Radazul alerta del riesgo para los bañistas tras años de espera por el nuevo balizamiento de la playa

Playa Radazul, Tenerife

Canarias Ahora

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La playa de Radazul, en el municipio de El Rosario (Tenerife), permanece sin las boyas que delimitaban la zona reservada a los bañistas frente al canal de entrada y salida de embarcaciones del puerto deportivo. Los vecinos han trasladado este domingo a las administraciones su preocupación por el riesgo que supone la ausencia de una separación física y visual entre ambos espacios, especialmente en una zona de baño de dimensiones reducidas y muy próxima a la bocana.

Según el informe elaborado por residentes de Radazul, las boyas que existían en la zona fueron arrancadas por sucesivos temporales y, aunque todavía pueden verse restos de sus antiguos anclajes, no han vuelto a colocarse. Los vecinos sostienen que no se trata de una carencia puntual, sino de una situación que se mantiene desde hace años y que deja a bañistas y embarcaciones compartiendo un espacio con escasa separación.

La preocupación llega además después de un accidente ocurrido el pasado 7 de junio, cuando un submarinista de 30 años fue arrollado por una embarcación de recreo en las inmediaciones de la bocana del puerto de Radazul y resultó herido grave. El suceso volvió a poner el foco en la seguridad marítima de la zona y en la separación entre las distintas actividades que se desarrollan en el litoral.

Un proyecto que lleva más de cuatro años pendiente

La solución no es nueva. El proyecto denominado Balizamiento marítimo en la playa de La Nea y zona de baño de Radazul, Tabaiba y El Varadero fue tomado en consideración por el Cabildo de Tenerife el 18 de abril de 2022 y sometido entonces a información pública. Su objetivo era mejorar la seguridad de los bañistas frente a las embarcaciones deportivas y crear un canal seguro para la práctica de natación en aguas abiertas.

Un mes después, el Cabildo y el Ayuntamiento de El Rosario suscribieron un convenio para ejecutar la actuación. El acuerdo establecía que la Corporación insular asumiría íntegramente la financiación, con un importe de 396.199,97 euros, y realizaría los trámites necesarios para adjudicar las obras y los servicios vinculados al proyecto.

El contrato llegó a licitarse en agosto de 2022, con un presupuesto de 356.780,35 euros. El contrato contemplaba expresamente la ejecución del proyecto de balizamiento marítimo de La Nea, Radazul, Tabaiba y El Varadero para separar las zonas de baño del tránsito de embarcaciones y habilitar un canal seguro de natación.

Mientras tanto, el Ayuntamiento de El Rosario realizó ese mismo verano una actuación de reparación y mantenimiento del balizamiento existente, con una inversión de 11.827,48 euros. Los trabajos incluyeron la instalación de ocho nuevas boyas, 60 boyarines y 120 metros de cadena y cabos para mejorar la delimitación de las zonas de baño y evitar incidentes entre bañistas y embarcaciones.

Sin embargo, más de cuatro años después de iniciarse la tramitación del proyecto integral, este todavía no se ha ejecutado. El pasado 12 de junio, el Gobierno de Canarias sometió a información pública la solicitud de concesión administrativa presentada por el Ayuntamiento de El Rosario para ocupar dominio público marítimo-terrestre con destino precisamente a la ejecución de este proyecto.

Los vecinos consideran especialmente preocupante que, mientras la solución continúa pendiente, la zona de baño permanezca junto a la vía de entrada y salida de las embarcaciones sin una delimitación física.

Piden reponer las boyas y reforzar la señalización

En el informe remitido a las administraciones, los residentes reclaman la reposición de las boyas que delimitaban la zona de baño, así como la instalación de señalización visible en el paseo y los accesos a la playa que advierta del tránsito de embarcaciones.

También plantean que el balizamiento reciba un mantenimiento periódico después de los temporales para evitar que la desaparición de las boyas vuelva a dejar la zona sin protección durante años.

Los vecinos reclaman además una revisión de la configuración del canal para comprobar que su anchura y trazado se adaptan a las dimensiones reales de la playa y permiten compatibilizar el baño con el tránsito náutico.

La denuncia se produce, por tanto, mientras la ejecución del proyecto integral continúa pendiente de los trámites administrativos necesarios, entre ellos la concesión sobre el dominio público marítimo-terrestre cuya solicitud fue sometida a información pública el pasado 12 de junio.

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