La Tertulia Tey plantea cómo acelerar la inclusión de las áreas de riesgo de inundación en los planes urbanísticos
La Tertulia Tey, en el encuentro celebrado este miércoles, ha acogido “un intenso conversatorio liderado por el ingeniero de Obras Públicas y experto en riesgos e infraestructuras, José Tomás Rodríguez de Paz, quien desgranó la compleja problemática de las zonas inundables en los barrancos y las costas de la isla de La Palma”, indica en una nota de prensa. En el coloquio se combinó “la exposición de datos históricos y técnicos con un enriquecedor debate participativo”.
Rodríguez de Paz abrió la sesión recordando la configuración volcánica y abrupta de La Palma, surcada por barrancos que, tras lluvias intensas, canalizan “escorrentías rápidas y peligrosas”. Presentó “los mapas ARPSI (Áreas de Riesgo Potencial Significativo de Inundación) de peligrosidad T100 y T500, que identifican los barrancos de Las Nieves, Las Angustias y Cruz de La Paloma como los de mayor riesgo fluvial”, y se señaló igualmente “puntos costeros vulnerables en Santa Cruz de La Palma y Puerto de Tazacorte”.
A continuación detalló un paquete de medidas: en fase preventiva, la prohibición de nuevas construcciones en zonas ARPSI, la limpieza periódica de cauces y la instalación de estaciones de aforo y pluviómetros conectados a sistemas de alerta temprana; en fase correctora, la construcción de balsas de laminación en cuencas de cabecera para atenuar picos de caudal, muros de encauzamiento y refuerzo de márgenes; y en fase compensatoria, reforestación de cabeceras y adaptación de edificaciones en áreas de riesgo. Durante la explicación se evocó la figura de los “nateros”, agricultores que recogían la “nata” o sedimento fértil de los barrancos para sus huertas, práctica hoy regulada para no debilitar las márgenes y aumentar el riesgo de avenidas.
El turno de preguntas derivó en un animado debate entre los asistentes. Se planteó cómo acelerar la inclusión de zonificaciones ARPSI en los planes urbanísticos; cuál debe ser la periodicidad y los indicadores de eficacia de los simulacros de evacuación -midiendo tiempos de respuesta y grado de conocimiento ciudadano-; y qué soluciones de emergencia ante oleaje extremo son más efectivas -barreras sumergidas, refuerzo de paseos marítimos y actualización de los planes de emergencia-.
El conversatorio concluyó con “la necesidad del seguimiento a la limpieza de barrancos, la actualización de los planes urbanísticos y la realización de simulacros”. “El agua no avisa, pero nosotros sí podemos anticiparnos”, afirmó José Tomás, subrayando que solo la colaboración entre administraciones, técnicos y ciudadanía hará efectivas y sostenibles las actuaciones a largo plazo.