Una universidad del Reino Unido localiza comederos de gaviotas y corredores de erizos para cuidar su biodiversidad
Un mapa universitario ha cambiado la forma de mirar un campus al incorporar también a los animales que viven en él. La propuesta desarrollada en la Universidad de Exeter sitúa sobre un mismo plano edificios, caminos y espacios utilizados por estudiantes junto con nidos, madrigueras, charcas o rutas de desplazamiento de otras especies. El proyecto pretende representar a todos los habitantes del recinto, tanto humanos como animales.
La geógrafa especializada en fauna Sarah Crowley impulsó esta iniciativa para el campus de Penryn, situado en el extremo suroccidental del Reino Unido. Allí, el plano digital permite consultar recorridos de gaviotas, refugios de erizos o zonas ocupadas por anfibios junto a los elementos habituales del recinto universitario. De acuerdo con la Universidad de Exeter, el propósito consiste en mostrar los lugares que resultan útiles para todos los residentes del campus y ofrecer una mirada compartida del espacio.
Penryn reunió cientos de especies gracias a un seguimiento permanente
El trabajo cuenta con una amplia base de observación científica porque Penryn se ha convertido en un laboratorio permanente para estudiar la fauna. Más de 650 especies han sido registradas en un recinto de unas 100 acres, equivalentes a unas 40 hectáreas, donde casi la mitad del terreno está catalogada como espacio verde.
Entre los sistemas utilizados figura un radar orientado hacia arriba capaz de identificar aves que vuelan hasta unos 1.219 metros mediante el análisis del movimiento de sus alas. Cada segundo envía 1.800 pulsos de radio y obtiene información sobre cantidad, altura, dirección y velocidad de los animales detectados.
La participación estudiantil amplía de forma continua la información disponible. Eco-Soc organiza campañas de observación para elaborar mapas de distribución de polillas y otros invertebrados. En una de esas actividades realizada en 2023 apareció una nueva especie de araña saltadora y, poco después, fueron localizados otros 30 ejemplares repartidos por el campus. Además, la aplicación Shell-E permite registrar e identificar los recorridos de más de 1.000 caracoles gracias a las aportaciones de cientos de estudiantes.
El profesor Dave Hodgson dirige esa iniciativa dedicada a los caracoles y explicó que “el sueño es tener a la mayoría de los caracoles del campus marcados de forma individual para que cuando cualquier persona encuentre un caracol y quiera seguir su progreso o ver de dónde viene, pueda acudir al mapa digital”.
Sus investigaciones también indican que estos animales poseen un instinto para regresar a un punto situado hasta 30 metros de donde comenzaron el desplazamiento. Como avanzan aproximadamente un metro por hora, un trayecto por el jardín amurallado del campus puede prolongarse varios días.
Cornualles inspiró una forma distinta de entender el territorio
El campus de Penryn se extiende sobre un paisaje de unas 40 hectáreas próximo a la localidad costera de Falmouth y al estuario del río Fal. Abhishek Dixit, responsable de biodiversidad de la Universidad de Exeter, explica que algunos sectores están clasificados como bosques templados lluviosos. Ese entorno reúne canteras, zonas de hierba, áreas boscosas y marismas, mientras abejas mineras, conejos, pájaros carpinteros y grajillas forman parte del paisaje sonoro habitual.
El proyecto también encuentra apoyo en el contexto cultural de Cornualles, una de las seis naciones celtas antiguas de Europa. La tradición local concede valor al acceso abierto al territorio y mantiene numerosos senderos públicos junto a la costa con un impacto reducido sobre el medio. Crowley y Dixit entienden que el mapa multiespecie prolonga esa forma de entender el paisaje al señalar los lugares utilizados por los animales que viven o pasan por Penryn
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