El cerco a la iglesia de San Andrés en 1703: un episodio clave en el conflicto entre la Villa y Los Sauces

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La historia de San Andrés y Sauces conserva episodios que, pese a su importancia, siguen siendo poco conocidos. Uno de los más significativos tuvo lugar la mañana del 29 de septiembre de 1703, festividad de San Miguel Arcángel, cuando la parroquia de San Andrés Apóstol se convirtió en escenario de un grave conflicto relacionado con el ejercicio del poder local.

Aquel día debía ejecutarse una orden de prisión contra el alcalde Blas Francisco Álvarez, ayudante de la Villa de San Andrés y de Los Sauces. La misión fue encomendada a Diego de Guisla y Castilla, capitán y sargento mayor de las milicias, figura de gran influencia en Los Sauces y estrechamente vinculado a los intereses del lugar. Era el dueño del cuarto de la Hacienda e Ingenio de “Los Señores” con casa en el lugar, probablemente en el sitio donde hoy se encuentra la “Casa Massieu”.

Los acontecimientos no ocurrieron de forma improvisada. Su origen se encontraba en un pleito que enfrentaba a las autoridades locales por el ejercicio de la jurisdicción. El conflicto se había iniciado cuando el alcalde Blas Francisco Álvarez abrió actuaciones contra el diputado de Los Sauces,Miguel Hernández Arturo, por supuestas irregularidades relacionadas con el cumplimiento de las ordenanzas sobre el abastecimiento de carne, la venta de vino y otras competencias municipales.

La controversia fue elevándose hasta llegar a la Real Audiencia de Canarias, cuya intervención dio lugar a diversas resoluciones. En cumplimiento de una de ellas se ordenó la detención del alcalde.

Según relatan José Antonio Batista Medina y Néstor Hernández López, Diego de Guisla dispuso que varios soldados permanecieran apostados en las puertas de la Iglesia parroquial de San Andrés mientras se celebraba la misa solemne del día de San Miguel, con la intención de prender al alcalde cuando abandonara el templo.

Sin embargo, los hechos no se desarrollaron como estaba previsto. Blas Francisco Álvarez consiguió salir de la Iglesiapor una puerta distinta a aquella donde aguardaban los soldados y emprendió camino hacia Santa Cruz de La Palma para ponerse bajo la protección del teniente gobernador.

Al día siguiente se intentó nuevamente ejecutar la orden de prisión, registrándose distintas viviendas en su busca, aunque sin resultado. Finalmente la detención no llegó a producirse y la orden quedó suspendida.

Lejos de cerrar la controversia, aquellos sucesos evidenciaron la profunda división existente entre la Villa de San Andrés y el creciente núcleo de Los Sauces.

El trasfondo del conflicto iba mucho más allá de la situación personal del alcalde. Desde finales del siglo XVII, Los Sauces experimentaba un importante crecimiento demográfico y económico que contrataba con la condición de San Andrés como sede tradicional del alcalde y cabecera de la jurisdicción. Muchos vecinos del lugar consideraban que esa nueva realidad debía traducirse también en una mayor participación en la administración de la jurisdicción.

Durante los años siguientes continuaron los recursos y actuaciones de la Real Audiencia. La documentación estudiada por Batista Medina y Hernández López demuestra que el pleito seguía vivo todavía en 1713, reflejo de la dificultad para encontrar una solución estable.

Finalmente, la jurisdicción no fue dividida, como pretendían algunos sectores. La Real Audiencia optó por mantener la unidad del término, aunque terminó consolidándose una fórmula de equilibrio que marcaría durante mucho tiempo la vida política del municipio: la alternancia en el nombramiento de alcalde entre vecinos de San Andrés y de Los Sauces.

Aquella práctica llegó a convertirse en una verdadera tradición institucional. Su importancia fue tal que aún en 1876 se invocaba como derecho histórico adquirido, prueba de la huella que dejaron aquellos acontecimientos de comienzos del siglo XVIII.

Hoy, gracias a la documentación conservada y al trabajo de investigadores como Batista Medina y Hernández López, es posible comprender aquellos hechos en toda su dimensión: no como una simple anécdota, sino como un capítulo decisivo en la evolución histórica de San Andrés y Sauces.

Bibliografía

  • Batista Medina, José Antonio y Hernández López, Néstor : San Andrés y Sauces. Una mirada a su pasado. Ayuntamiento de San Andrés y Sauces.
  • Pérez Morera, Jesús: La cultura del azúcar en las islas Atlánticas. Fotografía
  • Iglesia y Plaza de la Villa de San Andrés. 1895. FEDAC. Restaurada y coloreada por Abraham Tomás Díaz Abreu.