Qué hace un lince ibérico en las calles de un pueblo: la explicación a un fenómeno cada vez más frecuente
Veneno lleva varios días sin dejarse ver por Cabañas de Yepes. Las imágenes y vídeos de este ejemplar de lince ibérico macho transitando con total tranquilidad por las calles de la localidad toledana han corrido como la pólvora en redes sociales durante las últimas semanas, sobre todo después de conocerse que, en estas incursiones, Veneno había matado a varios gatos callejeros.
Sin embargo, esta escena no causó sorpresa ni alarma en el municipio. “El entorno del pueblo es un territorio perfecto para el lince”, señala el alcalde de Cabañas de Yepes, Jorge Ignacio Ors. Según explica, los alrededores de la localidad ofrecen los recursos necesarios para que esta especie se asiente: cuevas, conejos, agua y una hembra, Tara, a la que los lugareños llevan cuatro años avistando durante sus paseos por el campo.
En el caso de Veneno, también se tenía constancia de su presencia en la zona desde hace dos años, pero el alcalde explica que hasta ahora nunca habían hecho acto de presencia en las calles del pueblo. Sin embargo, el hecho no le sorprende: “Nuestro pueblo es muy pequeño. El animal se lo cruza en 10 segundos. Se piensa que sigue en el campo”.
El de Veneno no es un comportamiento anómalo. Estos avistamientos de linces ibéricos en entornos urbanos se han repetido en los últimos años. Sin salir de la provincia de Toledo, en Santa Ana de Pusa o Argés también se ha visto a un ejemplar recorriendo sus calles en los últimos años, al igual que ha sucedido en otros municipios de Castilla-La Mancha, Andalucía, la Comunidad de Madrid o Extremadura.
“En las zonas donde hay o ha habido linces siempre sale el caso de algún ejemplar entrando en los pueblos”, afirma Alberto García, investigador postdoctoral en la Estación Biológica de Doñana del CSIC.
Para él, la escena que han vivido en Cabañas de Yepes y otras localidades es, en realidad, una consecuencia directa del éxito de la reintroducción del lince ibérico. “El proceso de recuperación lleva aparejado que los linces, al dispersarse, lleguen a zonas en las que pueden interaccionar con asentamientos humanos”.
Un programa de recuperación exitoso
A principios del siglo XXI, el lince ibérico estuvo al borde de la desaparición. Su población se redujo hasta alcanzar apenas el centenar de individuos, los cuales se repartían en solo dos núcleos de población, Doñana y la Sierra de Andújar, en Andalucía.
Fue entonces cuando se pusieron en marcha una serie de medidas para evitar la extinción. Según cuenta una revista oficial de la Consejería de Desarrollo Sostenible de Castilla-La Mancha, en la región se dio respuesta al reto con la aprobación en 2003 del Plan de Recuperación de la especie. Posteriormente, la comunidad autónoma comenzó a participar en distintos proyectos LIFE, financiados por la Unión Europea, en los que también han participado otras comunidades autónomas como Andalucía, Extremadura y la Región de Murcia. También Portugal.
Desde que en 2011 comenzaran las primeras liberaciones al medio natural de individuos nacidos en cautividad, hasta 2024, se han reintroducido 403 ejemplares en distintas áreas que cuentan con condiciones ecológicas y socioambientales favorables para acoger linces ibéricos.
Dos décadas después del inicio de las actuaciones, el éxito es evidente: el último censo de población de esta especie, que recoge datos de la situación en el año 2024, muestra que hay 2.401 ejemplares registrados en la península ibérica (incluyendo Portugal), que se ubican de forma estable en 22 núcleos poblacionales. Los expertos señalan que ahora mismo se podrían estar rozando los tres mil ejemplares.
De los individuos censados, casi 4 de cada 10 (el 39,2%) habitan en Castilla-La Mancha. La comunidad autónoma comenzó la reintroducción de linces en 2014 y diez años después ya tenía seis núcleos de reproducción en los que habitaban un total de 942 ejemplares. La mayoría de ellos se concentran en las zonas de los Montes de Toledo y de la Sierra Morena oriental castellanomanchega.
La consecuencia de ese aumento de población son conflictos puntuales con algún ejemplar, como es el caso de Cabañas de Yepes y su colonia felina, que los expertos piden no magnificar. “Si pensamos en que hay más de 300 linces en la provincia de Toledo, sin contar con los cachorros, los conflictos son muy puntuales, no es una especie conflictiva”, apunta el biólogo Paco Sánchez, técnico de la Consejería de Desarrollo Sostenible de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha. Por ello, Sánchez lamenta “el estado de alerta que se ha generado en las redes sociales”.
“Los linces están recolonizando su distribución histórica y, en ese proceso, muchos individuos acaban en zonas en las que pueden interaccionar con asentamientos humanos”, explica Alberto García.
Además, el investigador quita importancia a las apariciones en pequeñas localidades como la de Cabañas de Yepes. “No estamos hablando de la Gran Vía madrileña, sino de núcleos pequeños insertados en matrices agrícolas con buenas poblaciones de conejo”, subraya García. Es decir, en estas zonas rurales, el hábitat del felino y el humano se superponen.
¿Por qué los linces matan gatos?
¿Qué es lo que lleva a estos animales a adentrarse en el pueblo? El investigador cree que se puede deber a la búsqueda de alimento o refugio, pero en el caso concreto de Cabañas de Yepes, apuesta por una opción que explica por qué ha atacado a la colonia felina de la localidad: combatir la competencia con otros depredadores.
“Actúa como superpredador del ecosistema mediterráneo. Todo lince ibérico va a intentar expulsar o matar, si puede, a los posibles competidores que estén dentro de su territorio”, indica investigador del CSIC.
Así, los gatos son identificados por el lince como rivales por la comida y sufren su superioridad física. De esta forma de actuar también hay registros contra otras especies de mamíferos carnívoros, como los zorros, las garduñas o las jinetas.
Esta interpretación del comportamiento de Veneno es compartida por José Jiménez, investigador del Instituto de Investigación sobre Caza y Vida Silvestre (IREC). Y es algo que les lleva a concluir a ambos expertos que la presencia del animal por las calles de Cabañas de Yepes u otros pueblos no será algo permanente.
El establecimiento de una población del lince requiere de unas características que no tiene normalmente un ámbito periurbano
“Se puede producir eventualmente, como se está produciendo ahora, pero el establecimiento de una población del lince requiere de unas características que no tiene normalmente un ámbito periurbano”, considera Jiménez.
Es decir, en cuanto Veneno dé por terminada la competencia felina, dejará de tener interés en dejarse ver por el pueblo.
¿Qué hacer mientras tanto? “No hay más solución que intentar excluir a los gatos domésticos del ámbito periurbano donde puede haber un encuentro con el lince”, afirma Jiménez. Una medida que ya ha tomado el Ayuntamiento de Cabañas de Yepes, que habilitado un espacio temporal para los gatos que estaban en la calle.
El investigador considera que esta medida es necesaria también para evitar que, durante sus encuentros con los gatos, estos transmitan a los linces la leucemia felina. Contagios similares ya se han descrito en el pasado, como el ocurrido en el Parque Nacional de Doñana en 2007, cuando se infectan doce linces y murieron cuatro de ellos. Las incursiones urbanas de los linces también suponen para ellos un peligro de atropello, que es la principal causa de mortalidad para esta especie.
Por el momento, ni desde el consistorio ni desde la Consejería de Desarrollo Sostenible ofrecen un balance de los gatos callejeros que el lince ha matado.
Sin riesgo para personas u otros animales
No obstante, todas las fuentes consultadas señalan que, salvo en el caso de los gatos y las gallinas (se ha registrado algún ataque a gallineros), no hay riesgo para la seguridad física de personas o animales. “No hay descrito ni un solo ataque a las personas, ni siquiera a animales de tamaño medio, como pueden ser perros. No tendría por qué haber preocupación ninguna en ese ámbito”, considera Jiménez.
Debido a que el lince cuenta con un localizador, los técnicos de la Consejería de Desarrollo Sostenible de la Junta de Castilla-La Mancha acuden cuando detectan que el animal se acerca al casco urbano de Cabañas de Yepes para, mediante una serie de refuerzos negativos, intentar que se sienta incómodo y se aleje. Además, la consejería está llevando a cabo diferentes medidas de sensibilización a los vecinos y vecinas del pueblo para evitar que determinados comportamientos humanos atraigan al lince. Una estrategia que parece haber dado resultado, dado que Veneno lleva varios días sin dejarse ver.
A pesar del revuelo, el alcalde asegura que en Cabañas de Yepes “están encantados” con su visitante. “Me han propuesto hasta que sea pregonero o cambiar el escudo”, añade Jorge Ignacio Ors, aunque reconoce que hay algunos residentes descontentos debido a las muertes de los gatos.
Además, niega que el animal suponga un peligro para la seguridad. “Todo el pueblo se ha encontrado con él y no te hace ni caso, te ignora completamente”.
Por último, Ors lamenta que los paseos de Veneno por el pueblo hayan atraído a un elevado número de visitantes que acuden para atraer al lince con comida y bebida para hacerle fotos. Por eso, pide que esas visitas se detengan para facilitar que el lince permanezca en su territorio.
Lo que ocurre en Cabañas de Yepes no es una excepción, sino un síntoma. El lince ibérico se aleja de la desaparición y, precisamente por eso, vuelve a ocupar espacios que durante décadas había abandonado.
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