La Caja de la Mancha y la mancha de las Cajas
Recuerdo un titular demoledor de “La Provincia”: “La Caja denuncia un 'agujero' de 7.600 millones y gasto personal cargado a la entidad. El consejo de administración acuerda acciones civiles y penales ante los tribunales por el ”considerable perjuicio ocasionado“. E incluso el ex consejero de Economía, José Carlos Mauricio, denunció que el antiguo director general [refiriéndose a García] ”recibió una indemnización de 271 millones de pesetas, más 80 millones de pesetas por un fondo de pensiones interno de la caja y otros 307 millones por otro fondo, en este caso externo“. Generosas retribuciones y finiquitos en vísperas de la crisis más grave que vive la economía mundial desde 1929. Para colmo, en Tenerife, también el propio inspector Gorka Suárez, a quien conocí personalmente, levantó acta en Cajacanarias y le incoó expediente sancionador ”a sus administradores y directivos“ por el crédito del ”caso Las Teresitas“, donde está imputado su consejero Ignacio González, que incluso reconoció ante la juez que usó un testaferro. Y aunque ahora Arvelo diga que las fusiones pueden hacer mucho daño, se referirá sin duda a los deseos de Juan Francisco García, que aún sueña con las mismas, según reveló él mismo en su última entrevista en Radio Canarias, donde mandó un recado: ”en el despacho de Soria está un proyecto de fusión de las dos cajas rurales y las dos cajas de ahorro“, pero al vicepresidente ”le falta valentía“. Lo que llamó su ”salida traumática“ de la Caja Insular y ”los ratos malos“ cuando se la recuerdan, contrastan con lo que defendía en su época de banquero, según relató ”El Mundo“: «[La fusión] es la voluntad de ambas cajas e, incluso, existen acuerdos en esa dirección en sus respectivos órganos de gobierno. Precisamente, ha sido el director general [García] el que ha estado impidiendo que se avanzara en esa dirección» y contaba como Sánchez Bolaños y su nueva mayoría querían ”concluir la revolución iniciada forzando la renuncia del director general y más tarde, intentarán convencer a la otra caja de las islas, de que lo mejor es que las dos se fusionen“. Hoy las dos Cajas canarias, por fortuna, están más que sanas, gracias a sus gestores, entre los que incluyo a José Francisco Henríquez, que no soporta ningún baldón financiero ni crediticio, simplemente la etiqueta cultural de ”masón“. Lo cual no es ninguna mancha, por cierto.
Federico Utrera