Nuestras comarcas rurales, ahogadas por la crisis de la vivienda

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En Garafía se pretende construir una carretera la más recta posible para facilitar el asentamiento de familias y luchar contra la despoblación. En Puntagorda y Tijarafe se hace un esfuerzo enorme para atraer al turismo rural y fortalecer la economía de la comarca. Pero el problema más visceral que tenemos los habitantes de la comarca noroeste y las personas que quieren venir a instalarse y trabajar en nuestras escuelas y centros de salud, es conseguir una vivienda.

No es tanto la falta de vivienda, porque viviendas vacías hay muchas. Más bien es el precio astronómico del alquiler o de compra. A nuestros ojos, si sigue la tendencia actual, las familias se verán expulsadas de la comarca poco a poco a medida que se actualicen los precios de alquiler al alza. Si los ayuntamientos no quieren ver un proceso de despoblamiento rápido, tienen que tomar medidas urgentes.

Los precios reales, no los estadísticos, están a 950 euros el alquiler más barato: una casa pequeña de una habitación, vieja y con necesidades de reforma para cumplir las normas de salubridad. Estos precios representan mucho más de la mitad de nuestros sueldos, y no se consigue nada, nada por menos. Es totalmente inviable para nuestra sociedad rural cobrar seis euros la hora y pagar alquileres como si estuviéramos en Barcelona.

Otro factor que está minando el futuro rural de nuestra isla es la Ley de Islas Verdes que permite la construcción de viviendas vacacionales en suelos agrarios. El efecto de esta ley es que los terrenos agrarios están ahora a precios de urbanizables. Esta política enriquece a los propietarios de fincas, pero arruina el futuro de la vida rural, haciendo inaccesible el acceso al suelo para cultivarlo. Ninguna joven familia palmera ni ninguna familia peninsular se plantea comprar una casa en la comarca porque es inalcanzable pagarlas con un sueldo normal.

¿Acaso nuestros líderes políticos se conforman con un entorno rural poblado de jubilados extranjeros? ¿Quién va a trabajar en los negocios y restaurantes del pueblo? ¿Quién va a cultivar nuestros productos de calidad? ¿Quién va a luchar en los incendios forestales? ¿Tendremos que dormir en cuevas, caravanas, y en casetas como pasa en Ibiza?

Las administraciones tienen que intervenir porque el mercado no se va a regular solo, o si, cuando el pueblo esté vaciado. Pedimos a nuestros municipios rurales que se declaren desde ya zonas tensionadas para poner un techo a los precios. Si queremos poder tener vidas dignas en nuestras zonas rurales, velen por lo básico: el acceso a la vivienda. Porque sin esto, ni carretera ni turismo nos sirven de nada.

Ante esta situación crítica te animamos a participar en la manifestación por la vivienda este viernes 26 de junio a las 18.00 horas en Plaza España de Los Llanos de Aridane.

La Asociación Biocultural La Foresta es un colectivo de vecinas y vecinos de la comarca noroeste preocupados por preservar la vida rural, los paisajes y ecosistemas de la comarca, y el sector primario.