La festividad de Las Cruces en La Palma

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No se paga con dinero

el ver la Cruz enramada

que parece estar bordada

con suspiros de te quiero.

Maravilloso el tablero

de delicados colores,

una paleta de flores

y tejidos vegetales

conforman los materiales

usados en las labores.

Jócamo, 3.V.2026

Nota: Las populares “Fiestas de La Cruz” se celebran con diferente protagonismo y brillantez en muchos municipios de Canarias, tanto en ambientes urbanos o capitalinos como rurales o pueblerinos, dicho sea sin la menor connotación peyorativa. Cada año, en torno a los días 2 y 3 de mayo, se “enraman o visten” las Cruces, según costumbres y tradiciones locales.

En La Palma, aunque el enrame de las Cruces es una práctica general en toda la isla, la tradición está especialmente arraigada en la comarca centro-oriental de Santa Cruz de La Palma, Las Breñas y Villa de Mazo. En esta zona, es tradicional el enrame más elaborado que afecta no sólo a la Cruz propiamente dicha, sino al “tablero” sobre la que se expone, confeccionado por lo general con materiales vegetales diversos: tallos, hojas, flores, frutos, semillas, etc. La Cruz se engalana con joyas y telas preciosas. Esta es una labor que, como los enrames para el Corpus Christi, compromete a los vecinos durante días o semanas previas a las fiestas, cuya responsabilidad mayor suele ser habitual que recaiga en un grupo muy reducido de personas del barrio o localidad, verdaderos promotores culturales y dinamizadores sociales, cuya labor de infinito valor, no tiene precio.

Evidente, no todas las Cruces gozan de la misma atención y popularidad. Distribuidas por toda la geografía insular, las hay humildes y pequeñas, refugiadas en modestas cuevas o promontorios naturales, o mayores y distinguidas protegidas por un nicho de mampostería o piedra labrada. En todos los casos suelen ser símbolo o recuerdo de acontecimientos señalados individuales o colectivos, festivos o luctuosos, todos con una indudable trascendencia religiosa.