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Una marea verde por la educación pública desborda Madrid y termina junto a la acampada por la vivienda en Sol: “Tenemos los mismos enemigos”

La protesta educativa en la plaza de Cibeles.

Guillermo Martínez

Madrid —

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Una marea verde de miles de personas ha vuelto a rugir este domingo por la mañana en el centro de Madrid hasta llegar a la Puerta del Sol, donde ha confluido con la acampada del Sindicato de Inquilinas al grito de “sin vivienda no hay educación”. La comunidad educativa ha tomado las calles como anticipo de la huelga indefinida que comenzará el próximo 14 de octubre. Entre sus demandas principales: bajada de ratios, mejora de las infraestructuras y aumento salarial. A media mañana, los manifestantes han comenzado a caminar desde Atocha detrás de una pancarta que rezaba “Defendemos la pública. Defendemos el futuro” mientras coreaban consignas como “educación pública y de calidad” y “Ayuso escucha, la pública está en lucha”.

A través de asambleas de centros que llevan años organizándose para dar la batalla por la educación pública madrileña, la plataforma Menos Lectivas intenta revertir los recortes que desde 2012 golpean al sector. “Aquello supuso el aumento de las ratios y las horas lectivas, y la pérdida de recursos y dotaciones, como el profesorado de apoyo terapéutico y personal de orientación”, explica Ana Vicenti, portavoz de la plataforma que engloba a sindicatos de trabajadores, estudiantado y sus familias.

La marcha, que ha conseguido reunir a 100.000 personas según los convocantes y 10.000 según Delegación del Gobierno, comenzaba a dar sus primeros pasos por el Paseo del Prado cuando Vicenti ha denunciado a elDiario.es la “desinversión brutal” que han sufrido las infraestructuras escolares: “Los centros se caen a cachos y los presupuestos llevan congelados años. Hay colegios que no pueden pagar la calefacción o que no pueden reparar una ventana si se rompe”. Por otra parte, los docentes reivindican un aumento de salario. La portavoz ha incidido en que la Comunidad de Madrid “es donde los profesores cobran menos a pesar de ser la región con el PIB más alto del país y una de las más caras para vivir”.

Una de la denuncias más sonadas en la educación pública durante el verano ha sido la falta de aire acondicionado en las clases, un problema que se agrava con temperaturas cada vez más altas: "¿La temperatura de mi aula en tu despacho? ¿A que no?"

Marta es una de las cientos de docentes que esta mañana ha acudido a la manifestación. “Estamos aquí no solo por los profesionales que trabajan en la educación, sino por el futuro de las nuevas generaciones”, ha señalado a la altura de la entrada del Museo del Prado mientras su pareja portaba en brazo a su hija de año y medio. La principal demanda de esta profesora es que “escuchen las peticiones de los docentes: tiene que haber menos niños, más dotaciones y todos los recursos necesarios”.

Menos Lectiva asegura que llegan con fuerza a la huelga que, entre sus objetivos, está forzar a actuar a la Consejería de Educación. A los paros también se ha sumado CSIF, que ha convocado paros, pero no huelga indefinida, con un comité de huelga diferente al unitario. “El diálogo ha sido nulo. Nos ignoran absolutamente. Solo hemos recibido descalificaciones y propuestas poco concretas. Estamos agotadas de ver que no hay una comunicación directa y solo movimientos de cara a la galería”, se explaya Vicenti.

Los manifestantes reclaman el fin de los recortes  y las privatizaciones en la educación pública, así como que no se destinen fondos a la enseñanza privada concertada

Diversos y plurales son los sindicatos que conforman Menos Lectivas, plataforma en la que se agrupan la mayoría de los mismos. “Todas las decisiones que negocie el comité de huelga se deberán aprobar en un sistema de consultas digital para ver el nivel de consenso que hay”, explica la portavoz. Ella misma concluye que sus reclamaciones no son otras que “una equiparación a lo que ya existe en la mayoría de comunidades autónomas”.

Un sistema que segrega

Jessica Belda, sindicalista de CGT y docente de un instituto de Madrid capital ha afirmado que “no vamos a permitir que nuestro alumnado esté haciendo en las aulas, en edificios con amianto y con temperaturas peligrosas para su salud”. Y ha añadido: “No vamos a permitir un sistema educativo que segrega y que tiene un profesorado sobrecargado en unas condiciones que no ayudan a la hora de prestar una educación de calidad”. En este sentido, reivindican unas ratios de 13 alumnos en educación infantil, 15 en primaria, 20 en la ESO, 23 en bachillerato y 15 en formación profesional.

Esta profesora es una de las tantas que critica el acuerdo firmado entre la Consejería y la mesa sectorial de hace unos meses. “Ni la comunidad educativa estaba de acuerdo con ello, ni lo cumplen. Lo que necesitamos y pedimos es que nos escuchen de una vez por todas”, ha reclamado. Belda también ha criticado que la huelga de octubre tenga fines políticos, tal y como han señalado desde el Gobierno regional. “Eso habla muy mal de la consejera, que no ha pisado las aulas y la escuela pública. Le invito a que se acerque a los centros, a que hable con el profesorado, las familias y los estudiantes. No es política, es que la situación es insostenible”, sostiene la sindicalista.

Manifestación de educación en el centro de Madrid.

Raquel tiene 17 años, este curso enfila segundo de bachillerato y ha decidido acudir a la protesta con una pancarta en la que ha escrito “¿por qué os da miedo educar al pueblo?”. En su instituto de Moratalaz, las condiciones son “bastante decadentes”. “Las horas que trabajan los profesores son criminales y no hay presupuesto para reparar nada, ni para climatizar. En mi clase somos 35 alumnos, y así es imposible prestar una atención de calidad”, se queja esta joven.

Vocación y voluntarismo

Desde Alcalá de Henares ha llegado a Madrid este domingo Elena de las Heras, docente de Filosofía en bachillerato. “Estamos en una situación tan preocupante que yo ya no sé si es irreversible. A lo mejor dentro de un tiempo ya no haya nada que hacer. La realidad que vivimos es deprimente en todos los sentidos”, ha recalcado. Esta pauperización paulatina de la educación pública la nota en su día a día: “Hace un calor imposible en las clases, tengo entre 35 y 38 alumnos por aula y los viernes imparto cinco horas de docencia”.

Eso les obliga a trabajar por las tardes, cuando corrigen ejercicios, exámenes y se preparan las siguientes clases. “Somos uno de los colectivos que más horas extra hacemos y no nos las pagan. Se excusan en la vocación, pero la vocación no es voluntarismo”, abunda esta profesora. Los estragos de los recortes se dejan ver en la disminución de la calidad en la atención individualizada que los docentes pueden ofrecer a su alumnado. “No llegamos a todos los alumnos, que cada vez tienen mayor diversidad. Es prácticamente imposible hacerlo con las clases así de llenas”, ha enunciado De las Heras. “Si no tengo tiempo de conocer a mis alumnos, ¿cómo les voy a ayudar?”, se pregunta la profesora de filosofía alcalaína.

Confluencia de luchas

Los últimos metros de la calle Alcalá hasta entrar a la Puerta del Sol han vibrado con miles de gargantas coreando mensajes como “familias e inquilinas, unidas adelante”, “Madrid será la tumba del rentismo” e “inquilinas y estudiantes, unidas adelante”. Mientras activistas por la vivienda desplegaban toldos para protegerse del sol, la comunidad educativa abarrotaba el kilómetro cero.

La lucha por una educación pública y de calidad y por una vivienda digna se han dado la mano en unas palabras llenas de emoción por parte de Alicia del Río, portavoz del Sindicato de Inquilinas: “No podemos dejar que la educación esté gobernada por los fondos buitre como ahora mismo está gobernado el mercado de la vivienda”, ha comentado ante los vítores de los presentes. Y ha añadido: “Estamos en la misma lucha, tenemos los mismos enemigos. Por un lado, los especuladores, los fondos buitre, los que privatizan y hacen negocio con un bien común; y por otro lado las instituciones, que les ponen la alfombra roja”.

Después, ya pasadas las 14.00 horas, diversas representantes de la lucha por la educación pública ataviadas con su camiseta verde han tomado la palabra. Han reiterado sus reivindicaciones y recalcado que la movilización es “el fruto de la unidad de toda la comunidad educativa organizada: trabajadoras y trabajadores, alumnado y familias”. Hasta que se cumplan sus demandas, aseguran que mantendrán esta huelga educativa indefinida que comenzará el 14 de octubre. A su lado, siempre a su lado, cientos de activistas por la vivienda seguían haciéndose fuertes en la Puerta del Sol.

Vista de la masa de personas que se han reunido en la Plaza del Sol al confluir la acampada por lla vivienda y la manifestación por la educación pública
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