que permite captar oportunidades atractivas y adaptarse a los cambios en el mercado.
Todo ello para converger en un objetivo único y claro: ofrecer un crecimiento de la rentabilidad sólido y atractivo para nuestros accionistas.
Resultados 2025
En cuanto a los resultados de 2025, la empresa ha superado holgadamente el rango alto de las previsiones comunicadas al mercado: un resultado bruto de explotación de 5.756 millones, un 9% más, y un beneficio ordinario neto de 2.351 millones, un 18% más. Todos los segmentos de negocio, excepto el de generación renovable por los menores volúmenes y precios de eólica y solar, incrementaron su contribución al ebitda con especial fuerza en generación convencional gracias al buen comportamiento del negocio del gas.
El margen unitario eléctrico mantuvo un sólido comportamiento en el año, pese al sobrecoste de la denominada operación reforzada implementada por el operador del sistema tras el apagón del 28 de abril. Se situó en 52 euros/MWh, desde los 55 euros/MWh de 2024. Todo ello con unas ventas en el mercado liberalizado de 71TWh, mismo volumen que el año anterior. En cuanto al negocio del gas, se mantuvo igualmente plano el volumen comercializado (78 TWh, de los que 16 correspondieron al consumo de las centrales de ciclo combinado) pero el margen unitario se elevó a 9 euros/MWh, más del doble respecto al año anterior gracias a la estrategia de coberturas y la resiliencia del segmento residencial.
Este sólido desempeño financiero se ha registrado en un 2025 marcado por la confirmación del crecimiento de la demanda eléctrica, un 2% más a escala peninsular; y con unos precios del pool ibérico muy competitivos a escala europea, de 65 euros/MWh, aunque el precio final se vio incrementado en otros 16 euros/MWh por el sobrecoste de los servicios complementarios, 5 €/MWh más que el año anterior, como consecuencia de la citada operación reforzada. La dinámica del mercado mayorista muestra que la volatilidad intradiaria se ha mantenido en niveles muy altos y se ha convertido en un reto estructural, aunque el precio medio haya sido muy similar al de 2024 (cuando se situó en 63 euros/MWh).
El ejercicio consolidó además la estrategia de uso eficiente del capital para reforzar la base de activos y las capacidades comerciales a través del cierre de cuatro operaciones corporativas -tres de compra de activos hidráulicos (630MW), eólicos (100MW) y de comercialización minorista (Energía Colectiva, comercializadora de luz y gas del grupo MasOrange con casi 400.000 clientes), y otra de venta de activos fotovoltaicos (49,99% de una cartera de 446MW solares en operación a Masdar)-.
Endesa invirtió 3.200 millones en el año, un 55% más que en el ejercicio previo, y destinó el 77% a redes y renovables, pilares de la transición energética.
La compañía ha afianzado además la sostenibilidad de su posición financiera gracias a la generación de un flujo libre de caja de 4.100 millones, 500 millones más que en 2024, lo que le permite cubrir un porcentaje significativo de las inversiones (3.000 millones según criterio de caja) así como del pago de dividendos (1.500 millones) y la primera fase del programa de recompra de acciones (525 millones), manteniendo tras todo ello una ratio de apalancamiento de 1,8 veces, mismo nivel que en el año anterior.
Sobre Endesa
Endesa es la compañía eléctrica líder en España y la segunda de Portugal. Además, es el segundo operador gasista del mercado español. Desarrolla un negocio integrado de generación, distribución y comercialización eléctrica, y ofrece servicios de valor añadido orientados a la electrificación de los usos energéticos de hogares, empresas y administraciones públicas. Endesa está comprometida con los ODS de Naciones Unidas y la responsabilidad social corporativa. En este último ámbito actúa también desde la Fundación Endesa. Nuestro equipo humano suma alrededor de 9.000 empleados. Endesa forma parte de Enel.