Defectos de forma
Según me cuentan, la versión isleña de aquella picaresca son las construcciones a bloque visto que tanto proliferaron en Canarias porque pensaron que así no se consideraría terminada y se ahorrarían los propietarios el pago de la constribución. Así te encontraras en el interior a Isabel Preysler taconeando pisos de Porcelanosa mientras reparte bombones rezumantes de colesterol.
No sé si se trataba de una leyenda urbana pero sí que, en cualquier caso, la supera la realidad. Porque existe el convencimiento de que uno puede construir lo que quiera por ilegal que sea para presentar un hecho consumado y quedar a la espera de la siguiente amnistía urbanística legalizadora. Ha ocurrido no una ni dos veces porque siempre habrá un Domingo Berriel de consejero de Medio Ambiente para buscarle la vuelta a la ley y a las sentencias judiciales que la aplican.
Es lo que ha ocurrido con las camas turísticas de Lanzarote que los tribunales declararon ilegales. El consejero, encargado de Medio Ambiente por el amaurado sarcasmo paulinés, dice que se trata sólo de cuestiones formales subsanables y que no hay sino que retrotraer los expedientes y arreglarlos; para que nadie pueda decir que se han incumplido las sentencias. Con un par de pólizas se resuelve el problema.
No entraré a glosar la cara del consejero, que es la que es. Cuando se dictaron las sentencias de Lanzarote, más de uno me dijo tranquilo que esto lo arregla Berriel, bonito fuera. Es lo que acaba de ocurrir y nadie se ha sorprendido. Lo que sí digo es que tienen razón los trasgresores al confiar en que la operación les saldrá bien; en la forma acostumbrada, por supuesto. Siempre y cuando, claro, no se trate de un pobre diablo. Es precisa una capacidad económica y que medien intereses poderosos para que éstos sujetos muevan el culo. Luego hablan de desarrollo sostenible y todavía hay quien los cree.
No creo que haya mucho más que decir. Bueno, lo hay pero para qué si ya están ahí las evidencias.