Unidad para la reconstrucción de Venezuela
La sociedad palmera siente la tragedia que vive Venezuela como propia. La mayoría de nosotros ha tenido que descolgar estos días el teléfono para conocer el estado de familiares o amistades que residen en este país hermano. Una realidad que pone a las claras los lazos estrechos que nos unen con Venezuela, otrora tierra de acogida para tantos canarios que fueron a buscar una esperanza de futuro que tanto le negaba su lugar de nacimiento.
No hay palabras para describir el drama humanitario que sufre Venezuela en estos momentos. La acción de los terremotos se ha llevado por delante la vida de multitud de familias, provocando un daño atroz en el seno de comunidades que ya venían siendo castigadas por una crisis social y económica profunda, que había generado un éxodo importante de su población.
Canarias y La Palma, en particular, ha sido un lugar de acogida de una parte importante de esta población migrante, muchas de estas personas de origen isleño, que viven estos momentos con verdadera angustia y desolación sobre el destino de familiares y amistades que quedaron en Venezuela.
Son estas razones y muchas más las que nos hacen sentir el drama de Venezuela como algo nuestro. Una crisis, por lo tanto, de la que también tenemos que hacernos cargo con la máxima responsabilidad, solidaridad y empatía, a pesar de los más de 5.000 kilómetros de distancia que nos separan.
No hace tanto tiempo, en La Palma también se movió el suelo bajo nuestros pies, pero a diferencia de Venezuela, los daños del volcán, que fueron muchos y de los que todavía nos estamos reponiendo, solo fueron materiales. Inevitablemente no podemos dejar de rememorar el volcán y la crisis generada en nuestra isla durante su erupción cuando hemos visto las imágenes de destrucción causados por los sismos en Venezuela.
El país tendrá que poner en marcha un proceso de reconstrucción titánico para seguir mirando adelante con esperanza. A menor escala, si algo aprendí del proceso de recuperación de La Palma es que se avanza más cuando se trabaja desde la máxima unidad y consenso entre todos los agentes implicados.
En un mundo tan polarizado como en el que vivimos, cuesta imaginar que este proceso no se vea salpicado por otros intereses que no sean aquellos que favorezcan al del pueblo venezolano, que necesita como nunca de la cooperación internacional para recuperar todo lo que se han llevado por delante estos terremotos tan devastadores. Las vidas perdidas lamentablemente no se podrán recuperar, pero hay que tener esperanza en superar esta tragedia con un país que aparte a un lado la división que sufre y una comunidad internacional que haga piña por Venezuela. Es el momento de cambiar la confrontación por la cooperación.
Borja Perdomo Hernández, secretario general del PSOE de La Palma y portavoz del Grupo Socialista del Cabildo de La Palma