Ruta canaria
La cara oculta del descenso de llegadas de migrantes: más de 600 personas han muerto intentando llegar a Canarias
Las llegadas de migrantes a Canarias por la ruta del Atlántico se han desplomado más de un 70%. Sin embargo, esto no significa que las causas que empujan a las personas a salir de sus casas hayan desaparecido. Las muertes y los naufragios tampoco han dejado de producirse en la travesía. Entre enero y mayo de 2026, 635 personas han perdido la vida intentando alcanzar las islas, una por cada cinco rescatadas, según el último informe publicado por el colectivo Caminando Fronteras.
En total, las fronteras de España han dejado 1.317 víctimas en lo que va de año. De ellas, 142 eran mujeres y 129 niños y niñas. Enero y abril han sido los meses más letales, con 373 y 382 muertes respectivamente. Además, 27 embarcaciones desaparecieron con todas las personas a bordo. ''La reducción de llegadas que durante este año han anunciado las autoridades no puede, por tanto, interpretarse como un indicador de éxito en la protección de la vida humana'', advierte el Monitoreo del derecho a la vida de los primeros 5 meses de 2026.
Según el estudio, la ruta canaria sigue siendo la más mortífera de España, seguida de la ruta de Argelia, con 507 muertes en cinco meses. Aunque se ha registrado una reducción significativa del tránsito en esta ruta, el análisis ha identificado elementos que iban en contra de la protección del derecho a la vida. ''Mientras que las llegadas a las islas han descendido un 72,1%, las muertes han bajado un 57,2%. La brecha entre ambas cifras es la evidencia de que la ruta se ha vuelto proporcionalmente más letal'', asegura el texto de Caminando Fronteras. Así, por cada cien personas que han logrado llegar en 2026, morían en torno a 21.
El origen de los flujos migratorios se ha ido transformando en este periodo. Mientras que entre enero y febrero la mayoría de las embarcaciones eran cayucos procedentes de Gambia, ''asociados a naufragios de gran magnitud y un número elevado de desapariciones en el mar'', entre marzo y mayo volvieron a aparecer las neumáticas que parten de la franja costera comprendida entre Agadir y Dakhla.
Estos hechos evidencian un desplazamiento progresivo de los puntos de salida hacia zonas más alejadas, con embarcaciones documentadas que salieron desde Essaouira, aumentando ''considerablemente'' la distancia y el riesgo para las personas a bordo.
Según Caminando Fronteras, el despliegue sistemático de medios aéreos de búsqueda podría reducir de forma significativa la mortalidad en la ruta canaria. Además, asevera que las disputas entre España y Marruecos por la delimitación de zonas SAR de búsqueda y rescate son ''el principal factor de demora'' en las operaciones, con consecuencias letales para la vida de las personas migrantes. ''Una coordinación efectiva entre ambos países acortaría los tiempos de respuesta ante emergencias'', plantean.
Causas de la mortalidad
Caminando Fronteras identifica al menos 13 factores que provocaron la mortalidad de las rutas migratorias. Uno de ellos es la ausencia de movilización de recursos de búsqueda y rescate. ''Aun teniendo información suficiente para actuar, los medios no se activan o los desplegados son manifiestamente insuficientes'', reza el documento. El colectivo también ha detectado una ''aplicación selectiva y discriminatoria'' de los estándares de seguridad marítima.
Según Caminando Fronteras, los servicios de rescate adoptan una ''interpretación restrictiva'' ante embarcaciones de personas migrantes, ''considerando que no existe urgencia real de salvamento'', aunque las embarcaciones no reúnan las condiciones mínimas de navegabilidad. Por otra parte, apuntan a un reemplazo de la búsqueda activa por métodos pasivos de escasa efectividad, lo que reduce ''de manera notable'' las posibilidades de localización y rescate.
Además de la falta de coordinación entre Estados para activar los medios de rescate, la organización también apunta al empleo de violencia en los controles de salida, tanto por parte de las redes criminales como de las fuerzas de seguridad, colocando a las personas en situación de peligro desde el inicio de la travesía.
Una vez en la ruta, también se han identificado situaciones de violencia dentro de las propias embarcaciones. ''Situaciones de pánico han provocado enfrentamientos con resultado de muerte'', indican. Esto se suma a la precariedad grave de las embarcaciones empleadas y las condiciones físicas extremas y adversas, incluyendo fenómenos meteorológicos severos y grandes distancias a recorrer sin medios suficientes para garantizar la seguridad.
''Los cinco meses documentados en este informe arrojan cifras que ninguna democracia debería poder asumir como normales'', valora Caminando Fronteras. Para el colectivo, son el ejemplo de unas políticas que han elegido medir sus resultados ''en evitar que lleguen personas a su territorio, obviando a las personas que no sobreviven''. ''Este documento es, ante todo, un acto de memoria. Nace del derecho de las familias a saber, del derecho de las víctimas a ser reconocidas, y de la convicción de que la memoria es también una forma de justicia. Es una herramienta de reparación y de transformación social, sostenida año tras año por quienes se niegan a que las víctimas desaparezcan en el silencio'', recuerda el informe.