Cinco años iluminando la diversidad
En tiempos en los que todavía hay quien cuestiona la necesidad de visibilizar la diversidad, resulta especialmente valioso detenerse a celebrar iniciativas que no solo resisten, sino que crecen, se consolidan y envían un mensaje claro a la sociedad. Los Premios Arkoíris Canarias, impulsados por el Ayuntamiento de Gáldar, cumplen cinco años demostrando precisamente eso.
Durante este tiempo han reconocido a profesionales de la comunicación, la cultura, el espectáculo y la sociedad. Pero sería un error pensar que lo importante son únicamente los galardones. Los premios son la excusa; el verdadero valor está en lo que representan. Cada reconocimiento es un foco de luz sobre personas, proyectos y trayectorias que ayudan a construir una sociedad más libre, más diversa y más respetuosa.
Tuve la fortuna de recibir en la primera edición el Premio Arkoíris al mejor locutor de radio. Guardo aquel momento con enorme cariño, pero sobre todo con la conciencia de que formaba parte de algo mucho más grande que un reconocimiento individual. Cinco años después, la alegría vuelve a llamar a la puerta con el premio concedido a mi compañera Cathaysa González como mejor presentadora de televisión, por nuestro programa Como en casa. Una noticia que celebro con enorme orgullo y que me sirve también para felicitar a todas y cada una de las personas que han sido reconocidas a lo largo de estas cinco ediciones. Comunicadores, artistas, creadores, profesionales de la cultura y del entretenimiento que, desde sus respectivos ámbitos, han contribuido a construir una sociedad más abierta, más plural y más respetuosa. Porque cada nombre que ha pasado por el escenario de los Premios Arkoíris Canarias forma ya parte de una historia colectiva de visibilidad, compromiso y diversidad.
Porque los Premios Arkoíris Canarias no hablan solo de quienes los reciben. Hablan de visibilidad, de referentes, de igualdad y de dignidad. Hablan de la necesidad de seguir ocupando espacios públicos con mensajes de respeto y convivencia. Y hablan también del compromiso de una institución pública que ha entendido que defender la diversidad no es una moda ni una concesión, sino una obligación democrática.
A pocos días del 28 de junio, Día Internacional del Orgullo LGTBIQ+, estos Premios cobran un significado aún mayor. Mientras en algunos lugares se debate si una bandera arcoíris debe ondear o no en un edificio público, en Gáldar se lleva cinco años enviando un mensaje mucho más poderoso: el de reconocer, celebrar y visibilizar la diversidad como un valor colectivo.
Por eso hoy toca felicitar al Ayuntamiento de Gáldar, a la organización de los Premios y a todas las personas que han hecho posible que esta iniciativa alcance su quinto aniversario. Porque detrás de cada premio hay un mensaje. Y porque en los tiempos que corren, defender la diversidad desde las instituciones públicas sigue siendo un acto necesario, valiente y profundamente esperanzador.
Larga vida a los Premios Arkoíris Canarias. Porque cuando la diversidad se celebra, gana toda la sociedad.